(InfoCatólica) El Papa León XIV ha propuesto este domingo dos modos concretos de saldar la única deuda que, según san Pablo, los cristianos tienen entre sí: la del amor mutuo. Ante los fieles congregados en la Plaza de San Pedro para el rezo del Ángelus del XXIII Domingo del Tiempo Ordinario, el Pontífice ha señalado la corrección fraterna y la capacidad de ponerse de acuerdo como los dos caminos que el Evangelio ofrece a toda comunidad cristiana.
El Papa ha partido de la Carta a los Romanos, proclamada en la liturgia dominical, donde todos los mandamientos «se resumen en este: "Amarás a tu prójimo como a ti mismo"» (Rm 13,9). Sobre ese texto, León XIV ha subrayado la imagen empleada por San Pablo: «Que la única deuda con los demás sea la del amor mutuo» (Rm 13,8).
A partir de esa expresión, el Pontífice ha establecido una distinción. «Jesús nos ha enseñado a invocar y a practicar el perdón de las deudas», ha recordado, para añadir a continuación que existe, sin embargo, «una heredad que nos debemos los unos a los otros, sin quedar atrapados por ella: es la deuda de un amor mutuo». Toda la atención, el cuidado y el bien recibidos, ha explicado, hacen al cristiano «más libres y responsables».
Un arte delicado y muchas veces olvidado
El primer modo de ejercitar ese amor es la corrección fraterna, que el Papa ha descrito como «un arte delicado y muchas veces olvidado, que requiere franqueza y gradualidad». León XIV ha detallado la gradualidad que propone el Evangelio de san Mateo: hablarse con sinceridad, primero de tú a tú, después, si es preciso, entre dos o tres personas, y finalmente, cuando sea necesario, con toda la comunidad.
Ese camino, ha señalado, «significa afrontar la realidad y transformar problemas y conflictos en pasos de crecimiento». Frente a él, el Pontífice ha contrapuesto dos actitudes más cómodas: «La lamentación y la maledicencia son más fáciles, pero no generan nada y paralizan muchas situaciones». El Evangelio, ha concluido, «nos educa a la libertad en la caridad».
La oración de quienes se ponen de acuerdo
El segundo modo señalado por León XIV es la capacidad de ponerse de acuerdo, una actitud que, según ha indicado el Papa, Jesús extiende también a la oración. No solamente cuando hay un conflicto, ha precisado, sino para pedir a Dios cualquier don.
El Pontífice ha citado al respecto las palabras del Señor: «Si dos de ustedes se unen en la tierra para pedir algo, mi Padre que está en el cielo se lo concederá» (Mt 18,19). Esa promesa, ha explicado, sugiere que los cristianos pueden tener «deseos comunes, dolores comunes, esperanzas comunes» y crecer en la unidad a través de la oración.
León XIV ha contrastado esa posibilidad con la situación de quien carece de fe. «Sin la fe, cualquiera podría sentirse solo y sospechar de los demás, viéndolos como extraños y enemigos», ha advertido. Por gracia, en cambio, «somos hermanos y hermanas que pueden ponerse de acuerdo: encontrándose, perdonándose y escuchándose en el Señor».
La deuda gozosa del amor fraterno
El Papa ha cerrado su alocución con una referencia mariana. Ha recordado que la Virgen María, tras el anuncio del ángel, fue deprisa al encuentro de su prima Isabel para compartir «la alegría y el cansancio del embarazo», y ha pedido su intercesión para que enseñe a los fieles «la gozosa deuda del amor fraterno».







