Frases solemnes rellenas de nada (III): Hay que vivir el presente
Es de esas frases que suenan magníficamente bien, que parece que responden al máximo de sensatez vital y madurez equilibrada, y que vamos repitiendo sin acabar de saber muy bien lo que decimos. Siento discrepar. Porque no sólo me parece una frase engañosa, sino además imposible y de un maquiavelismo solapado que asusta.
A un servidor le parece que es una frase terrible que supone no responsabilizarse del pasado ni comprometerse en el futuro. Vivamos el ahora mismo. “Comamos y bebamos que mañana moriremos”. No hay nada más terrible que esto.
Me ha salido una entrada larga. Mis disculpas.

Como pueden comprender, correos de mis lectores recibo con abundancia. Raro es que los haga públicos. Raro. Pero hay ocasiones en que la cuestión me parece tan sangrante que creo que debo hacerlos públicos aunque cambiando algunas cosas por respeto a la identidad y garantizar que no puedan ser identificados. Por eso he omitido la localidad desde donde me hacen llegar el correo, aunque me lo dicen, para limitarme a las comarcas.
Los judíos eran gente de pedigrí. Hijos de Abraham. No digamos si además pertenecían al grupo de os fariseos, saduceos, escribas, a la clase sacerdotal. No necesitaban más. El Pueblo elegido. Los primeros en decir sí a la alianza… pero que ahora rechazaban la nueva alianza en Cristo.