Yo no soy responsable de los casos de pederastia en la Iglesia
Lo de “todos culpables” y “todos responsables” no es más que una forma muy cínica y muy actual de quitarse un peso y una responsabilidad de encima y pretender que la culpa, gravísima culpa de algunos, se difumine en un impersonal “todos”. Conmigo que no cuenten.
Leo hoy una declaraciones o lo que sean de un jesuita, el P. Hans Zollner, por lo visto reputado teólogo y psicólogo alemán y experto en el tema de abusos en la Iglesia, según las cuales “tenemos que barrer nuestra propia casa, y tenemos que responsabilizarnos de lo que ha pasado y lo que está pasando en este momento".

No hay nada que más moleste a un progre eclesial laico o, sobre todo, cura, que le suelten un por qué. Ataque de nervios sicalíptico, perdida de la color, vahído, y luego desmayo general o ataque desaforado contra todo el que ose preguntar. Esto último, mayormente.
Reunión en la parroquia de Rafaela. Un localito coqueto junto a la casa parroquial. El párroco, D. Jesús, Rafaela, Joaquina y cuatro o cinco más. Todo mujeres, que en los pueblos ya se sabe, que estas cosas son de mujeres, qué le vamos a hacer. Es inicio de curso y D. Jesús quiere reunirse con ellas a ver qué se les ocurre para el curso que comienza.
Esta mañana he celebrado la misa de las 11.30 h., en la que suele darse una mayor afluencia de familias y niños de catequesis. Hago esta introducción para que comprendan el tono de la homilía.
Inicio hoy una sección que pretendo sea una aproximación, siempre desde el divertimento, a tantas frases hechas, solemnes, grandilocuentes, que escuchamos de vez en cuando con voz grave y seria, como si fueran el no va más de la profundidad y la sabiduría, y no son más que una tomadura de pelo y un engañabobos para ingenuos que todo se lo creen y, lo que es peor, encima lo imitan.