(kath.net/InfoCatólica) El informe sobre criminalidad de odio correspondiente al año 2025, elaborado por el Ministerio del Interior de Austria, confirma un incremento notable de la hostilidad contra los cristianos. Los casos de cristianofobia documentados ascendieron a 133, lo que supone un aumento del 29% respecto al ejercicio anterior.
Los números del odio en Austria
En total, las autoridades austriacas registraron 6.751 hechos delictivos motivados por prejuicio a lo largo de 2025. De ellos, 696 respondieron a una motivación religiosa, categoría que ocupa el tercer lugar entre los móviles más frecuentes, por detrás de la cosmovisión y del origen nacional o étnico.
Dentro del capítulo religioso, el reparto queda así: 264 casos de islamofobia (38%), 247 de antisemitismo (35%), 133 de cristianofobia (19%) y 52 dirigidos contra otros grupos religiosos (7%). La cristianofobia es, de todas ellas, la que experimenta el crecimiento más acusado.
Los templos, en el punto de mira
El dato más elocuente del informe se refiere a los lugares sagrados. De los 21 incidentes antirreligiosos cometidos contra estos espacios, 12 tuvieron motivación anticristiana. Es decir, más de la mitad de los ataques a lugares de culto en Austria los sufrieron iglesias, cementerios y monumentos cristianos.
La modalidad delictiva dominante en estos casos es el daño grave a la propiedad. Frente a ello, los delitos islamófobos se concentran sobre todo en el espacio público, con 69 casos registrados, y los antisemitas en el entorno digital, con 94 hechos cometidos en línea, entre los que figuran discursos de odio y aprobación de actos terroristas.
Quiénes son los agresores
El perfil de los sospechosos arroja dos datos que el informe no oculta. El primero es la edad: en los delitos anticristianos, el grupo más numeroso lo forman los adolescentes de entre 14 y 18 años, con 27 sospechosos. En islamofobia, en cambio, predominan los mayores de 40 años (87 sospechosos) y los de 25 a 40 (70); en antisemitismo, los mayores de 40 (68) y los de 25 a 40 (55).
El segundo dato es la nacionalidad. El 57% de los sospechosos de delitos anticristianos no posee la nacionalidad austriaca, el porcentaje más elevado de todas las categorías: en islamofobia es del 43%, en antisemitismo del 26%, y la media del conjunto de los delitos de odio se sitúa en el 28%.
Diferencias regionales y eficacia policial
La tasa nacional de delitos por prejuicio se mantuvo estable respecto a 2024, en 80 casos por cada 100.000 habitantes. Vorarlberg encabeza la estadística con 148 por cada 100.000, mientras que el Tirol registra la cifra más baja, con 51.
En cuanto al esclarecimiento, la policía austriaca resolvió el 71% de los delitos de odio, un porcentaje sensiblemente superior al 53,6% correspondiente a la criminalidad general del país en 2025.
Reacciones políticas
El ministro del Interior, Gerhard Karner, resumió la tendencia advirtiendo de que la criminalidad de odio en el país es «cada vez más joven y digital». Señaló que un tercio de los sospechosos tiene menos de 21 años y que internet se ha convertido en el escenario delictivo más frecuente. Karner destacó las iniciativas preventivas en marcha y el Plan Nacional contra los Crímenes de Odio, todavía en elaboración.
El portavoz de igualdad del SPÖ, Mario Lindner, calificó de «aterrador» el balance de aproximadamente 6.700 delitos de odio denunciados y reclamó reducir la cifra oculta y atajar las causas. «Nuestra sociedad no debe acostumbrarse a que nuestros ciudadanos sean atacados por orientación sexual, color de piel, religión o estatus social», afirmó.
Desde Los Verdes, el portavoz de seguridad David Stögmüller criticó la inactividad gubernamental y calificó de «irresponsable» el retraso en la puesta en marcha del plan de acción, exigiendo mayor esfuerzo en prevención escolar y competencia mediática digital.
Más allá del debate político, los datos dejan una constatación incómoda para quienes niegan la existencia de la cristianofobia en Europa: en un país de tradición católica, atacar una iglesia se ha vuelto el delito de odio contra lugares sagrados más frecuente, y quienes lo cometen son cada vez más jóvenes.







