(katholisch.de/InfoCatólica) La sangre de San Genaro volvió a licuarse este sábado 19 de septiembre en la catedral de Nápoles, renovando uno de los prodigios religiosos más arraigados en la historia y la piedad del pueblo napolitano. El anuncio oficial tuvo lugar a las 10:04 de la mañana y fue acogido con un prolongado aplauso por los miles de fieles que llenaban el templo.
Mons. Vincenzo De Gregorio, abad de la Capilla del Tesoro de San Genaro, comunicó desde el altar que la sangre se había licuado. Como es tradición, el anuncio fue acompañado por el movimiento de un pañuelo blanco, señal esperada por los napolitanos reunidos en la catedral desde las primeras horas de la mañana.
Poco antes de las diez, el cardenal Domenico Battaglia, arzobispo de Nápoles, se había dirigido a la Capilla del Tesoro, donde se custodian las ampollas. Participaron también en la apertura de la caja fuerte el abad De Gregorio y representantes de las autoridades civiles. Las reliquias fueron trasladadas después al altar mayor para la solemne celebración eucarística.
Este año el prodigio reviste una circunstancia excepcional: es la tercera vez que la sangre de San Genaro se licua en 2026. A las fechas habituales se añadió el pasado 8 de mayo la licuefacción producida mientras León XIV sostenía la ampolla durante su visita a Nápoles.
La tradición señala tres ocasiones principales en las que los fieles esperan la licuefacción: el sábado anterior al primer domingo de mayo, en recuerdo de la traslación de las reliquias; el 19 de septiembre, fiesta del martirio de San Genaro; y el 16 de diciembre, en memoria de la protección atribuida al santo durante la erupción del Vesubio de 1631.
San Genaro fue obispo y mártir durante la persecución de Diocleciano y murió decapitado cerca de Pozzuoli. Desde hace siglos su sangre, conservada en ampollas en la catedral napolitana, ocupa un lugar central en la devoción de la ciudad.
Durante la Misa, el cardenal Battaglia aprovechó la fiesta del santo para pronunciar una dura denuncia contra la Camorra y recordar que no basta con exhibir signos externos de religiosidad mientras se desprecia la vida del prójimo. El arzobispo evocó especialmente a los jóvenes captados por el crimen organizado y a las familias sometidas al miedo y al silencio.
La licuefacción ha sido objeto durante años de intentos de explicación científica, entre ellos la denominada tixotropía, propiedad por la cual determinados materiales cambian de consistencia con el movimiento. Pero para generaciones de napolitanos el acontecimiento permanece inseparable de su vínculo con el santo mártir y de una devoción que ha sobrevivido durante siglos.








