(InfoCatólica) El Papa Francisco era muy aficionado a las sorpresas, así que resulta extrañamente apropiado que haya dejado una más para después de su muerte: la publicación de su diario personal.
La Librería Editora Vaticana ha anunciado la próxima publicación del diario del Pontífice anterior, un volumen que permitirá conocer los pensamientos, preocupaciones, oraciones y reflexiones de Jorge Mario Bergoglio, primero como obispo auxiliar, después como arzobispo y finalmente como Papa.
El libro llegará a las librerías el 24 de noviembre de 2026, en una edición simultánea internacional en cinco idiomas y para 94 países. En España, el libro se pondrá a la venta el próximo 26 de noviembre, dos días después del lanzamiento internacional. La edición española llevará por título El diario íntimo del Papa Francisco y será publicada por Debate.
Las anotaciones recopiladas comienzan el 20 de diciembre de 1992, cuando Jorge Mario Bergoglio era obispo auxiliar de Buenos Aires, y llegan hasta el 18 de agosto de 2024, cuando llevaba ya más de once años como Vicario de Cristo y siete meses antes de su fallecimiento. Abarcan, por lo tanto, más de 31 años de la vida de Francisco, incluido el momento crucial de su elección como Papa en marzo de 2013.
La editorial estadounidense que publicará la edición inglesa presenta el volumen como una ventana a las «esperanzas y temores, luchas y oraciones» de Francisco. El diario le muestra no solamente como Papa, sino como un hombre que se encontraba ante Dios con sus dudas, deseos, preguntas y limitaciones.
El cardenal Fernández presenta y comenta las anotaciones
El encargado de preparar el volumen es el cardenal Víctor Manuel Fernández, actual prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe. El purpurado, argentino como el propio Francisco, mantuvo una estrecha relación con él antes de ser elegido Papa y durante su pontificado. Algunos incluso lo llamaban el «coccolato», es decir, el protegido mimado o consentido del cardenal Bergoglio y el Papa Francisco.
A pesar de esa estrecha relación, o quizá precisamente por ella, la participación del cardenal Fernández ha suscitado algunas preocupaciones. ¿Se tratará del diario tal como lo escribió el Papa Francisco o de un texto editado y expurgado de todo lo que no idealice su figura? La frontera entre la mera edición formal y la deformación del texto para ajustarlo a una visión propagandística se difumina fácilmente.
Un diario sincero y sin censuras deja a la vista tanto las virtudes como las flaquezas de su autor. Lo cierto es que, además de sus cualidades, el Papa Francisco tenía considerables defectos, humanamente hablando, que se fueron haciendo evidentes a lo largo de su pontificado: era propenso a los ataques de furia, tenía muy poca paciencia, le gustaba rodearse de aduladores y a la vez aparecer como una persona humilde, acostumbraba a decir a todo el mundo lo que quería oír, aunque eso requiriese apartarse de la verdad, y mostraba una marcada tendencia a la mezquindad con los que consideraba sus enemigos. También como Papa dejó unos frutos muy desiguales, entre ellos una gran confusión doctrinal y moral, una concepción personalista y absolutista del ministerio papal o la elección como colaboradores de personajes que no estaban a la altura de sus cargos.
Nada de esto extrañará a quienes conozcan la historia de la Iglesia o la teología católica, que nunca ha defendido la impecabilidad o canonización automática de los papas. Sin embargo, es difícil imaginar que precisamente sus colaboradores quieran publicar un diario que revele las inevitables sombras del pontificado anterior. También es posible que el propio Francisco, que otorgaba mucha importancia a la imagen que presentaba ante la gente, escribiera el texto no tanto para sí mismo, cuanto para una posterior publicación y, por ello, seleccionara cuidadosamente lo que escribía en él.
Una valoración a este respecto sería prematura y tendremos que esperar a la publicación del texto para entender su naturaleza exacta. En cualquier caso, será sin duda un libro interesante para todos los que hemos vivido el pontificado, ciertamente excepcional, del Papa Francisco.








