8.07.25

Dos días en el purgatorio son más largos que 80 años de vida en esta tierra...

Testimonio de la madre Esperanza de Jesús (fundadora de las Congregaciones Esclavas del Amor Misericordioso):

El Señor me dijo: “Te voy a mostrar con cuánta gloria el obispo entra al Cielo porque dio la aprobación al primer Santuario del mundo del Amor Misericordioso".

Entonces, el Señor desapareció y llegó el obispo con su cuerpo glorioso.

El Obispo le dijo: “Madre Esperanza, el Señor me envió a ti para agradecerte porque me llamaste para dar la aprobación al santuario… El Señor estaba muy contento.

Ahora tendré la gloria del Cielo toda la Eternidad, pero debo decirte que yo, antes de ir al Cielo, he sufrido tanto en el Purgatorio…

La madre respondió: “Excelencia, murió ayer en Roma, por qué me dice que ha sufrido durante mucho tiempo si sólo han pasado dos días?"…

El Obispo le respondió: “Madre Esperanza, el tiempo del más allá no es igual a lo que se vive en la tierra, he sufrido mucho más en éstos dos días de purgatorio que en 80 años de mi vida en la tierra…

Porque cuando se muere el alma; se presenta ante Dios y en presencia de Dios, el alma se avergüenza del comportamiento que ha tenido en vida descuidando al Señor.

Tiene que decirle a todos que el más allá existe y que en la tierra lo más importante es Amar al Señor… TODO LO DEMÁS NO SIRVE DE NADA".

7.07.25

¿En qué parte de la historia quieres estar? Reflexión de Alicia Latorre tras 40 años de aborto en España

Lo más grave de un mal es no reconocerlo, tolerarlo, justificarlo o, peor aún, quererlo convertir en un bien, en un derecho. Hace 40 años que el aborto entró en España con máscara de excepción, de compasión y ayuda, entre mentiras e intereses y, de manera letal, ha ido empoderándose y destruyendo vidas, derechos y conciencias. Fue un 5 de julio de 1985, y ese mismo día, tras 25 años de impunidad, mordaza y manipulación, otra ley pretendió que fuera un derecho, aunque matar nunca pueda serlo. Son en torno a tres millones, según las cuestionables cifras oficiales, las vidas humanas que ha segado el aborto, vidas valiosas, insustituibles, inocentes. Vidas arrancadas de las entrañas de sus madres por procedimientos crudelísimos que se ocultan o dulcifican. Mujeres destrozadas y con secuelas mucho más graves que los problemas a los que entonces debían hacer frente. Hombres, familias enteras, sociedad envejecida e insuficiente. Todos damnificados hasta un grado difícil de imaginar. Y es peor aún, anestesiar las conciencias, pretender convertir el mal en bien, un acto intrínseca y objetivamente malo en una opción válida, en un derecho.

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4.07.25

Conozca la vida de Emanuele Brunatto, el primer hijo espiritual del Padre Pío

Laureano Benítez Grande-Caballero, autor de varias obras sobre el Padre Pío, describe la conversión de Brunatto, primer discípulo espiritual varón del santo de Pietrelcina que llegó a ser su hombre de confianza y uno de sus principales defensores en las persecuciones que se desataron contra él.

Como sucede con todos los conversos, en Emanuele  Brunatto hay una vida antes  y después de la conversión, radicalmente distintas. ¿Cómo era su vida antes de experimentar la gracia de la conversión?

Antes de su conversión, fue el típico hombre de mundo, vividor y aventurero, involucrado plenamente en la trilogía del mal: mundo, demonio y carne. Mujeriego, rebelde, embaucador, llevó una vida desordenada y rebelde: fue comediante, buzo en América, sastre de señoras en Milán, jockey en Bolonia, comerciante en Palermo, empresario, arquitecto, economista… pero su principal ocupación era estar metido en turbios negocios y empresas que caían de lleno en el mundo de la delincuencia.

Una de sus ocupaciones fue la de representante de una famosa cantante de cabaret en Nápoles. Precisamente fue en esa ciudad italiana donde, el 20 de junio de 1919, mientras estaba sentado en un bar, leyó en el periódico «Il Mattino» noticias sobre un milagro realizado por un fraile estigmatizado. Inmediatamente, creyó en aquel prodigio, y comenzó a venerar al santo que lo protagonizó, aun sin conocerle.

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3.07.25

La moda de la cremación frente a la arraigada costumbre de enterrar a los muertos

Poco a poco van desapareciendo de la sociedad las buenas costumbres católicas. Hoy en día está muy de moda la cremación, quemar el cuerpo del difunto y entregar las cenizas a la familia, que disponen de ellas a su antojo. Son depositadas en el salón de casa u otro lugar o se esparcen en un lugar muy querido por el difunto o en la naturaleza…

La Iglesia tradicionalmente fue contraria a la cremación. Actualmente la autoriza en casos muy concretos y señala que esta debe hacerse no por razones banales, sino que deben ser razones de peso, verdaderamente graves: por razones de tipo higiénico, económicas o sociales.

Y la misma Iglesia advierte contra la tendencia panteísta, naturalista o nihilista latente en la cremación y señala que no se pueden permitir actitudes y rituales que impliquen conceptos erróneos de la muerte, considerada como anulación definitiva de la persona, o como momento de fusión con la Madre naturaleza o con el universo, o como una etapa en el proceso de reencarnación, o como la liberación definitiva de la prisión del cuerpo. El P. Álvaro Sánchez Rueda, sacerdote, médico, y escritor profundiza en estas ideas.

¿Por qué es una costumbre católica arraigada enterrar a los muertos?

Porque es una forma de afirmar nuestra fe en la “resurrección de la carne”: nuestra fe católica afirma que, en el Día del Juicio Final, cuando venga Nuestro Señor Jesucristo en la gloria, “juzgará a vivos y muertos”, juzgará a toda la humanidad, a todos los hombres de todos los tiempos. El Catecismo de la Iglesia Católica, en el número 997, dice así: “En la muerte, separación del alma y el cuerpo, el cuerpo del hombre cae en la corrupción, mientras que su alma va al encuentro con Dios, en espera de reunirse con su cuerpo glorificado. Dios en su omnipotencia, dará definitivamente a nuestro cuerpo la vida incorruptible, uniéndolo a nuestras almas, por la virtud de la Resurrección de Jesús”.

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2.07.25

El Parlamento andaluz ignora al funcionario acosado por su Fe ENVÍEMOS CARTAS DE PROTESTA

Ante la gran injusticia cometida contra Javier Alonso, pedimos a todos los católicos que lean esta breve nota que envíen cartas certificadas al Presidente del Parlamento de Andalucía -don Jesús Aguirre Muñoz- por no haber dado respuesta al escrito presentado por el funcionario, que en su lugar de trabajo, tuvo que padecer la siguiente amenaza inadmisible: “A ver si acabáis como en Paracuellos". Esa infame frase fue pronunciada por un compañero ex concejal del Partido Andalucista.

El funcionario comenta que estos discursos no son fruto de la casualidad, sino que ocurren cuando en el Parlamento se da vía libre a comentarios guerracivilistas.

Además de cartas certificadas pueden mandar un correo a la siguiente dirección:

[email protected]