(InfoCatólica/Agencia Fides) Ya somos 1.422,1 millones de bautizados católicos, 16,7 millones más que en la medición anterior, según datos de la Agencia Fides. Los católicos se mantienen en el 17,8 % de la población mundial.
El crecimiento se registra en los cinco continentes, aunque destaca África, que registra un incremento de 7,58 millones de católicos. Por lo tanto, África alcanza los 288,3 millones de católicos y supera por primera vez ligeramente a Europa, que suma 287,2 millones. América sigue siendo el continente con mayor número de católicos (678.869.000, que representan el 64 % de su población), mientras que los últimos de la lista son Asia, con 156.166.000 católicos, y Oceanía, con 11.557.000.
Por primera vez en cinco años también aumenta, aunque muy ligeramente, el número mundial de sacerdotes: 407.421, es decir, 425 más que el año anterior. El incremento procede principalmente de África (+1.676) y Asia (+1.065), mientras que Europa pierde 2.483 sacerdotes. Al mismo tiempo crecen los diáconos permanentes, hasta 52.102.
La evolución es mucho menos favorable para las religiosas y los seminaristas. Las religiosas han descendido hasta 580.131, casi 9.300 menos, y los seminaristas mayores han pasado de 106.495 a 103.604. De nuevo, la excepción es África, el único continente donde aumentan simultáneamente las religiosas y los seminaristas mayores.
Frente a este descenso de las vocaciones, aumenta significativamente la participación de los misioneros laicos, que ya son 463.079, y de los catequistas, que alcanzan los 2,89 millones. La Iglesia mantiene además una enorme presencia educativa, sanitaria y asistencial: más de 101.000 instituciones en todo el mundo, entre hospitales, dispensarios, residencias, orfanatos y otros centros.
Los datos, correspondientes fundamentalmente a 2024, dibujan así una Iglesia cuyo centro demográfico continúa desplazándose hacia el Sur global: África gana peso rápidamente mientras Europa pierde sacerdotes, religiosas y seminaristas. No obstante, las estadísticas muestran también que, pese a las dificultades vocacionales de algunas regiones, el número de católicos sigue creciendo y la Iglesia mantiene una extraordinaria red misionera, educativa, sanitaria y caritativa en todo el mundo.







