InfoCatólica / Espada de doble filo / Categoría: General

19.11.11

El epitafio de Benjamin Franklin

BenFranklinDuplessisLos padres fundadores de los Estados Unidos no son santos de mi devoción. La mayoría eran masones y solían vacilar entre el protestantismo (excepto un católico, Charles Carroll) y el deísmo o el agnosticismo. Además, la mayoría tenían esclavos y los tiranizaban sin muchos escrúpulos, en flagrante contradicción con la famosa frase de la Declaración de Independencia: “todos los hombres han sido creados iguales”.

Eran, sin embargo, gente muy interesante. Muchos eran autodidactas, pero contribuyeron de forma significativa a las reflexiones de la filosofía o de la ciencia, como Franklin, que realizó importantes descubrimientos científicos. Crearon la constitución escrita en vigor más antigua que existe y fundamentaron su obra en una creencia firme en la existencia de Dios creador. Todo eso hace que sus vidas sean fascinantes y en ellas se puedan encontrar aspectos muy valiosos, junto con grandes errores. Tanto unos como otros han influido profundamente en las generaciones posteriores.

Traduzco hoy para el blog el epitafio que escribió Benjamin Franklin para sí mismo, cuando tenía sólo 22 años. Para entenderlo, conviene saber que, desde que era un niño, Franklin se había dedicado al oficio de impresor, como aprendiz primero y ya en esta época con una imprenta propia:

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9.11.11

César Vidal y el prejuicio anticatólico (II)

César VidalD. César Vidal ha escrito una nueva entrega de su serie sobre la razón (léase el Catolicismo) por la que España es diferente (léase peor). A mi entender, sufre de los mismos problemas que el primer artículo: un prejuicio anticatólico omnipresente que le impide actuar con la objetividad necesaria para un historiador y que le lleva a simplificaciones injustificables, omisiones tendenciosas e incluso errores de bulto.

No es mi intención en absoluto demostrar la tesis contraria (que el catolicismo hace que un pueblo prospere económicamente). Gracias a Dios, la historia humana es mucho más compleja y las razones de la prosperidad económica son muy diversas. Mi deseo con estos artículos es, simplemente, mostrar las grandes carencias, equivocaciones y tergiversaciones en las que cae debido a su prejuicio anticatólico un historiador como D. César, muy acertado en otros temas. El hecho de que esas carencias y tergiversaciones resulten evidentes para mí, que no soy historiador, es una muestra de lo graves que son. Sin duda otras personas con más conocimientos, como D. Pío Moa, podrán refutarlas mucho mejor que yo. Como siempre, mis comentarios van en rojo

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20.10.11

2.10.11

Vivir la vida a tope

En el post anterior, uno de los comentarios me ha parecido tan interesante que creo que merece la pena dedicarle un post entero, para reflexionar sobre este tema y, si se tercia, discutir sobre él.

Es un comentario de Yolanda y responde a la idea de otro comentarista de que lo importante es “vivir la vida a tope” y en eso consiste la verdadera moral, sin que haya que preocuparse por nada más.

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30.07.11

Dos factores de un buen blog

Como ya sabrán los lectores, he estado unos días en Ucrania. Al volver, he podido leer las aportaciones de los comentaristas al último post que escribí antes de irme ¿Por qué amas a la Iglesia?. Tengo que decir que he disfrutado mucho leyéndolas y, en algunos casos, me han emocionado. Me han parecido preciosas las aportaciones de los lectores y creo que me han ayudado a amar más a la Esposa de Cristo.

Salvando las distancias, esta especie de conversación virtual con los lectores sobre Dios y sus maravillas me recuerda a la historia que cuenta San Agustín sobre su madre y él. Poco antes de que muriera Santa Mónica, cuando por fin Agustín se había convertido tras muchos años de sus oraciones maternas, estaban los dos en Ostia. San Agustín cuenta lo felices que estuvieron allí, conversando sobre lo que sería el cielo, sin cansarse de hacerlo y llenos del deseo de disfrutar de Dios. Creo que conversaciones así, ya sean sobre el cielo, sobre la Iglesia o sobre otros temas relacionados con Dios, nos permiten gustar un poco lo que será la vida eterna de los bienaventurados, disfrutando sin cansarnos nunca de las maravillas siempre nuevas de Dios y compartiendo con los demás lo último que hayamos descubierto de su Belleza insondable. Es algo que los conversos, llenos de entusiasmo por la fe, comprenden especialmente bien aunque, como muestra el ejemplo de Santa Mónica, todos podemos experimentarlo.

Al leer los comentarios, también me he acordado de un pequeño párrafo del P. MacNabb que leí hace tiempo y que creo que viene como anillo al dedo para esta ocasión (sustituyendo “sermón” por “blog", claro):

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