(InfoCatólica) Una ola de católicos que avanza cantando himnos y rezando el rosario, llenando las calles detrás del Santísimo Sacramento. Es la imagen que el sacerdote Bijoy Joseph guarda de Walk with Christ, la procesión eucarística anual de la Archidiócesis de Sídney, que este año cambia de fecha para celebrarse el domingo 22 de noviembre, solemnidad de Nuestro Señor Jesucristo, Rey del Universo.
«Es magnífico, y llenan las calles dando testimonio de Cristo», afirma el sacerdote en declaraciones que recoge The Catholic Weekly, el semanario de la archidiócesis australiana.
La jornada comenzará con un festival en Martin Place a partir de las 13.00, y la procesión partirá a las 14.30 desde la esquina de Martin Place con Pitt Street, en pleno centro de la ciudad.
Más allá de la convocatoria, la procesión lleva a la calle dos afirmaciones de fe que no siempre se escuchan hoy en voz alta. La primera es la Presencia Real. La guía parroquial preparada para la ocasión recuerda que Cristo está presente en la Eucaristía «verdadera, real y substancialmente» y llama a ese misterio por su nombre, transubstanciación, y quiere que los fieles se preparen para la procesión con la adoración ante el Santísimo y la confesión.
La segunda es la realeza de Cristo sobre la vida pública. El padre Bijoy no presenta la solemnidad como una fecha más del calendario, sino en la clave con que el Papa Pío XI la instituyó hace un siglo, como respuesta a un secularismo empeñado en desterrar la fe del espacio común. Por eso la convocatoria no se dirige solo a los fieles, ya que la guía pide invitar expresamente a quienes se han alejado de la Iglesia o no tienen fe, para que vean a Cristo recorrer las calles de la ciudad.
Del olvido parroquial a la cabeza del cortejo
El padre Bijoy no creció con estas procesiones. Durante su infancia no formaban parte de la vida parroquial. «Era algo que no estaba precisamente de moda en nuestras parroquias», reconoce.
Todo cambió cuando ingresó en el seminario y sirvió en Walk with Christ. Hoy, nombrado director de Liturgia del Congreso Eucarístico Internacional, camina junto al Santísimo y contempla a la multitud desde la cabecera del cortejo.
«Ves esa inmensa masa de gente que camina detrás de nuestro Señor e intenta caminar con Él», relata. «Es una experiencia muy conmovedora. Todo un testimonio de fe en el espacio público».
Una fiesta nacida frente al secularismo
La elección de la fecha no es casual. Pío XI instituyó la fiesta de Cristo Rey en la encíclica Quas primas, de 1925, y se celebró por primera vez en 1926, de modo que este año se cumple su centenario.
Aquel Papa quiso, según recuerda el padre Bijoy, que la realeza de Cristo se proclamase abiertamente, también mediante procesiones, y un siglo después el sacerdote cree que esa misma necesidad se percibe en Sídney. Algunos comentaristas describen ya Occidente como «postsecular», en un momento en que hay personas que buscan sentido y regresan a la Iglesia. «La gente quiere descubrir a Cristo, necesita descubrir a Cristo», sostiene. «Este testimonio en la fiesta de Cristo Rey puede ser exactamente lo que la gente busca en nuestro espacio público».
Su experiencia es que los transeúntes casi siempre se detienen a mirar, graban con el móvil y preguntan qué ocurre. «A diferencia de otros actos públicos, como las manifestaciones, no hay ira, no hay virulencia. Es solo gente rezando», señala. «Intentamos decir que Cristo sigue siendo Rey, que Él es el sentido que buscáis en vuestras vidas».
Ensayo general para Eucharist28
Walk with Christ es también una etapa en el camino hacia el Congreso Eucarístico Internacional que Sídney acogerá en 2028, conocido como Eucharist28, que incluirá su propia gran procesión eucarística. Según el padre Bijoy, el Papa León XIV ha expresado su deseo de participar y llevar el Santísimo Sacramento si le es posible.
«No se trata solo de que llegue el Papa y nosotros aparezcamos», advierte. «Si no sabemos rezar ante el Santísimo Sacramento, si no sabemos procesionar con el Santísimo, no estaremos a la altura cuando venga el Papa».
El sacerdote describe esta preparación como la formación de «un músculo de oración procesional», que pasa por conocer las oraciones, acostumbrarse a caminar con Cristo en público y, en el caso de las familias, resolver las cuestiones prácticas. «¿Necesitarás algo de comer para tus hijos? ¿Paraguas?».
En el centro de esa preparación está el cuadernillo Walking with Christ: A Companion for Eucharistic Renewal (Caminando con Cristo, guía para la renovación eucarística), organizado en seis módulos para ayudar a los católicos a crecer en el conocimiento, el amor y el servicio a Cristo en la Eucaristía. Parroquias, grupos y particulares pueden ya descargarlo.
La propia guía acompaña los módulos con recomendaciones concretas para la jornada. En el plano práctico, anima a invitar a familiares, amigos y feligreses, a planificar con antelación el desplazamiento al centro de la ciudad, para el que sugiere el transporte público, y a informarse de dónde y cuándo se reúne la propia parroquia si va a participar con pancarta. Pide también tener a mano los puntos de encuentro y los horarios, y ofrecer ayuda a quien la necesite para llegar o, simplemente, una invitación.
La preparación espiritual pasa por la oración ante el Santísimo en los días previos, la confesión y un mayor tiempo de oración personal, sin olvidar rezar por todos los que participen. Y como la procesión es ante todo testimonio, la guía propone compartir la experiencia en las redes sociales y pedir al Señor que toque el corazón de quienes la contemplen.
Su objetivo para este año es sencillo, duplicar la participación, porque una multitud mayor ayudará además a los organizadores a planificar la escala de 2028. «Es un testimonio importante de nuestra fe en la sociedad», concluye. «La gente busca a Jesús, y tenemos que mostrarles a Jesús caminando con Él el 22 de noviembre».







