30.10.26

Formación de adultos. Hay que tomarse en serio al respetable

Al llegar a Miraflores el párroco, entre otras cosas, me pidió la posibilidad de poner en marcha un grupo de formación de adultos y que me encargara yo de dirigirlo. Por supuesto que encantado y lo que haga falta. Sí dejé claro que no estamos para experimentos, diálogos de besugos, lluvias de ideas, compartir experiencias y dar por igualmente buenas las ideas más peregrinas. Que para eso no. Estamos de acuerdo. 

Tras una primera convocatoria nos reunimos en los salones parroquiales un grupo de algo más de veinte personas interesadas. Ya les dije que para mí eran dignos de todo respeto y que, precisamente por eso, mi compromiso es que el grupo conociera la fe de la Iglesia, no la de Jorge, Puri, Manolo o los sinodales alemanes. Que lejos de mí ofrecer como doctrina fetén cualquier libro, folleto, subsidio o artículo sin más. Que no estamos para perder el tiempo ni nadie se va a reunir una tarde por semana en la parroquia para hablar del mar y los peces. 

Mi propuesta fue clara: nos vamos a dedicar al estudio del compendio del catecismo de la Iglesia. Cada semana unos poquitos números, empezando por el número 1 y hasta que lleguemos al 598. No hay prisa. 

La respuesta, extraordinaria. La gente tiene ganas de formarse en serio y no estar al albur de que este dice, el otro proclama, aquél pontifica y un cura afirma. 

Llevamos tres semanas reuniéndonos. Para empezar, y esto ya es interés, a la siguiente reunión ya acudieron, pràcticamente todos, con su ejemplar del compendio del catecismo, cuaderno y bolígrafo. Caramba, eso es demostrar que andamos con ganas. 

Más de veinte personas de todas las edades, desde algunos jóvenes hasta señoras de edad provecta. Hay hombres y mujeres, gente muy colaboradora en la parroquia y otros que están empezando a redescubrir la Iglesia. Estamos contentos.

Tomarse en serio al respetable. Es lo menos. Los feligreses de Miraflores tienen derecho a que sus curas se los tomen en serio y no les den gato por liebre, y menos si el gato, encima, es de escayola. De momento hemos empezado muy bien la formación. Esperemos seguir así. 

27.10.26

Historias de Miraflores. El cura Borizo

Trapella y un servidor salimos de paseo cada día a primera hora de la mañana en un recorrido de ida y vuelta desde casa hasta el paraje que se conoce como la “Fuente del cura”. Cuentan que el nombre le viene por estar hoy situada la fuente en terrenos que en tiempos pertenecieron al capellan Juan González Borizo, el llamado vulgarmente “cura Borizo", nacido en Miraflores en 1576, fallecido en 1631 y enterrado en la capilla del Rosario, desaparecida en el siglo XVIII, del templo parroquial. 

Fue un hombre ciertamente muy afortunado en bienes materiales, que supo dedicarlos a los más pobres creando una memoria, hoy sería algo así como una fundación, que garantizara el cumplimiento de su voluntad, porque el cura Borizo era rico, generoso, sensato y muy buen economista. 

Se puede ser rico y egoísta. Mala cosa. Se puede ser acaudalado, vender los bienes y dar todo en limosna de una vez y se acabó, o crear una memoria que garantizase no la limosna una vez, sino la permanencia de la generosidad por generaciones. Esto hizo el señor cura. Crear una memoria dotada con fincas y rentas y como carga el cumplimiento de sus fines. 

Entre otros, deja una amplia dote para los sobrinos y los hijos de los sobrinos y otra dote para ayudar a casar huérfanas. Manda limosnas para vestir cada año a diez pobres, para atender ancianos sin medios, criar niños huérfanos, dotar becas para estudios, limosnas en tiempos de especial necesidad, limosnas a pobres. Más aún: “si al acabar el año, cubiertas las cargas y pagado el administrador sobrare dinero, se emplee en vestidos para pobres…”

Como curiosidad, transcribo cómo debía ser el vestido que se diese a los pobres: “si dichos pobres fueren hombres, el vestido sea una capa de paño pardo y polainas de sayo y valones a lección del pobre; y si fuese mujer se le dé saya parda de paño y calza o sayuelo de color y manteo de paño pardo; y si fuese mozo soltero se le dé capota y polainas o sayo y valones…”

La memoria del cura Borizo llegó hasta la desamortización. Las fincas acabaron en las manos de los ricos del pueblo, el estado se quedó el precio de la venta y los pobres a dos velas. 

Cada día, a primerita hora de la mañana, en cuanto amanece, para allá que nos vamos Trapella y un servidor. 

26.10.26

Hakuna. El algodón no engaña

Este pasado fin de semana hemos tenido un muy bien grupo de jóvenes de Hakuna en Miraflores. Nos manifestaron su intención de asistir a la misa dominical de las 10 de la mañana y solicitaron la posibilidad de tener un encuentro de adoración en la tarde del domingo. Sin problemas. Sí pedimos concretar el horario para que pudieran incorporarse fieles de la parroquia, especialmente jóvenes. 

Y ahora viene lo del algodón.

Tengo la costumbre de sentarme en el confesionario siempre que puedo, especialmente los domingos en las misas que celebra el compañero. Ayer él tenía la primera misa y un servidor se puso a confesar. No paré en toda la misa de atender especialmente a jóvenes de Hakuna.

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24.10.26

Qué pasa en la Iglesia. Nº 140

EMPEZAMOS EN ROMA  

Buenas noticias de la salud del papa.

ESPAÑA

1.⁠ ⁠Retamar. Un colegio que da vocaciones

2.⁠ ⁠Proyectos evangelizadores. Ahora Siloé. Buena noticia

3.⁠ ⁠3040 mártires de la guerra civil a la espera de beatificación

MUNDO

4.⁠ ⁠Números cantan. Se mantienen los sacerdotes, caen los seminaristas y se desploman las religiosas. 

5.⁠ ⁠Aumentan católicos en África. Ya son más que los europeos.

6.⁠ ⁠Carta pastoral del arzobispo de Portland. Para no perdérsela. 

7.⁠ ⁠Sídney llenará sus calles tras el Santísimo. El año pasado, 25.000 files. Esperan doblar este año. 

8.⁠ ⁠Premio Trompeta de Jericó. La disidencia más rancia se premia a sí misma. 

23.10.26

El bueno, el feo y el malo

Somos de natural llorones y proclives a descubrir lo malo, rebuscar escándalos, poner de manifiesto cualquier imperfección. El cura que celebra sin casulla, los sinodales comités alemanes, las barbaridades de James Martin, el teólogo hereje, el obispo cantamañanas. Es verdad. Son el malo malísimo de la película.

Luego tenemos una multitud que nadie podría contar de mediocres que no son malos, pero tampoco nada del otro mundo. Multitud de sacerdotes, obispos, religiosos, laicos que hacen lo que buenamente pueden, se esfuerzan algo, hacen que la Iglesia se vaya manteniendo. Ya sabe, padre, no son malos, pero podían ser mejores… Sí, como usted y como yo. Me van a permitir que sean el feo. No son buenos ni malos, son feos… Ahí están.

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