Conferencias episcopales: nada sin sifón
Merecería la pena preguntar a nuestros feligreses por la Conferencia Episcopal. Por ejemplo, a los habituales de la misa dominical a ver si saben qué es eso, el nombre del presidente y del vicepresidente. Y ya, para los que busquen nota, les pediría si recuerdan algún documento o alguna norma que hayan salido de ella.
Incluso a sacerdotes, religiosos y gente metida en cosas de la Iglesia. Más aún, a mis lectores, que son personal bien informado y suficientemente leído y escribido. Señores lectores de este blog: ¿ustedes sabían que ha habido plenaria de la conferencia episcopal esta semana? ¿Tienen idea de lo tratado? Y ahora, en voz bajita, shhhh… ¿les importa mucho?

Desgraciadamente, los católicos en Japón son la nada, en torno a quinientos mil, que no llegan ni siquiera al 0,5 % de la población. Dieciséis diócesis y supongo que una veintena de obispos, entre residenciales y eméritos. La situación de la Iglesia católica nada floreciente. Incluso disminuyendo el número de fieles. Pues trabajo tienen los obispos.
Amenaza. A eso ha sonado lo que ayer mismo monseñor Pío Vito Pinto, Decano de la Rota Romana, máxima autoridad de la Iglesia católica en procesos de nulidad, afirmó en su conferencia en la Universidad Eclesiástica San Dámaso de Madrid. De manera enérgica y empleando un tono fuerte, ha dicho que los cuatro cardenales que han escrito al Papa Francisco, pidiendo que aclare algunas dudas sobre su exhortación apostólica Amoris Laetitia, han incurrido en un grave escándalo al hacer pública esta carta a través de los medios de comunicación. Nos lo cuenta
El día en que anuncié que comenzábamos una misa semanal ad orientem en la parroquia, no faltaron comentaristas que me pidieron que hiciera el favor de contar cómo había ido. Pues encantadísimo de hacerles llegar noticias del evento.





