Las misas "de niños" me dejan bastante frío
No hace falta que vuelva a repetir que un servidor siente un cierto recelo hacia las misas con niños, que se convierte en mayor en la medida que las celebraciones se van infantilizando. No me causan envidia especial celebraciones llenas de impúberes dando palmitas mientras papá inmortaliza la primera lectura que hace su hijo Manolito aunque se trafulque veinte veces.
Para nada me siento interpelado por un sacerdote que baila y se agita coreado por los nenes de primera comunión mientras las mamás sonríen beatíficamente. No me causa especial emoción que con el pan y el vino se ofrezcan, por centésima vez, esas sandalias signo de un caminar que no se acaba (agotador por cierto, las sandalias y el caminar).

Tanto el evangelio de hoy como la segunda lectura son de esos textos manipulados en su interpretación hasta decir basta y traídos y llevados por lo ancho y largo de este mundo en demostración palmaria de que lo único que importa es que nos amemos y todo lo demás, sobre todo lo desagradable, como los mandamientos, o lo que cuesta como ir a misa o confesarse son inventos que se alejan de la doctrina de Jesucristo.
Yo creo que se me nota en los últimos posts que no estoy teniendo el mejor fin de curso de los posibles. No. No pasa nada en especial. De salud estoy bien, hasta he perdido peso y me ha quedado una analítica de libro, y la parroquia va funcionando sin mayores complicaciones en general. Cosillas sin demasiada importancia pero que duelen un poquito. Una queja, algún desencuentro con alguien sin venir muy bien a cuento, un amigo que se va a vivir lejos, un colaborador que no puede seguir con la tarea. Triste el cierre del SOIE –servicio de orientación e información para el empleo- que ha venido funcionando en la parroquia y dando servicio a todo el arciprestazgo, pero que tiene que desaparecer porque Cáritas ha decidido que haya un solo SOIE para toda la Vicaría.
Empecemos por hacer distinciones. Si alguien decide casarse en una iglesia de las denominadas vulgarmente “de campanillas” y se encuentra con que le piden ya una señal por fijar la fecha y una pasta por la ceremonia, pues miren, sarna con gusto no pica.





