Formación de adultos. Hay que tomarse en serio al respetable
Al llegar a Miraflores el párroco, entre otras cosas, me pidió la posibilidad de poner en marcha un grupo de formación de adultos y que me encargara yo de dirigirlo. Por supuesto que encantado y lo que haga falta. Sí dejé claro que no estamos para experimentos, diálogos de besugos, lluvias de ideas, compartir experiencias y dar por igualmente buenas las ideas más peregrinas. Que para eso no. Estamos de acuerdo.
Tras una primera convocatoria nos reunimos en los salones parroquiales un grupo de algo más de veinte personas interesadas. Ya les dije que para mí eran dignos de todo respeto y que, precisamente por eso, mi compromiso es que el grupo conociera la fe de la Iglesia, no la de Jorge, Puri, Manolo o los sinodales alemanes. Que lejos de mí ofrecer como doctrina fetén cualquier libro, folleto, subsidio o artículo sin más. Que no estamos para perder el tiempo ni nadie se va a reunir una tarde por semana en la parroquia para hablar del mar y los peces.
Mi propuesta fue clara: nos vamos a dedicar al estudio del compendio del catecismo de la Iglesia. Cada semana unos poquitos números, empezando por el número 1 y hasta que lleguemos al 598. No hay prisa.
La respuesta, extraordinaria. La gente tiene ganas de formarse en serio y no estar al albur de que este dice, el otro proclama, aquél pontifica y un cura afirma.
Llevamos tres semanas reuniéndonos. Para empezar, y esto ya es interés, a la siguiente reunión ya acudieron, pràcticamente todos, con su ejemplar del compendio del catecismo, cuaderno y bolígrafo. Caramba, eso es demostrar que andamos con ganas.
Más de veinte personas de todas las edades, desde algunos jóvenes hasta señoras de edad provecta. Hay hombres y mujeres, gente muy colaboradora en la parroquia y otros que están empezando a redescubrir la Iglesia. Estamos contentos.
Tomarse en serio al respetable. Es lo menos. Los feligreses de Miraflores tienen derecho a que sus curas se los tomen en serio y no les den gato por liebre, y menos si el gato, encima, es de escayola. De momento hemos empezado muy bien la formación. Esperemos seguir así.

Somos de natural llorones y proclives a descubrir lo malo, rebuscar escándalos, poner de manifiesto cualquier imperfección. El cura que celebra sin casulla, los sinodales comités alemanes, las barbaridades de James Martin, el teólogo hereje, el obispo cantamañanas. Es verdad. Son el malo malísimo de la película.





