(InfoCatólica) Los documentos y las declaraciones oficiales son importantes para entender un pontificado, pero también lo son los nombramientos que se realizan en la práctica. Un buen ejemplo de esto es el obispo recientemente nombrado para la diócesis de Eichstätt (Alemania), sobre todo por contraste con su predecesor.
El anterior obispo de Eichstätt era uno de los pocos que se oponían al camino sinodal alemán. Hasta la aceptación de su renuncia por edad en 2025, Mons. Gregor Maria Hanke fue uno de los cuatro prelados alemanes más críticos con el camino sinodal, junto a los obispos de Colonia, Passau y Ratisbona.
Mons. Hanke renunció a participar en el camino sinodal en 2024 y fue especialmente crítico con las propuestas sobre moral sexual, sacerdocio, celibato y ministerios de las mujeres. En particular, rechazó el texto sobre moral sexual porque veía en él no una evolución de la doctrina, sino concepto del hombre distinto del cristiano. También se opuso a las bendiciones de parejas homosexuales, advirtiendo que podían confundir a los fieles por su semejanza con el matrimonio sacramental, y señaló que no era posible ordenar a las mujeres.
El nuevo obispo de Eichstätt, Mons. Christian Würtz no podría ser más distinto. Mons. Würtz fue nombrado en julio por León XIV y tomó posesión de su cargo el 4 de octubre. A pesar de lo reciente de su nombramiento, ya ha indicado que tomará una postura diametralmente opuesta a la de su antecesor.
En efecto, como informa Kath.net, el prelado ha anunciado que participará en el camino sinodal, porque no ve «inconveniente» en ello y la «Iglesia entera» en Alemania está participando.
Ya desde sus tiempos de obispo auxiliar de Friburgo, se mostró profundamente vinculado al camino sinodal y votó a favor de las «reformas» que pretendían modificar aspectos importantes de la disciplina y de la misma fe de la Iglesia. Votó, entre otras cosas, a favor de permitir la predicación de los laicos en la Misa, las celebraciones de bendición de parejas homosexuales, la revisión de la valoración doctrinal de la homosexualidad, la creación de un Consejo Sinodal y el documento sobre las mujeres en los ministerios sacramentales (aunque se abstuvo en las votaciones sobre el sacerdocio y el celibato).
Que un obispo alemán esté a favor de propuestas contrarias a la fe de la Iglesia, por desgracia, no sorprende a nadie y no es noticia. Sin embargo, podría ser una indicación de las intenciones de León XIV con respecto a Alemania. Eichstätt era una de cuatro diócesis en toda Alemania donde había un obispo contrario al camino sinodal, pero el nombramiento realizado por el Papa reduce ese número a solo tres.
Aunque el nombramiento de obispos en las diócesis alemanas está más condicionado que en otros lugares del mundo, en el caso de Eichstätt el Papa tiene un cierto margen de maniobra. En efecto, puede elegir de entre la lista de candidatos presentados por los canónigos de Eichstätt o también de cualquier otra lista presentada por las demás diócesis bávaras. Esto implica que había un amplio número de posibles candidatos de entre los que seleccionar al nuevo obispo. Si bien existe la posibilidad de que todos los candidatos de todas las listas fueran similares al elegido, no parece muy probable, sobre todo teniendo en cuenta que Baviera es la zona menos protestantizada de Alemania y tres de los cuatro obispos contrarios al camino sinodal eran bávaros.
¿Significa la elección de Mons. Würtz que León XIV no quiere oponerse eficazmente al camino sinodal alemán? ¿Obedece el nombramiento a otros condicionantes que desconocemos? No es posible tener certidumbre al respecto, pero el nombramiento de otro obispo favorable al camino sinodal alemán es, cuando menos, preocupante.








