(NCR/InfoCatólica) El número de abortos continúa aumentando en Estados Unidos a medida que más mujeres recurren a las sustancias abortivas solicitadas por correo y administradas mediante servicios de telemedicina, según los datos más recientes analizados por especialistas y organizaciones provida.
Un estudio del Instituto Guttmacher, entidad favorable al acceso al aborto, constató una disminución del número de personas que abandonan su estado de residencia para abortar en otro territorio. Sin embargo, esta reducción de los desplazamientos no ha supuesto una disminución del aborto.
Los datos muestran que las mujeres están recurriendo de manera creciente a los abortos químicos enviados por correo, una práctica que se ha expandido considerablemente durante los últimos años.
El Instituto Guttmacher realiza un seguimiento mensual de los abortos desde 2023 para estudiar las tendencias posteriores a la sentencia Dobbs, que permitió a los estados recuperar la capacidad de legislar sobre la protección de la vida prenatal.
Según el investigador Michael New, durante los tres primeros meses de 2026 se practicaron 296.130 abortos. En el mismo periodo de 2025 se habían contabilizado 292.590.
«En los primeros tres meses de 2026 hubo 296.130 abortos, frente a los 292.590 de los primeros tres meses de 2025», explicó New. «Esto representa un aumento de algo más del uno por ciento».
El investigador sostuvo que el incremento no ha recibido la atención informativa que merece.
«La mayoría de los medios que están informando sobre los datos de Guttmacher no han informado de esto, pero el número de abortos continúa aumentando», denunció.
New, investigador principal asociado del Charlotte Lozier Institute y profesor de la Busch School of Business de la Universidad Católica de América, vinculó este crecimiento a la falta de medidas federales contra el aborto químico por telemedicina.
«Estas cifras crecientes de abortos son una razón importante por la que los provida están frustrados con la falta de acción de la Administración Trump respecto a los abortos por telemedicina», manifestó.
Entre 2024 y 2025, el número de abortos que implicaron viajar a otro estado disminuyó cerca de un ocho por ciento. Los especialistas coinciden en que la expansión del aborto químico por correo explica buena parte de esa reducción.
Isaac Maddow-Zimet, científico de datos del Instituto Guttmacher y responsable del estudio, afirmó que se está produciendo una transformación importante en el modo y el lugar en que las mujeres acceden al aborto.
«Actualmente estamos observando un cambio importante en dónde y cómo las personas acceden al aborto», declaró.
El investigador señaló que los viajes siguen constituyendo una vía utilizada para abortar, pero que cada vez menos mujeres abandonan su estado. Atribuyó esta tendencia al crecimiento de la telemedicina y a la reducción de los centros presenciales en el sur y sureste del país.
Michael New coincidió en que la disminución de los desplazamientos está directamente relacionada con la expansión del aborto a distancia.
«La principal razón de esta disminución de los viajes fuera del estado es el creciente número de abortos por telemedicina», explicó. «Los datos más recientes de la Society for Family Planning muestran que aproximadamente el 27 por ciento de todos los abortos se realizan mediante telemedicina».
En Florida, el estudio detectó que el número de residentes que viajaban para abortar casi se triplicó después de que el estado aprobara una ley destinada a proteger a los niños con latido cardíaco detectable. Al mismo tiempo, disminuyó el número de mujeres de otros estados que acudían a Florida para abortar.
New explicó que la reducción nacional de los viajes habría sido todavía mayor de no haberse aplicado aquella ley en Florida durante 2024.
También se registró una disminución entre las mujeres de Texas que viajaron a otros estados para abortar. Entre 2024 y 2025, la cifra cayó un 19 por ciento.
Las organizaciones defensoras de la vida han reclamado una respuesta nacional frente a la distribución de sustancias abortivas por correo y han recordado que la protección del niño concebido no puede depender del código postal o del estado en el que se encuentre.
Kelsey Pritchard, portavoz de Susan B. Anthony Pro-Life America, pidió la aprobación de unas garantías mínimas para todos los niños en el seno materno.
«Necesitamos un estándar mínimo nacional que garantice que los niños de todo Estados Unidos tengan derechos humanos básicos y la oportunidad de vivir, independientemente de su código postal», afirmó.
Pritchard denunció que nueve estados y el Distrito de Columbia no imponen límites gestacionales al aborto. Según la portavoz, esta situación permite acabar con la vida del niño hasta momentos muy avanzados del embarazo.
«Esto es bárbaro y extremo, y coloca a Estados Unidos en la misma categoría que países comunistas como China y Vietnam en materia de aborto», declaró.
La dirigente provida calificó como prioridad inmediata poner fin al «Salvaje Oeste» del aborto por correo, caracterizado por la ausencia de controles suficientes.
«Los viajes para abortar han disminuido en general, pero los abortos por correo están aumentando y elevando el total nacional hasta una cifra estimada de 1,1 millones de abortos al año, más que el día en que Roe fue revocada», advirtió.
Según Pritchard, cada mes mueren aproximadamente 15.000 niños no nacidos mediante píldoras abortivas enviadas a estados con leyes provida. También alertó de que las mujeres y menores pueden ser sometidas a presiones o recibir estas sustancias por medio de abusadores que las obtienen por internet sin controles de identidad.
Kristi Hamrick, portavoz de Students for Life, cuestionó además la fiabilidad de las estadísticas disponibles, pues Estados Unidos no cuenta con una obligación nacional de informar de todos los abortos practicados.
«Me parece extraordinario que la industria del aborto comunique tantos datos que se aceptan como si fueran palabra sagrada, a pesar de que no podemos verificarlos», afirmó.
La propia naturaleza de las píldoras abortivas enviadas por correo dificulta conocer con precisión el número total de abortos. Algunas compañías operan fuera del sistema sanitario estadounidense y la distribución de estas sustancias permanece escasamente regulada.
«El panorama del aborto está pasando del proveedor de abortos con instalaciones físicas a los vendedores de píldoras por internet, de modo que conducir menos, si eso es cierto, no significa que haya menos abortos», concluyó Hamrick.
Frente a la expansión de esta forma de aborto, el movimiento provida mantiene como prioridad la lucha contra las píldoras abortivas y continúa ofreciendo ayuda a las madres mediante centros de apoyo al embarazo, hogares maternales y otros programas destinados a que puedan elegir la vida de sus hijos.







