Carta abierta de los padres y las madres de niños y niñas en catequesis de Santa Veneranda
Señor obispo:
Somos un grupo de madres y padres que llevamos a nuestros hijos e hijas a catequesis a la parroquia de santa Veneranda, y que nos dirigimos a usted ante la situación generada en la parroquia tras el nombramiento como párroco de esta comunidad hace un año de D. Senén Garcinuño.
Los últimos ocho años tuvimos como párroco a D. Jesús del Negralejo, que supo dar a la parroquia un talante fraterno, solidario, alegre y comunitario, lo que le hizo ser querido por todos y todas los vecinos y vecinas del barrio. Hizo del templo y las dependencias un hogar abierto a todos sin distinción, donde se han podido desarrollar multitud de actividades para bien de todos.

Si es que la cosa es de cajón de madera de pino, y lo entienden los niños estupendamente.
El gran error de la liturgia de estos últimos años ha sido el de olvidarse del culto a Dios para reconvertirse en cuchipanda fraterna. A partir de ahí, todo deviene en invento para fomentar la fraternidad y hacer el encuentro lo más ameno posible.
Las palabras se queman, y una vez quemadas producen un cierto empacho. Servidor ha decidido vacunarse en la medida de lo posible, y he decidido, por la cosa de la salud verbal, que en los próximos meses voy a intentar evitar en la medida de lo posible dos palabras, una por lo civil y otra por lo eclesiástico.