Me parece que está creciendo la desconfianza hacia el clero
Hay un dato que nos tiene que hacer pensar alguna vez. Y es la cantidad de gente sin más formación religiosa que lo que Fulanito decía en mi casa o lo que comenta Menganita tomando café.
Pregunten, pregunten. No digo a los más habituales, y hasta ahí nos llevaríamos sorpresas, digo a toda esa gente que se ve por la parroquia alguna vez, a los papás que apuntan a los niños a catequesis, a los que traen sus retoños a bautizar, los que encargan una misa por el abuelo. A esos digo. En muchas de estas personas descubro dos cosas: formación inexistente y sospecha ante el cura.
Comienzo por la segunda afirmación. Sospecha ante el cura (y de ahí para arriba), porque es el origen de todos los males posteriores.

¿Pi… qué?
El lavabo en la misa, tras la presentación de ofrendas, es uno de esos signos que casi ha desaparecido en la liturgia de la Iglesia, aunque últimamente parece que algo se recupera. De hecho, todavía hay gente, no solo laicos, también sacerdotes que, abiertamente, cuestionan su obligatoriedad. Es de esas cosas que van desapareciendo y que de repente, un día, no existen y si alguien se empeña en continuar con ese rito ya sabemos que va a ser tachado como mínimo de “rarito” y “tiquismiquis”.
Nick: Aprende un poco
Repasaba esta mañana este precioso texto del evangelio según san Mateo:





