«Querido Papa, dé la bienvenida en el Vaticano a los musulmanes convertidos a Jesús»
Hace dos años comentaba la peregrinación emprendida por cristianos y musulmanes norteafricanos siguiendo las huellas de San Agustín. El objetivo era pedir para que «la Iglesia no prohibiese la entrada a los musulmanes que han oído la llamada de Nuestro Señor», así de fuerte, como suena. Muchos musulmanes no podían bautizarse por la «prudencia» de sacerdotes y obispos, que lo desaconsejaban para no generar problemas.
Así que como si fuese una piedra gritando ante el silencio de los «hijos de Abraham» ha vuelto a salir a la palestra Magdi Allam, periodista y político italiano, musulmán convertido y bautizado por el Papa. El pasado lunes escribió un vibrante artículo en «Il Giornale»: Querido Papa, dé la bienvenida en el Vaticano a los musulmanes convertidos a Jesús.
Arranca con fuerza, como siempre:
Le pido al Papa, que tuvo el coraje de bautizarme, venciendo tanto al miedo a una venganza islámica como a la resistencia interna de la Iglesia, a que dé la bienvenida a una delegación de musulmanes convertidos al cristianismo en Europa y en el mundo. La idea, que suscribo con entusiasmo, es de Mohammed Christophe Bilek, fundador francoargelino de la asociación Nuestra Señora de Cabilia (Notre Dame de Kabylie). A través su página web, http://www.notredamedekabylie.net/, promueve la misión de la conversión de musulmanes al cristianismo a través de un diálogo basado en al certeza de nuestra fe y de la constante exhortación de Jesús: «Id por todo el mundo y predicad el Evangelio a toda criatura» (Marcos 16, 15-18).
¡Qué contraste con el de algunos obispos! Luego da algunos datos, que por el secretismo que acompaña el fenómeno son difíciles de contrastar. Magdi se basa en las declaraciones de al-Qataani, previsiblemente hinchadas como comenta Pablo Ginés:
En 2006, el jeque Ahmad al-Qataani, entrevistado por Al-Jazeera, dio estas cifras: «Cada hora 667 musulmanes se convierten al cristianismo. Cada día, 16.000 musulmanes se convierten al cristianismo. Cada año, 6 millones de musulmanes se convierten al cristianismo». Hablando ayer en París, Bilek dijo que incluso en Arabia Saudita, cuna del Islam y custodio de los dos principales lugares de culto islámicos, habría unos 120.000 musulmanes convertidos al cristianismo. Los datos de 2008 indican que los conversos musulmanes eran 5 millones en Sudán, 250.000 en Malasia, más de 50.000 en Egipto, del 25 al 40.000 en Marruecos, 50.000 en Irán, Irak, en 5.000, 10.000 en la India, 10.000 en Afganistán, 15.000 en Kazajstán, 30.000 en Uzbekistán.
Después con la fuerza que aporta el testimonio personal ve en esos musulmanes hoy cristianos un viento que quite la venda de Occidente e insufle valentía a los cristianos.
Al hilo de la carta de Magdi Allam me venían a la cabeza tres noticias recientes:
- El optimismo manifestado por Benedicto XVI acerca del futuro del Cristianismo. Y digo optimismo, porque lo propio de la trayectoria de este Papa era la Esperanza, con mayúscula. Digamos que en sus escritos anteriores no veía con tanta claridad un futuro «primaveral». Estoy intrigado por el cambio.
- La incorporación del árabe en las audiencias públicas de los miércoles.
- El video del Cardenal Turkson sobre la islamización de Europa.
- Las palabras de Mons. Fisichella: «la nueva evangelización inicia con la credibilidad de los testimonios». Cierto. Las implicaciones de esa frase son tremendas.
Los hombres necesitamos signos. Tengo que reconocer que si la petición del señor Allam se llevase a cabo se me pondría la piel de gallina. Se me pone con sólo pensarlo.
«Ecce non est abbreviata manus Domini» (Isaías 59, 1)
8 comentarios
Yo, cuando hablo con misioneros de países islámicos, veo que apenas conocen algún converso aquí y allá, un puñado de familias en el mejor de los casos (en Asia, por ejemplo).
Los conversos desde el Islam merecen todo respeto y apoyo, pero las cifras del jeque están hinchadísimas: eran cifras victimistas para alarmar a la audiencia devota musulmana y conseguir fondos para financiar actividades misioneras islámicas en países de misión.
Si ya son desconocidas las cifras de conversos, las de criptocristianos ni te cuento.
El Islam se mantiene porque no se basa en la racionalidad, además son extremadamente teístas cualquier acción ordinaría le niegan la libertad al hombre para decidir.
No critico la prudencia de los Pastores, pero sí su negligencia, a un bautizando se le puede demorar el bautismo, pero nunca indefinidamente y sin plan ni plazo.
¡Qué cosas dice Vd., con el nombre de magnífica uva y mejor vino que tiene!.
Porque Manolete murió antes si no la culpa de la cogida la tiene ... el CVII.
Léase las alocuciones del Papa de la semana pasada y verá que lo que dice está fuera de lugar.
Pedro, como apunta Norberto, esto no tiene nada que ver con el Vaticano II. De hecho la pusilanimidad es anterior. En cambio sí me parece relevante que mientras los evangélicos no tienen miedo en predicar, los católicos, en especial algunos pastores, sí.
Norberto, sí, pero. El fenómeno de los criptoconversos ha existido siempre, pero no es a lo que me estoy refiriendo.
La paralización de la evangelización es perfectamente lógica. Si todo el mundo se salva, si no hace falta pertenecer a la Iglesia ni tener fe católica para salvarse, entonces, ¿para qué jugarse la vida hablando de la doctrina de Cristo? Además, si el Evangelio se reduce a horizontalidad (mera filantropía), no tiene sentido alguno hablar de Dios. Todos nos escuchamos, aprendermos unos de otros, compartimos, bla, bla.
La realidad es que la evangelización hoy se suele confundir con proyectos de desarrollo o con acciones político-sociales. Solo hay que ver las revistas misioneras o la misma agencia Fides. Es parte de la evangelización, pero no lo único.
Es un hecho que en los países musulmanes está prohibido el apostolado con los mahometanos y si se hace, se hace a título individual y a su cuenta y riesgo. Pero no solo pasa con el islam. También pasa con la Iglesia ortodoxa, por ejemplo. ¿cuántos sacerdotes ortodoxos conoce usted que se hayan unido recientemente a Roma? Pues tienen que irse a Occidente para qeu se les admita en algún sitio lejano a su país. Porque si no comprometen el diálogo ecuménico. Me parece genial el ecumenismo, pero no veo incompatibilidad alguna con la evangelización.
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