No, los cambios de paradigma no existen en la Iglesia

En los agitados tiempos en los que nos ha tocado vivir, cuando numerosos pastores, en vez de edificarnos en la fe, nos castigan a diario con estrambóticos declaraciones (en el mejor de los casos) o afirmaciones abiertamente heterodoxas, resulta confortador que se alcen voces que, de forma respetuosa pero firme, nos recuerdan las enseñanzas de la Iglesia. Es el caso del último artículo publicado por George Weigel en First Things, “La Iglesia Católica no hace “cambios de paradigma”, que me ha parecido especialmente oportuno por recuperar algo que me parece vital: el concepto de “desarrollo doctrinal” (cuándo se puede aplicar y cuándo lo que hay es corrupción, ruptura o herejía) y el profundo estudio que el Beato John Henry Newman realizó al respecto y sobre el que escribí una entrada titulada Las siete notas de Newman para distinguir desarrollo doctrinal de corrupción. Fue Newman quien, por ejemplo, advertía que “una doctrina será un desarrollo verdadero y no una corrupción, en proporción a cómo parezca ser el resultado lógico de su enseñanza original” o que “los que contradicen e invierten el curso de la doctrina que se ha desarrollado antes que ellos y en la cual tuvieron su origen son ciertamente corrupciones”.



Los cristianos perseguidos, por desgracia, han acaparado portadas en los últimos años. Desde los mártires a manos del Estado Islámico hasta los casos derivados por las leyes anti blasfemia en Paquistán, pasando por los atentados terroristas de Boko Haram en Nigeria, lo cierto es que los cristianos hemos sido muy conscientes de los sufrimientos de nuestros hermanos a lo largo y ancho del mundo. Quizás los últimos tiempos hayan visto un cierto alivio, especialmente por las derrotas militares que ha sufrido el Estado Islámico, pero haríamos mal si nos olvidamos de ellos y nos miramos al ombligo de nuestra comodidad.





