
Hernán Gabriel Barreto nació el 22 de junio de 1983 en Misiones. Fue ordenado sacerdote el 15 de agosto de 2015. Actualmente, es párroco en un pequeño pueblo al norte de San Luis, Argentina (Ntra. Sra. de la Candelaria).
¿Por qué tras la confirmación se fue alejando de la fe?
Pienso que, a esa temprana edad (12 años), se precisan al menos tres cosas para no perder la fe: una mayor contención religiosa, argumentos concretos para sostener la fe y claros ejemplos de vida sacramental por parte de los más cercanos. Yo no tuve ninguna de esas tres cosas.
Mis padres daban buen testimonio de vida honesta y recta, pero no de vida cristiana y sacramental, y eso yo lo percibía. Íbamos a Misa, al menos al principio, aunque nunca comulgábamos ni nos confesábamos. En medio de esas celebraciones con homilías que se me hacían insustanciales, se me asfixiaba el alma. Finalmente dejaría de asistir. Mis padres, con el tiempo, también abandonarían. Pero mis padres y hermanos al menos no perderían la fe. Yo, en cambio, no soportaba mi incoherencia de creer en algo y de vivir otra cosa. Así, de mi familia, fui el único que decidí no creer más en Dios ni en nada que tuviera que ver con Él. Efectivamente, fue una decisión consciente y libre.
¿Qué fue lo que me llevó a descreer de la existencia de Dios? No hay nada puntual que yo recuerde, sino una suma de circunstancias. Y no sólo llegué a descreer de Dios, sino que, paulatinamente, llegué a odiarlo, a odiar Su religión y a odiar, como consecuencia obvia, mi propia vida y persona. Es decir, odiando a Dios acabé por odiar todo lo de Dios. Y no me daba cuenta de este gran absurdo, propio de muchos ateos: ¿cómo se puede llegar a atacar y a odiar a un Dios del cual se niega su existencia?
¿Cómo fue su vida al margen de Dios?
Considero que mi adolescencia fue difícil: los problemas en mi familia me afectaron notablemente. En un año particular se juntaron muchos asuntos delicados. Fallecido mi abuelo materno, nos mudamos a vivir con mi abuela viuda. Mi padre, militar, tuvo que retirarse forzosamente por haber denunciado algunos hechos de corrupción de sus superiores, y quedó prácticamente en la calle. Además, la situación económica cambió drásticamente y a esto se le agregaron otros problemas familiares.
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