A lo mejor nos estamos equivocando con lo de la opción preferencial por los pobres (materiales, claro)

En la Iglesia, como en tantos otros sitios, hay axiomas que se aceptan porque sí y Dios te libre de llevar mínimamente la contraria. Me da igual quién inventara lo de la opción preferencial por los pobres, si fue Puebla o Medellín, el Vaticano II o los documentos de Aparecida. Me da igual, incluso, quién lo siga diciendo hoy.
Pasarnos el día con la cosa de los pobres y de la opción preferencial por los excluidos no es, a mi modestísimo y escasísimo entender, otra cosa que falsear el evangelio y dejar los problemas de nuestro mundo sin resolver.
Es falsear el evangelio, que comienza exhortando a la conversión: «Se ha cumplido el plazo, está cerca el reino de Dios: convertíos y creed en el Evangelio», y acaba enviando a los discípulos a predicar y bautizar: «Id por todo el mundo y proclamad la Buena Nueva a toda la creación. El que crea y sea bautizado, se salvará; el que no crea, se condenará.”

Hay que ver lo que se aprende en los pueblos, aunque sea a través de refranes y dichos o quizá precisamente gracias, en parte, a ellos. Por ejemplo, eso de que “si el cura anda a peces, cómo andarán los feligreses”. Se entiende a la primera. Es decir, si los mismos curas no nos tomamos en serio las cosas, qué podemos pedir a nuestros feligreses.
Ese viene a ser al final el gran criterio de vida litúrgica y pastoral en nuestra Iglesia. Hay muchas cosas que los curas sabemos que se deberían cuidar más. Pero, por no liarla… tragas o incluso fomentas para ser el cura campechano, cosa que hoy se lleva mucho. Me van a permitir que coloque algunos ejemplos sin orden ni concierto.