(InfoCatólica) La Santa Túnica de Argenteuil es una de las reliquias más importantes relacionadas con la Pasión de Jesucristo. Se conserva en la basílica de San Dionisio de Argenteuil, cerca de París, y la tradición sostiene que fue la túnica que llevó Jesús durante su vida y, especialmente, en el camino hacia la crucifixión.
Durante el encuentro de oración entre León XIV y unos ochenta mil jóvenes el sábado 26 de septiembre en el Estadio de Francia, se producirá la ostensión de la Santa Túnica. Se denomina «ostensión» el hecho de mostrar la reliquia y exponerla a la veneración pública de los fieles.
El P. Guy-Emmanuel Cariot, antiguo rector de la basílica de San Dionisio de Argenteuil, ha explicado a France Catholique que se tratará de un acontecimiento «doblemente histórico, porque León XIV será el segundo papa que ve la Santa Túnica, después del propio San Pedro».
¿Qué dice la tradición sobre la Santa Túnica?
El Evangelio de San Juan relata que, durante la crucifixión, los soldados romanos no quisieron rasgar la túnica de Jesús, porque «la túnica era sin costura, tejida toda de una pieza de arriba abajo» (Jn 19,23), de manera que echaron suertes para decidir quién se la quedaba. La tradición de Argenteuil identifica esa túnica con la reliquia conservada en Francia.
Según la tradición medieval, la túnica habría llegado a manos de Santa María Magdalena, que posteriormente la habría entregado a la comunidad cristiana. Siglos después habría terminado en Constantinopla y, finalmente, en Occidente.
La historia documentada de la reliquia comienza cuando Carlomagno, que habría recibido la túnica de manos del emperador bizantino, la entregó a la abadía de Argenteuil hacia el año 800. Desde entonces existe una tradición continuada de veneración en ese lugar.
¿Cómo es la reliquia?
No se trata de una túnica perfectamente conservada como una prenda completa. Lo que queda es un tejido de lana de color marrón rojizo, deteriorado y fragmentado por el paso de los siglos. Una característica especialmente llamativa es que no presenta costuras, algo que ha sido relacionado con la descripción evangélica de la túnica de Cristo.
También se han identificado sobre el tejido manchas que tradicionalmente se han considerado de sangre. La Iglesia no ha definido que se trate de la auténtica túnica de Jesucristo. Su culto se basa en una tradición muy antigua, pero la identificación histórica no puede demostrarse con certeza.
A veces, se confunde la Santa Túnica con otra gran reliquia relacionada con la Pasión: la Sábana Santa de Turín. Se trata, sin embargo, de prendas vinculadas a dos momentos diferentes, ya que la Sábana Santa es el lienzo utilizado para envolver el cuerpo de Jesús después de su muerte, a modo de sudario.
Signo de la unidad que desea León XIV
Esta reliquia podría ser especialmente significativa para León XIV. El propio San Juan, que otorgaba una gran importancia a los detalles que recogía en su Evangelio, indicó que los soldados quisieron repartirse la túnica, pero no la rasgaron. Desde los primeros siglos, los Padres de la Iglesia vieron en la túnica sin costura o inconsútil una imagen de la unidad de la Iglesia.
La Santa Túnica es un signo de que la Iglesia no debería ser desgarrada por las divisiones. Ese es también uno de los puntos programáticos fundamentales del pontificado de León XIV desde el principio y probablemente uno de los principales criterios que decidieron su elección como Sucesor de Pedro.








