Cantinfladas y ozoradas
Mario Moreno “Cantinflas” desde México y Antonio Ozores en Madrid tenían la impresionante habilidad de soltar las más extraordinarias peroratas sin decir absolutamente nada. No es difícil encontrar ejemplos en cualquiera de sus numerosísimas películas. Me acuerdo mucho de ellos cada vez que en nuestra santa madre Iglesia nos ofrecen un nuevo plan pastoral, una reflexión sobre cualquier cosa o un proyecto evangelizador, catequético, pastoral o socio caritativo. Cantinfladas y ozoradas.

Con esto de las charlas sobre el compendio del catecismo toca hablar y explicar muchas cosas. Acabamos de explicar los números 161 a 170 y ahí surgió el tema del ecumenismo. El dato es que los cristiianos, desgraciadamente, estamos separados y uno se pregunta dónde subsiste la única Iglesia de Cristo. Servidor tiene la costumbre de responder no según sus particulares deseos y ocurrencias, sino con lo que se explica en el catecismo: “La única Iglesia de Cristo, como sociedad constituida y organizada en el mundo, subsiste (subsistit in) en la Iglesia católica, gobernada por el sucesor de Pedro y por los obispos en comunión con él. Sólo por medio de ella se puede obtener la plenitud de los medios de salvación, puesto que el Señor ha confiado todos los bienes de la Nueva Alianza únicamente al colegio apostólico, cuya cabeza es Pedro". Y es lo que dije y lo que digo.
Esto es ya un axioma: basta que alguien te hable de misericordia, respeto y no juzgar para saber que estás ante un inquisidor al lado del cual fray Tomás de Torquemada no pasaría de una hermanita de la caridad de las de antes.
Cuánto despistado o lo que sea, que no voy a entrar en ello, que aparece por cualquier blog con la vana pretensión de dictar sus normas y criterios sobre su funcionamiento.
La pastoral, como la buena cocina, es cosa lenta. Pobres de nosotros como nos pillen las prisas. Demasiadas veces nos ponemos nerviosos porque la gente no responde, no encontramos apoyo en lo que hacemos, toda actividad parece inútil. En la vida cristiana, en la vida pastoral, lo único que va con prisa es la destrucción de lo existente. Me explico.





