Si quieres ser perfecto, ven y sígueme
Evangelio del lunes de la vigésima semana del Tiempo Ordinario:
Y se le acercó uno, y le dijo: -Maestro, ¿qué obra buena debo hacer para alcanzar la vida eterna?
Él le respondió: -¿Por qué me preguntas sobre lo bueno? Uno sólo es el bueno. Pero si quieres entrar en la Vida, guarda los mandamientos.
-¿Cuáles? -le preguntó.
Jesús le respondió: - No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no dirás falso testimonio, honra a tu padre y a tu madre, y amarás a tu prójimo como a ti mismo.
-Todo esto lo he guardado -le dijo el joven-. ¿Qué me falta aún?
Jesús le respondió: -Si quieres ser perfecto, anda, vende tus bienes y dáselos a los pobres, y tendrás un tesoro en los cielos. Luego, ven y sígueme.
Al oír el joven estas palabras se marchó triste, porque tenía muchas posesiones.
Mat 19,16-22
¿Y bien? ¿acaso no basta con cumplir los mandamientos? ¿No habíamos quedado en que tal cosa es conocer y amar a Dios (Jn 14,21; 1 Jn 2,3)? Pues sí pero no.
El problema con ese joven es que aunque creía que cumplía todos los mandamientos, en realidad no cumplía el principal: amarás a Dios sobre todas las cosas. Y todas las cosas son también las posesiones materiales. No existe en el Decálogo el mandamiento de vender todo y dárselo a los pobres. Pero sí el de no poner nada por encima o a la altura de Dios. Tal cosa es idolatría.
Es más, tampoco podemos poner por encima del Señor nuestros afectos humanos. En otro pasaje del evangelio Jesucristo nos habla de que quien ama más a padre o madre, hijo o hija, que a Él, no es digno de Él.
No necesitamos una cinta métrica para saber si amamos a alguien o algo más que Dios. Nuestro corazón sabe perfectamente si ama a Dios por encima de todo o no. En caso de que no sea así, aun tenemos tiempo de implorarle que nos conceda más amor por Él y que elimine cualquier amor idolátrico que nos aceche.
Señor, enséñanos a amarte como nos pides que lo hagamos. Reconocemos nuestra debilidad y acudimos a ti para serte fieles en todo.
Luis Fernando
3 comentarios
Solo se ama a Dios amando al prójimo.
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LF:
Pues si le hacen caso, sus chicos tienen un problema porque como dice el autor de Hebreos hay que buscar "la santidad, sin la cual nadie puede ver a Dios" (Heb 12,14).
Y como dice San Pedro: "sed también vosotros santos en toda vuestra conducta, conforme a lo que dice la Escritura: "Sed santos, porque yo soy santo" (1 Ped 1,15-16).
En todo caso, entiendo lo que les quiso decir. No es poca cosa ser "buena gente".
Quien elige formar una familia necesita el Amor del y al Creado, también de los bienes materiales para mantenerse, y mantener a los que eligen administrar los bienes espirituales.
Pienso que los textos bíblicos dependen según a quien van dirigidos.
Gracias por hacernos pensar y compartir.
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