24.01.26

Llego al cielo cada domingo y me devuelvo

A la “Costa Rica profunda” se llega solo si se desea. Ella parece lejana, misteriosa, silenciosa, oculta, diferente. Se conoce de su existencia por sus manifestaciones y solo aquellos que buscan sentido en los orígenes, al conocerla, se enriquecen.

Este término lo escuché por primera vez del candidato a la presidencia el Lic. Fernando Zamora quien publico una imagen con ciudadanos costarricenses de esa región, la región “profunda"de mi pais..
Encantada con el término me voy a permitir presentar un símil con nuestra bella y amada Liturgia.

Fui parte de esa mayoría católica que va a misa sin tener buenas razones.
Yo sé que, dentro de nuestra cultura, será muy difícil que eso cambie ya que no parece que muchos piensen que las razones son necesarias, no solo para ir a misa, sino para conocerla, tal como se llega a conocer “lo profundo” de la conciencia, del oceáno, de las regiones montañosas y selváticas”.

Aun conociendo que existe, que aventurarse en lo profundo es bello y ofrece sentido, muchos no llegarán nunca a tener ni el primer deseo. A muchos, les bastará con lo que encuentran en por el camino, aunque, probablemente, después de un tiempo perderán la ruta completamente. 

Tengo una experiencia eclesial muy valiosa, según mi forma de entender a la Iglesia ya que, vivo en una comunidad que fue parroquia hasta hace menos de veinte años y que ha tenido párrocos de todo tipo. Además, la región se presta para que congregaciones como los Hermanos de La Salle se haya establecido aquí y también asociaciones como Los Heraldos del Evangelio.

En esta región, también, fue establecida la UCatólica a la que fui a estudiar una carrera corta de teología motivada por el padre Guido, uno de los párrocos. .

Allí fue mi encuentro con la Liturgia.

Le debo mucho al profesor padre Manuel Rojas y también a Benedicto XVI. De ambos comprendí lo valiosa que es la Liturgia.

Por su influencia, sucedió que, con algunos jóvenes y adultos, buscamos que fuera también celebrada de misa de antes, tal como promovía Summorum Pontificum.

La forma extraordinaria del rito latino fue celebrada durante algunos años hasta que nuestros obispos, unánimemente, establecieron prohibición para ese misal y el de Pablo VI.  

Al día de hoy, con estudios y mayor experiencia, finalmente acepté de Dios que la situación con la misa de antes haya sucedido así.

Me parece, que así como fue, todo salió bien ya que, de todas formas, contrario a los argumentos presentados, nunca existió apego hacia forma del rito, como no existe hacia el rito actual o, como tampoo tendríamos hacia el rito hispano-mozárabe o maronita, si los tuviéramos disponibles.

Nunca le encontré sentido al apego a los ritos, como si la santidad de uno fuera superior al otro. Ese agego es desordenado y no debería de existir, pero existe y es muy fuerte, al punto que produce bandos y conflictos. 

La lectura que hago de dicha conducta es que, como ya dije, existe un apego desordenado sin que siquiera se haya llegado a la Liturgia profunda, 

Esa es la Liturgia que casi todos desconocemos, tanto como desconocemos a Cristo.

Actualmente, la Liturgia, para la mayoría, ha llegado a ser un aspecto de la vida de fe que, poco o nada, tiene que ver con lo que la describió el Concilio Vaticano II  “centro y culmen de la vida de la Iglesia”; dicho a mi manera, la Liturgia es “la misma alma de Cristo en cuyas llagas el Espíritu Santo nos esconde para llevarnos ante el Padre, en el Hijo, como ofrenda (perfecta)".

Porque eso, e infinitamente más, es la Liturgia.  

En mi país, bendito sea Dios, la Liturgia profunda se puede vivir en el Santuario Nacional Catedral Metropolitana cuyo Cabildo está formado por varios ancianos y sabios sacerdotes muy amados. Uno de ellos, el padre Munguía. De ellos, Dios buenos, nos deja nutrir el alma.

Ahora bien, he conocido algunos, muy pocos sacerdotes a los que la Liturgia transforma; pasan de ser los animadores parroquiales a verdaderos “padre Pío” celebrando misa; pero esa transformación casi nadie la nota. Habría que conocer bastante al padre Pío para notarlo.

También he conocido algunos que les gusta la Liturgia, conocen y aman pero dejan ver que su principal inclinación es por la forma.

Andar por la superfice, ya lo dijimos, no facilita las cosas al Santo Espíritu de Dios para que, los queridos hijos, lleguemos por su mano a las honduras del alma a conocer a Jesús que allí espera. Porque si, para llegar a Jesús que espera, deben darse ciertas condiciones; tal como un alma en estado de gracia, voluntad, libertad, sinceridad, piedad, compunción, humildad, entre otros; sobre todo en el celebrante pero, igualmente, en la asamblea.

Pero en muchos lugares los presbíteros ni siquiera hablan de pecado, ni siquiera ofrecen la confesión y si la ofrecen es por cita; entonces, digo yo, cómo empezar siquiera a tener almas en estado de gracia para que inicien y recorran el camino hacia la “Liturgia profunda”?

Lo digo con mucha seriedad, es tan dramático ver en los presbíteros el desinterés por las almas en pecado que lo sentimientos son fuertes y a veces difíciles de sobrellevar, si no es por gracia.

Concedo que quizá en otros muchos lugares no es así, quizá es de ese modo solo es en mi parroquia.

Ni les digo la de generaciones y generaciones que en más de 40 años he visto perder aquí la fe.  Y también he visto, es la verdad, como –a pesar- de la mala administración de las cosas de Dios, tengo vecinos a los que el Señor no abandona. 

Dios es bendito, y nunca, nunca abandona.

Quién, jamás, hubiera esperado que, de amar así como amo a Cristo en la Liturgia, lo que amarlo me ha hecho sufrir pero también más amarlo, iba el Señor, Dios bueno, a dejarme llegar al cielo todos los domingos para, al final, devolverme a la casa a almorzar? Quién, por más fe que tuviera, lo habría imaginado?

Eso es lo que ha hecho el Señor conmigo. Me deja llegar a misa de 9:30am, prepararme media hora, sin ruido, con devoción, confesarme si hace falta. Cantar el Kyrie y demás oraciones de la misa de Angelis para llegar a esa parte en que, delante de mis ojos, baja de lo alto para posarse en mi alma como en la patena sobre sobre el altar. Escuchar su Palabra, las advertencias e instrucciones que cualquiera necesita para dejar a Dios hacer de la propia, una vida santa, llena de caridad y perdón, por todo y todos.

La Iglesia enseña que la Liturgia parroquial o cualquiera debe ser imagen de la Liturgia celestial, entre más cercana lo sea, tendrá el alma mayor deseo de santidad que buscará nutrir  con el don de Dios cada domingo. Qué otro modo necesitan presbíteros y obispos para asegurarse de estar cumpliendo su misión? Por qué han dejado de hacerlo? Perdieron la fe?

Yo sé que esto que hace el Señor conmigo no es común pero no por eso me engallo sino que más bien vivo contenta y agradezco ya que, lo mismo hace por aquél montón de padres y madres con sus hijos, jóvenes y ancianos que llegan al cielo conmigo cada domingo (aquí y en cualquier parte del mundo).

Obispos y presbíteros amados, los hijos de Dios necesitamos que nos hablen de pecado, que nos ofrezcan la oportunidad de reconocer las culpas, arrepentirnos y enmendar, que el efecto nos sirva como alimento básico para nutrir el alma que lleva de Dios su impronta divina.

 

25.11.25

Tu gran proyecto tras recibir la pensión

En mi caso, cobrar la primera pensión marcó el punto exacto en el que empecé a ser viejita.

Qué maravilla! Jamás habría sospechado que el Señor tendría un antes y un después para mi justo a los 65 años. Cosa de que Dios, todo lo hace bien.

Para llegar a viejo, lo que deseo a todos es que, lleguen con un vehemente deseo de ser santos, por su propio bien ya que, a partir de cierto punto, todo lo que te falta o se te añade, podría convertirse en prueba. Me refiero a que, por ejemplo, la falta de esposo o hijos, se te convierta en la necesidad de pedir ayuda a extraños o parientes no cercanos.

Así la cosa, hacerse viejo es –en verdad de la verdadera- la prueba final a la que te conviene llegar habiendo entendido ciertas cosas tal como que, de ahí para atrás, todo fue un milagro. Un milagro tu buena salud, tu trabajo, tus ahorros, tus estudios, tus entretenimientos, el ejercicio que hiciste, los amigos, los buenos vecinos, los parientes que llegaron a quererte, por mencionar algunas cosas estupendas que, lo largo de tu larga vida, llegaron a ti, muchas veces, sin esperarlo o merecerlo. Todo fue un  milagro.

De tal forma que, lo oportuno es que, junto a la pensión, empieces a dar gracias por el tiempo pasado y cada cosa sucedida que te hizo quien eres, para bien o para mal ya que, todavía queda tiempo para pedir perdón, corregir, reparar y, con ayuda de Dios, construir una vejez preciosa; digna de un hijo de Dios.

La gratitud es fundamental. Tendrías que tomártela junto a las primeras pastillas de la mañana.

La gratitud, sí, porque te abre la puerta a la humildad y sin ella, pues seguirás haciendo lo tuyo pensando que son cosas de Dios. Muy equivocado. Sumamente.

Con humildad, una que  ni siquiera tú puedas imaginar, se te abren las puertas del cielo y las del corazón de quienes te quieren y te cuidan, sean parientes y/o personal sanitario. Sí, porque a eso vas: dentro de poco o más, te estarán cuidando como cuando fuiste bebé. No hay escapatoria por lo que, para llegar ahí, la humildad que tengas te salvará la tanda.

Yo lo vengo a entender ahora, justo en este mi primer año de celebrada vejez en la que se me ha hecho necesario volver a escribir a mano en un diario solo las cosas positivas de la vida. Por salud física, mental y emocional, me lo han mandado los que saben con la mucha sabiduría de la que gozan por bondad de Dios.

Dicho lo anterior, lo que sigue es enfatizar en tu necesidad del deseo de ser santo ya que, si no fue hasta ahora que pones cerebro en considerarlo ya que dispones de tiempo (cof, cof), vendría bien que –de verdad de la verdadera- te lo propongas; de todos modos, no tendrás grandes proyectos en los ocupar tu tiempo, solo ser santo y con eso, sobra y basta.

Los grandes proyectos, que quizá tengas alguno entre manos o en mente, muy probablemente, termines dejándoselo a los más jóvenes, así que, conviene pensar que tu gran proyecto tras recibir la pensión sea, con ayuda de Dios, llegar al cielo con todas las de la ley. Te parece?

11.09.25

No importa cuanto vivan, siempre serán echados de menos

De Fray Cayetano María de Bérgamo aprendí que la puerta para el don de la humildad es la gratitud; y, del Dr. Arteaga, que la gratitud es la llave para activar el nervio vago del que deriva equilibrio en el sistema nervioso y la variabilidad de la frecuencia cardiaca, marcador de la resiliencia al estrés.

En otras palabras, en nuestras manos está poner esfuerzo en la práctica de la gratitud para fortalecer mente y cuerpo, la parte en que participa Dios es, regalándonos humildad. Negocio redondo.

Hablábamos hace poco sobre hacernos viejos como buenos hijos de Dios, pues, ahí está: es bueno y conveniente, si no lo hicimos antes, dedicarnos a conocer el funcionamiento del cuerpo y del alma.  Ahora nos sobra el tiempo y sería el colmo que, teniéndolo, lo malgastáramos.

En esta parte de la vida, si es que antes no lo hicimos, es vital vivir prestando atención.

Como dicen, vivir “el momento presente” para ampliar el rango de asuntos por los que hemos de agradecer a Dios; hacerlo, no solo por la activación del nervio vago sino por crecer en humildad sin la que no entraremos al cielo.

Vivir “el momento presente” también, para fortalecer la memoria ya que, es de morir de risa (pero también alarmante), la velocidad con la que se pierde.

Dice mi amigo Joaquín, de Huesca, que ha de ser porque olvido tomar la pastilla de la memoria. Cierto, también la olvido!.

Me preocupa muchísimo la dificultad que tienen las personas jóvenes de prestar atención a la realidad después de que han pasado horas y horas en el ordenador. Es como si no lograran desconectarse. Viven acelerados pensando en cómo resolverán en la máquina el siguiente paso pero ni siquiera se dan cuenta que no han echado agua al inodoro. Es de preocuparse, por supuesto, pero tampoco es algo que esté en nuestras manos resolver; entonces, hay que decirle a la mente que no se preocupe y volver a lo que nos concierne, también nosotros, aquí y ahora.

Aquí, en el presente, es donde vivimos, aquí es donde sentimos alegría, dolor, sufrimos, esperamos, confiamos, amamos, pensamos, estudiamos, creamos, sembramos y tantas cosas preciosas que la salud nos permite hacer.

Contemplar el instante con el alma puesta en Jesús es el encuentro con la felicidad.

Hacer el esfuerzo por observar lo que pasa “ahora mismo” nos permite también apreciar el esfuerzo que hace el Ángel de la Guarda por llevarnos a la oración, es también posible descubrir el suave movimiento del alma que en lo profundo atiende la voz de la Madre que le llama.

Muchas cosas muy preciadas suceden cuando, en cuerpo y alma, en silencio, nos detenemos a contemplar para luego, agradecer.

Si, recuerdo que Santa Teresita pedía sufrir por amor a Dios y, probablemente, también agradecía que el Señor se lo concediera. Esa lógica no es humana, es la lógica del Espíritu de Dios, con el que los santos se han familiarizado gracias al esfuerzo de concentración.

No importa si, al observar detenidamente, llegan muchas razones para sufrir, como por ejemplo, culpas que hay que evacuar en el confesionario, arrepentimientos de lo que no hicimos o hicimos sin pensar, lamentos por almas de personas fallecidas, enfermedades y toda índole  de situaciones irremediables. Si, observar podría ser como abrir la caja de Pandora en lo que respecta al dolor y sufrimiento; pero, es mejor, es mejor darle cara ahora para reparar el daño y agradecer, con ayuda de Dios. 

Pues, bien, hablando de olvidar, yo venía a platicar de otro tema pero, he aquí que me puse a decir estas cosas y nunca llegué al punto.

La intención era platicarles sobre lo que he reflexionado acerca de lo que pudimos haber hecho mal al haber solicitado hace años la misa según la forma extraordinaria tal como lo indicaba Summorum Pontificum de Benedicto XVI.

Me vengo preguntando “qué fue lo que hicimos mal” para que el cuerpo total de los obispos de mi país, resolviera prohibir ese aspecto de la Liturgia de nuestra santa Iglesia?

Les soy sincera, he pensado en preguntarlo directamente pero, de ahí no he pasado. Supongo que llegará ese día o tal vez no. Tal vez podría morir antes por lo que, la respuesta de los obispos podría nunca llegar y todos olvidar esa misa viejita que, con todo afecto y humildad, domó todo nuestro ser en acción de gracias y adoración a Dios.

Por ahí iría la cosa cuando más temprano  tomé el ordenador pero, no vamos a seguir por ahí la reflexión, no; en este momento vamos a dar gracias por lo que tuvimos ya que, no importa cuánto vivan los abuelitos, desde el momento en que no están y para siempre, nuestra alma y corazón los echará de menos. .

2.08.25

Hacerse viejo como buen hijo de Dios (I)

“Hacerse viejo sin desesperar es un desafío que solo la gracia puede ayudar” MaricruzTR 

Es un desafío que nos presenta Dios, nuestro amado Dios, para que crezcamos en virtud ya que, de lo contrario, qué feo volverse un viejillo mal encarado al que será difícil cuidar.

Introducción

Hoy, muy temprano, le pedí su parecer a un amigo muy querido que me lee para preguntarle su parecer sobre escribir acerca de hacerse viejo como buen hijo de Dios. Dice que le parece muy bien el tema. También a mí ya que, tengo mucho para escribir al respecto, tanto como antes escribí sobre tantas cosas que fueron para mi actos de adoración a Dios.

Porque si, que la vida es para hacer con ella un acto de adoración, que es por ahí que nos llega de Dios ese deslumbrante rayo de luz que nos transforma en seres agradables en su presencia.

…………………

Les digo una cosa (hago este paréntesis para explicar algo), durante papa Francisco, a quien –por gracia- llegué amar, sufrí mucho, al punto que ya no quería saber nada de nada (todo aquello lo puse como ofrenda porque realmente no sabía qué más hacer). Recé mucho pidiendo pureza y gratitud para no ofender a Dios, sin embargo, ahora, con papa León, he visto que no se nos da mayor prueba que la necesaria.

Doy gracias por todo aquello y por los Heraldos del Evangelio que los trajo Dios a vivir muy cerca de casa en el campo y puedo ir a misa con ellos. De frecuentarlos recibí la fuerza para sostenerme. Ahora me doy cuenta.

………………….

Pues, bien, les digo que lo de hacerse viejo parece un buen tema porque, no solo tengo mucho para escribir sino mucho de lo que hablar de lo que hace Dios, que es lo principal.

Les confieso algo, ya que el Jubileo de los jóvenes me hizo pensar en ello, he visto que a ciertos sectores de católicos, tal como los Infocatólicos y otros, no se nos toma en cuenta. Padre Jorge González lo mencionó el otro día. Cierto, nos dejan a un lado, tal vez sin querer, pero el caso es que nadie nos pregunta sobre cómo enfrentar distintas situaciones en las que todos aquí son expertos.

Porque nadie pregunta, es por lo que se debe hablar cuando es necesario. Cuando nadie pregunta es porque no sabe o no quiere saber y eso no es virtud, sino defecto. De ahí que, si nadie pregunta sobre cómo hacerse viejo con ayuda de Dios, se debe hablar.

Para eso estoy aquí y, como siempre, con ayuda de Dios lo haré.

Probaremos un tiempo para ver si es para su mayor gloria.

Eso de arriba fue una especie de introducción, lo que sigue será parte de lo vengo a decir.

 

Una semana y tres citas médicas

“Yo no sé quién puede vivir así. Cómo va a ser que tenga que salir tres de cinco días a ver a un doctor si, en realidad, no me siento ni veo enferma? Qué barbaridad!”

Así es como reacciona la cabeza de esta criatura de Dios antes de caer en cuenta que aquello, en realidad, es bendición.

Primero que todo, las citas son con médicos del Seguro Social, quiere decir que sus honorarios los pagué durante mi vida, ahora recibo los beneficios. Luego, los médicos no quedan lejos ni el horario es incómodo. Además, una cita es con la Doc. Melissa para que me de las medicinas para el dolor crónico, la otra con Doc. Evelio, para las medicinas de mantenimiento del corazón y el asma y, la otra, con la junta médica para que me entrevistará para una pequeña cirugía que deben hacerme.

Si tuviera que pagar por todo eso no tendría con qué, así que es una múltiple bendición en muchos aspectos.

Una bendición más es que no tendré que cambiar ni faltar a mis sesiones de natación que tanto bien me hacen. Esa es doble bendición.

Tampoco tendré que cambiar el horario de rezar los Laudes, así que me iré a la cita habiéndolo hecho, si es que otra cosa no se interpone; luego, me llevaré mi rosario para rezarlo en el bus por si acaso pasara algo que me impidiera hacerlo a la hora que acostumbro.

Será muy bonito encontrarme en los consultorios con tanta gente necesitada de una sonrisa, consuelo, unas palabras de ánimo o algún consejo que daré sin que me lo pidan (jeje), tanta gente por la que ofreceré mis oraciones ya que, como soy enfermo misionero, eso hago.

Las Obras Misionales Pontificias (OMP) tiene ese apostolado del enfermo misionero al que me adscribí. Me corresponde rezar por los misioneros, el papa, el clero, los enfermos y además rezo por mi familia y seres queridos, que incluye el resto de la humanidad; porque es cierto, todos son mis seres queridos.

Como al enfrentar la muerte, hay que echarle el cuerpo al día, aunque la carga no parezca fácil, la gracia puede.

Soy testigo.

19.07.25

Preferir una forma del rito sobre la otra nos hace sectarios.

De muchos años para acá es muy difícil escribir sobre Liturgia debido a las reacciones de muchos lectores aficionados quienes han elegido una forma del rito sobre la otra como si una fuera la única verdadera y más santa.

No me refiero únicamente a los que se autodenominan “tradicionalistas” sino también a quienes conocemos como “progresistas” o “modernistas”.

Hasta aquí, y debido a que se hace necesario nombrarlos para analizar la cuestion, el tema asusta y también lo que expresan unos y otros cuando se nombra este asunto pero, me atrevo hacerlo ya que espero siempre lo mejor de las personas, aun cuando actuan por temor a perder algo que consideran les pertenece. 

El temor es el combustible de toda violencia. .  

Uno que ame a Cristo en la Liturgia será incapaz de elegir una forma del rito sobre la otra, la gracia evitará cosa semejante; le será imposible, una elección de ese tipo. 

A qué tipo de elección me refiero?

Me refiero al tipo de elección que te convierte en miembro de una secta.

Una elección de ese tipo se hace porque has comprometido tu libertad a tus gustos o preferencias, es decir, has elegido esclavizarte.Elegir una forma del rito sobre la otra tiene ese efecto, te convierte en persona esclava de tu soberbia y la vez, persona sectaria.

No hace falta mencionar el efecto nocivo que dicha elección tiene para el alma y el bloqueo del Entendimiento para las cosas de Dios.

Es decir, si fueras un jugador de fútbol y eligieras -por sobre el entrenamiento y el trabajo en equipo- la fama y la apariencia para meter goles, tarde te darías cuenta que no sirven para nada. 

Así es como actuas al preferir una forma del rito sobre la otra, esa es tu conducta y te lo digo claramente, así seas laico, presbítero u obispo, todos tienen por delante la opción de ser sectarios o no. De verse como unos tontos, o no.

Se debe decir alto y fuerte: preferir una forma del rito sobre la otra nos hace sectarios.

Se equivoca quien piensa que la celebración de la santa misa en una u otra forma del rito provoca el sectarismo. Es una infamia afirmar algo así de la Santa Misa. No, lo que nos hace sectarios es actuar con soberbia al elegir una forma del rito sobre la otra.

Este solo sanará con ayuda de Dios y la voluntad de cada; uno así como con el auxilio que ofrezca el Magisterio y la Tradición para corregir el entuerto.

Benedicto XVI tenía claro que lo mejor era la convivencia de ambas formas del rito romano. Lo mejor es su mutuo enriquecimiento, decía. Ofrecer la opción de celebrar la forma extraordinaria al menos una vez por mes en cada diócesis para enriquecimiento del celebrante y la asamblea. Que estén disponibles todas las opciones de conocer y celebrar a Cristo.

Actualmente, en nuestra Santa y amada iglesia, a duras penas conviven ambas formas del rito. En algunos lugares ha sido absolutamente prohibido el vetus ordo; es como, si prohibieran el novus ordo. Una locura!

Es fácil hallar el fruto de la convivencia en varias partes del mundo. Yo lo conocí en Guadalajara, Jalisco, México. Ahí está la preciosa parroquia de la Virgen del Pilar a cargo de la Fraternidad Sacerdotal San Pedro (FSSP) en cuya diócesis se celebran tanto el vetus como el novus ordo y cuyas asambleas se entremezclan.

En esa diócesis hay presencia de Lefebvristas, aunque desconozco la relación que tienen con los demás, el caso es que están ahí, conviviendo; hechos que son una declaración de mutua aceptación y unidad, cosa que tiene mayor apariencia de “cosa de Dios” que lo que venimos padeciendo. 

Como es fácil concluir, los frutos de esa convivencia son buenos, verdaderos y bellos. Papa Benedicto lo tenía claro y lo dejó dicho en su libro “El Espíritu de la Liturgia”.

Sigo amando la Liturgia gracias a los sacerdotes que me dieron formación y también a Benedicto XVI quien, entre otros, me afirmó en lo de “ser una, santa, católica y apostólica” de la Iglesia.

Pidamos la Gracia de un corazón agradecido libre de temor para que nos sea posible amar a Cristo en la Liturgia sin la mala inclinación a elegir una forma del rito sobre la otra.

Gracias por su amable lectura.

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NOTA: Cerraré comentarios.