Misa negra en Oklahoma: 42 asistentes, cientos de católicos críticos
Cientos de católicos en Oklahoma respondieron con una hora de adoración eucarística, procesiones y oraciones ante una “misa negra” realizada el pasado 21 de septiembre en Oklahoma (Estados Unidos), según informa ACI. Durante la celebración de la Hora Santa, en la iglesia de San Francisco de Asís, el Arzobispo de Oklahoma City, mons. Paul Coakle, indicó que “estamos reunidos como testigos de la esperanza en un tiempo en la que la oscuridad parece estar ganando terreno, tanto aquí como alrededor del mundo”.
“¡Sabemos que Cristo es victorioso! Él ha vencido a Satanás. Él ha destruido el reino del pecado y el poder de la muerte a través de su Santa Cruz y su gloriosa Resurrección”, afirmó. A unos 3 kilómetros de distancia, algunas horas más tarde del mismo domingo, cientos de católicos llegaron a los exteriores del Salón Musical del Centro Cívico de Oklahoma City para manifestarse contra la “misa negra”.
Algunos llevaron crucifijos y otros imágenes de la Virgen María. También se pudo apreciar diversos carteles con la frase “Yo creo en la Santa Iglesia Católica”. Estefani Martínez, una de las manifestantes, lamentó en declaraciones a la televisión local News 9 que algunos “adoren al demonio en lugar de Dios”.
El grupo ocultista Dakhma de Angra Mainyu programó una “misa negra” en el salón musical administrado por la ciudad. Una misa negra es una ceremonia sacrílega que invoca a Satanás y se burla de la Misa católica. Involucra la profanación de la Eucaristía, generalmente tras robar una Hostia consagrada de una iglesia católica, y la usa en un ritual profano y sexual.

Aceite “Garrapata” como atrayente, velas “Quiero trabajo pronto”, hierbas “pata de gallina” para burlar la justicia o solución para el baño “Leche de la Mujer amada”. Estos son algunos de los productos que se pueden encontrar en una santería. Aparte de inciensos, diferentes tipos de piedras o centenares de barajas de tarot. Estas tiendas, junto con las que se definen como “esotéricas”, surgieron hace poco más de una década, se extendieron a la periferia con la inmigración y mantienen su buena forma pese a la crisis. Así comienza un artículo de Alberto G. Palomo titulado “La buena suerte tiene precio” y publicado por el diario El País.
Desde que llegara a la cátedra de San Pedro, el papa Francisco sorprende a propios y extraños. Sus palabras, sus gestos y, en definitiva, su forma de ser parece que han caído bien a personas, instituciones y medios de comunicación que hasta ahora observaban al papado y a la persona que lo concretara en cada momento con una actitud al menos de recelo, cuando no de un ataque visceral. Por eso hace poco no me extrañó ver en la portada de la edición digital de la Revista Adventista, publicada por los Adventistas del Séptimo Día, una gran foto de Bergoglio que encabezaba un artículo titulado “El nuevo rostro amigable del papado”.
Algunos medios de comunicación de Argentina han publicado hace unos días que en este país habría más de 10.000 sectas de alta peligrosidad. La noticia se divulgaba después de un suceso supuestamente relacionado con un ritual afroamericano, pero no se justificaba mucho esta cifra de grupos sectarios. Frente a a esta situación, según informa El Liberal, la Iglesia católica en Santiago del Estero volvió a llamar a la comunidad a “no dejarse seducir” por estos grupos que, disfrazados de una “falsa religiosidad”, se aprovechan de las personas que atraviesan momentos difíciles.
Por la denuncia de algunos pobladores, el pasado 12 de septiembre se rescató a 36 niños retenidos por la secta Asociación Evangélica “Misión Israelita del Nuevo Pacto Universal”. Los pequeños eran víctimas de trata de personas y vivían en un precario campamento en el sector Alerta, en Madre de Dios (Perú), kilómetro 110 de la vía Interoceánica Puerto Maldonado–Iñapari. En la intervención participaron efectivos policiales, personal del Ministerio Público y de la Defensoría del Pueblo, según explica el diario La República.