Cardenales que van de frente, cardenales que conspiran de espaldas
Todo un bombazo la carta que han hecho pública hace unos días los cardenales Burke, Brandmuller, Cafarra y Meisner. Según cuentan ellos mismos, preocupados por la confusión que observan en el pueblo de Dios tras la publicación de “Amoris Laetitia”, se han dirigido al santo padre pidiendo aclaración para las cuestiones más controvertidas, especialmente el capítulo octavo de la exhortación apostólica. Tras dos meses de esperar respuesta en vano, decidieron trasladar la carta al pueblo de Dios.
Me parece que están en su derecho y obligación. Como cardenales tienen una especial responsabilidad a la hora de colaborar con el santo padre y se han sentido en la necesidad de hacerlo. En corto y por derecho, que dirían los taurinos. Dando la cara, sabiendo que se la partirían desde muchos lugares. Una carta escrita y firmada. Sin complejos.

Es mi impresión, y como tal lo cuento. Servidor, como toda persona de bien, acepta las sentencias judiciales y las acata, no como otros que cuando algo no les agrada salen a la calle y la arman. Pero una cosa es acatarlas y otra que todo me parezca perfecto. El último derecho que estoy dispuesto a perder es el del pataleo, aunque sea un pataleo pacífico.
Belén Santamaría es la hasta hoy, que sepamos, responsable de sensibilización de Cáritas Salamanca. Parece ser, según todas las informaciones, la responsable de decir no a la campaña que una asociación taurina de Salamanca quería hacer en favor de Cáritas, y que ha conseguido montar una tremenda polémica, cabrear al personal y que la gente del mundo del toro esté que echa las muelas. Y con ellos, muchos católicos.
Hace no mucho, y por razones que no vienen ahora a cuento, estuve almorzando con un altísimo cargo de una gran entidad financiera. En estos casos ya se sabe, el sacerdote invitado, pue sabemos de todo un poco y, cómo no, de la Iglesia. Hasta que alguien lanza la pregunta directa: “¿y a usted qué le parece este papa?”