Un misionero africano da la vuelta al relato: no son los programas pastorales, sino la liturgia reverente lo que convierte a los jóvenes
P Antonius Maria Mamsery | Screenshot YT/Pelican

Entrevista en «France Catholique»

Un misionero africano da la vuelta al relato: no son los programas pastorales, sino la liturgia reverente lo que convierte a los jóvenes

El padre Mamsery advierte de que nadie tiene poder para modificar la doctrina revelada y señala la liturgia tradicional como el instrumento misionero eficaz de la Iglesia en nuestro tiempo.

(InfoCatólica) Miles de jóvenes en todo el mundo se acercan a la liturgia tradicional no por curiosidad, sino porque buscan un encuentro auténtico con el misterio de Dios. Así lo sostiene el padre Antonius Maria Mamsery, misionero tanzano de la Santa Cruz, en una entrevista publicada por France Catholique en la que analiza las razones de este fenómeno y defiende la misión como transmisión íntegra de la fe recibida.

El sacerdote, que conoce de primera mano el dinamismo del peregrinaje de Chartres, constata que los jóvenes «están hartos de las medias verdades» y buscan «la Verdad con mayúscula, algo que supere lo ordinario, más elevado que ellos mismos». A su juicio, la atracción no se explica por mera curiosidad, sino por «la seriedad con la que Dios es venerado según la Tradición». Los jóvenes, afirma, quieren «arrodillarse ante Aquel ante quien todos se arrodillan, desde el niño pequeño hasta el rey», y descubren en el silencio litúrgico una voz que «habla suavemente al vacío que llevan dentro».

El padre Mamsery vincula este movimiento juvenil con la acción del Espíritu Santo y recuerda que la palabra «sínodo» significa literalmente «caminar juntos»: «Es exactamente lo que hacen nuestros jóvenes», señala, al tiempo que afirma que esta juventud «manifiesta que el Espíritu Santo cumple la promesa de Nuestro Señor según la cual la Iglesia no será jamás vencida».

La misión como transmisión fiel de la fe

Preguntado sobre la naturaleza de la misión, el misionero la define ante todo como «Amor, en su sentido más profundo», un darse a uno mismo «hasta derramar la sangre si se presenta la ocasión». Citando el mandato de Cristo (Mt 28,19-20), subraya que la misión de cada bautizado consiste en «compartir lo que hemos recibido, es decir, el amor de Nuestro Salvador a toda la humanidad, sin distinción».

El padre Mamsery es especialmente directo al abordar la obligación de transmitir la fe tal como ha sido recibida. Todo bautizado, afirma, «debe transmitir lo que ha recibido de sus antepasados, sin inventar verdades reveladas ni manipular las cosas de tal modo que la generación siguiente reciba algo ajeno a lo transmitido por Jesucristo». Y advierte: «La Iglesia no es propiedad de nadie. Nadie tiene el poder de modificar su doctrina revelada ni de edulcorar la integridad de los dogmas mediante manipulaciones sutiles o filosóficas para adaptarlos a nuestros sentimientos o a nuestra época».

Para reforzar esta exigencia, el sacerdote recurre a la admonición de san Pablo a los gálatas: «Aunque nosotros mismos o un ángel del cielo os anunciara un Evangelio distinto del que os hemos anunciado, ¡sea anatema!» (Ga 1,8). Y añade que la misión no es un favor que el Señor haya pedido, sino una orden, porque «privar a nuestro prójimo de la posibilidad de conocer la verdad es la manera más odiosa de ser despiadado con él».

La liturgia como instrumento misionero

El misionero tanzano se muestra crítico con los intentos de adaptar la liturgia a las distintas culturas. Dado que existen miles de culturas en el mundo, plantea: «¿Cuál vamos a elegir para "adaptar" la liturgia? ¿Y por qué esa y no otra?». A su juicio, en muchas culturas «falta el vocabulario teológico que pueda definir correctamente lo que expresamos en nuestra fe», y considera que «la experiencia desafortunada de los últimos sesenta años es más elocuente que todo lo que acabo de decir».

El padre Mamsery también cuestiona la comprensión habitual de la «participación activa» en la liturgia, que a menudo se reduce a «gesticular con las manos y el cuerpo, hacer ruido y tocar instrumentos de música». Recuerda que, según el Catecismo de la Iglesia Católica, la misa es el mismo sacrificio de la Cruz ofrecido sobre los altares, y sentencia: «La destrucción del carácter sagrado de la liturgia en muchos lugares ha sido y sigue siendo la principal catástrofe de nuestra época».

Frente a esta situación, el sacerdote apunta a la experiencia de los primeros misioneros, que al llegar a tierras desconocidas sin hablar la lengua local, «se limitaban a celebrar la Santa Misa con reverencia, y los paganos eran atraídos por aquellos "bellos gestos"». «La liturgia misma era una llamada a la conversión», subraya. Y constata que hoy ocurre algo análogo: «Todos los continentes, pero sobre todo Europa y América, son testigos de la conversión de un número masivo de jóvenes, no gracias a los predicadores célebres de nuestro tiempo ni a los taumaturgos, sino gracias a la liturgia tradicional».

El misionero concluye invitando a escuchar lo que el Espíritu comunica a la Iglesia «a través de los miles de jóvenes que caminan juntos con alegría, haciendo importantes sacrificios, en busca de la Verdad».

14 comentarios

maru
De acuerdo con este buen sacerdote. Cuánto más reverente y hermosa sea la liturgia, más sentirás que estás delante del Altísimo .
21/08/26 11:04 AM
Pablovelasco
No me terminan de convencer estos argumentos.... Fue la liturgia la que hizo que se convirtiera el imperio romano??? Pues no tenían ellos liturgias reverentes también!!, yo creo que lo que atrae es el kerygma, la buena noticia!!
Dios quiso valerse de la necedad de la predicación para salvar al mundo.
21/08/26 11:14 AM
M.A
La liturgia reverente, los sacramentos, la oración y no solo a los jóvenes de temprana edad, sino a los septuagenarios y hasta centenarios.
21/08/26 1:27 PM
Rodrigo
Para variar, otra falsa oposición que es lo que mucho leo en noticias católicas polarizadas en varios lados. ¿No puede haber planes pastorales con liturgias dignas? Y más... me llama la atención que un misionero desconsidere que la evangelización es la que suele llevar la gente a la Liturgia porque son pocos los que se aceptan de una comparecer a una Misa tratándose de um ambiente secularizado. Por la general, se hace vínculo hasta la amistad, se va anunciando hasta que la persona quiera ir a una Misa. Jóvenes que se convierten en procesiones de Cristandad o Liturgias no han caído de paracaídas ahí. Muchas veces, es un proceso cuya cima es la Liturgia.
Conozco una historia del finado Mons.Rafael Llano Cifuentes, un mexicano del Opus Dei que, cuando era padre invitó a un amigo a la Misa. El amigo le preguntó si en la Iglesia no teníamos una tal de Vía Crucis. Rafael asintió. Su amigo le propuso una Vía Crucis en bares: 14 estaciones en 14 bares diferentes y se iba a la Misa con él. El padre aceptó el desafío que, según él, hallaba una forma de no tomar casi todas las copas siguientes ya que su amigo iba quedándose borracho. El hecho es que finalizadas las estaciones, Mons. Rafael le dijo a su amigo que se fuera a bañar con agua fría porque en unas horas se iban a la Misa. Y su amigo se convirtió en esta Eucaristía además de quedar impresionado con el falso aguante del padre mexicano para el licuor. Sin amistad sin desafíos, sin creatividad, quedarse hablando de liturgia es
21/08/26 1:39 PM
Urbel
Kiko, lo que convirtió a una pequeña minoría en el Imperio romano fue la predicación y el culto, la ley de la fe y la ley de la oración.

Y esto mismo, gracias a la libertad que Constantino concedió a la religión católica y a su conversión en religión oficial del Imperio por Teodosio, hizo que el paganismo se extinguiera paulatinamente y fuera remplazado por la Iglesia y la Cristiandad.

Sin el respaldo del poder político y de las leyes civiles, el cristianismo es cosa de minorías, por mucho kerygma que ponga usted.
21/08/26 1:44 PM
Luis López
Europa evangelizó a África, y ahora África evangeliza a Europa.

Está claro que Dios no hace acepción de personas.
21/08/26 1:51 PM
Antonio Berti
Una buena predicacion sin medias tintas con la palabra, puede hacer más que una liturgia. Recuerden que los apóstoles no tenían liturgias al inicio como la nuestra y fue la palabra y las señales que ellos mostraban lo que confirmo la fe. El Sacerdote tiene que predicar a tiempo y destiempo y esto lo debe hacer con la palabra de Dios. Un exceso en el aspecto solemne de un rito puede llevar a basar la fe en solo un rito. ¿Qué harás entonces cuando no tengas ese rito?, el dar a conocer la Palabra es el mejor medio porque solo Dios penetra en los corazones y memoria de los hombres.

El excesivo empeño en la liturgia puede llevar a dejar de lado la palabra de Dios. Hagan conocer laa Palabra a todos los pueblos y no necesitarán de grandes predicas pues el mismo Dios es quien predica.

Otros ritos no son como el tradicional, y en África las vocaciones surgen con el rito nuevo. Se cae por si solo el.argumento de que solo con la tradicional se convierten.

Una buena misa del Novus con predicacion basada en la palabra puede hacer mucho.
21/08/26 2:14 PM
Gloria
El padre Valentín conocido popularmente como cura de Toledo nos dice que en el apocalipsis está toda la liturgia de la misa, y también lo refrenda el papa Benedicto XVI en su libro jesús de Nazareth, y posiblemente en otros escritos o predicaciones, leer atentamente el apocalipsis o revelación de San juan nos darán la clave para saber en qué se basa el rico contenido de la liturgia en la misa, concluye el padre Valentín la misa es una gozada es un saborear anticipadamente el cielo. Si libro por cierto se llama descodificando el apocalipsis, manual de supervivencia de los últimos tiempos.
21/08/26 2:48 PM
Yolanda
Por eso se la ataca tanto desde fuera y desde dentro, por las conversiones que trae consigo.
Cuántos católicos nos alejamos de la Iglesia por todo el vacío que provocaron los experimentos postconciliares?
Lo que te lleva a la "liturgia" no son los bailes ni las estupideces que se hacen muchas veces en las parroquias. Aunque Dios puede utilizar cualquier cosa para llamar a cada individuo, con estas prácticas cada vez más habituales en las que parece que se está dando una quasi competición entre ciertas parroquias para ver quién mundaniza más la liturgia, fruto a veces de su propio ego, se cae en el riesgo de decidir nosotros qué y cómo hacer sin contar con la inspiración del Espíritu Santo. Sólo Dios da la gracia, ya puede salir el papa bailando una sardana en el balcón que si no es de Dios no va acercar a nadie, sin Él nada podemos.
. El cambiar las cosas de la Iglesia de Cristo por nuestra cuenta, además de adulteración es soberbia, sólo el Señor puede dar esa gracia, nosotros somos barro en sus manos.
Los religiosos y los bautizados sólo tenemos que transmitir lo que Él nos transmitió, no cambiarlo. Hay que leer a los padres de la Iglesia para ver la continuidad desde Cristo hasta nuestros días. Amen de que la Iglesia esté formada por hombres, que como tales puedan pecar, la liturgia, el credo, el padrenuestro,.. fueron el principal sostén de la palabra de Cristo en los primeros tiempos cuando nadie sabía leer, no pueden estar equivocados.

Por
21/08/26 5:43 PM
Angeles Wernicke
Si. El ser humano necesita adorar a su creador. Cuanto más adorante sea la liturgia, más corresponderá con las necesidades humanas.
21/08/26 9:07 PM
Pablovelasco
Se equivoca Urbel, a inicios del s.IV, la minoría cristiana ya era muy importante en varias zonas, especialmente en oriente. Pocos años después de Nicea, eran ya prácticamente la mitad, y al final de siglo, cuando el edicto de Tesalónica, ya eran una mayoría clara.
Los emperadores, como buenos políticos, se dejaron llevar por la corriente...
21/08/26 9:20 PM
Yolanda
Por eso el experimento llamado "sinodalidad" es un camino al abismo
21/08/26 10:41 PM
Iscoher
Quien hace que el hombre se convierta es Dios, y si ha dicho varias cosas: Juan 17:21 para que todos sean uno. Como tú, Padre, en mí y yo en ti, que ellos también sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado. Mateo 28:19 Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo,
Mateo 28:20 y enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado. Y he aquí que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo.» La Iglesia es De Dios y El la lleva, y queréis restringirla a los actos de hombres. Lo que nos ha mandado, no lo que cada uno quiera creer que nos ha mandado.
22/08/26 2:01 AM
Urbel
En respuesta a Kiko sobre el kerygma, en su "Historia de la Iglesia Antigua" José Orlandis cifra en aproximadamente el 10 por ciento la población cristiana en el Imperio antes de la libertad de la Iglesia, si no recuerdo mal. Buscaré la cita exacta.
22/08/26 4:50 AM

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