La cristofobia en la lotería
La cristofobia continúa. Ahora es en una asociación de vecinos. En la sede tienen una pequeña cafetería para los asociados y visitantes. En la pared tienen colgados tacos de lotería de todo tipo: de peñas deportivas, de grupos de excursionistas, de colegios profesionales…
Pero, ha llegado una hermandad, que ha realizado lotería por primera vez y que tiene a un crucificado por imagen titular: el Cristo de los Milagros, cuya fotografía se encuentra en el centro de la papeleta. La lotería es para el día del Niño. Aparece el hermano mayor Manuel Pérez y le presenta un taco de papeletas al presidente de la asociación de vecinos del barrio. Éste mira y remira la papeleta, piensa, traga saliva, y contesta al señor Pérez que no pueden vender esas papeletas, pues son “confesionales".
El hermano mayor del Cristo de los Milagros se queda de piedra. El jefe de la asociación de vecinos ve el semblante de su interlocutor y para contemporizar le comenta que lo presentará a la junta directiva a ver lo que opinan. Por muchas razones expuestas el señor Pérez sale de la sede vecinal con un pesimismo absoluto.
Pasan los días. La venta de papeletas va bien, pero en la hermandad tienen la espina clavada de que la asociación de vecinos no ha dicho ni pío. Vuelve el hermano mayor a presentarse ante el presidente de los vecinos, quien le ruega que comprenda que allí existen asociados de todos los colores, culturas y credos, y que no es coherente vender papeletas con la imagen de un crucificado. Incluso le sugiere que pueden vender las participaciones de lotería, pero tapando de alguna forma la imagen de Jesus de Nazaret.
Al señor Pérez se le enciende el amor propio. Le espeta unas cuantas verdades al jefe de los vecinos. Toma el taco de lotería y se marcha.
En el barrio la división ha sido la peor consecuencia. Unos están a favor de la cofradía, otros de la asociación vecinal. Total que la cristofobia va ganando gota a gota todas las batallas. Y la población contempla el espectáculo.
Y Jesus, desde la cruz, está afirmando: !Padre, perdonales, porque no saben lo que hacen¡. Lo mismo decimos desde este Olivo.
Tomás de la Torre Lendínez
5 comentarios
Ya mismo hacemos las procesiones de Semana Santa dentro de las iglesias...
porque así me lo han pedido mis informadores.
Lo que aquí no ocurra no pasa en otra parte.
El "régimen" tiene ojos y oídos en todas partes.
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