El Papa aprueba el nombramiento del nuevo obispo de Chifeng en el marco del acuerdo con Pekín

Ocho años de acuerdo secreto

El Papa aprueba el nombramiento del nuevo obispo de Chifeng en el marco del acuerdo con Pekín

Es la segunda designación episcopal de León XIV en China. La ordenación del obispo de Chifeng confirma la continuidad diplomática con Pekín, mientras persisten las detenciones de clero clandestino y la política de sinización religiosa.

(InfoCatólica) Ocho años después de la firma de un acuerdo cuyo contenido nunca se ha hecho público, el mecanismo de nombramientos episcopales pactado entre Roma y Pekín ha vuelto a ponerse en marcha. El miércoles 22 de julio fue ordenado obispo de Chifeng, en la provincia de Mongolia Interior, José Chang Yanfeng, cuya candidatura había aprobado León XIV el pasado 15 de junio conforme a lo previsto en el Acuerdo Provisional entre la Santa Sede y la República Popular China.

Se trata de la segunda designación episcopal del actual pontificado al amparo de ese pacto, después de la de José Lin Yuntuan en Fuzhou. La consagración confirma, al menos por el momento, la continuidad de la línea emprendida por el Papa Francisco hacia China, en un momento en que el acuerdo atraviesa su prórroga más larga desde 2018: cuatro años, acordada en 2024 tras las renovaciones sucesivas de 2020 y 2022.

De administrador diocesano a obispo residencial

El nuevo obispo nació el 4 de abril de 1984 en Beizhen, en la provincia de Liaoning. Cursó estudios en el Seminario Teológico de Shenyang y los completó en la Universidad Católica de Daejeon, en Corea del Sur, donde obtuvo la licenciatura en Teología Bíblica. Pertenece, por tanto, a una generación de clero chino con formación en el extranjero.

Fue ordenado sacerdote el 18 de noviembre de 2010 para la diócesis de Chifeng. Entre 2010 y 2013 trabajó en la curia diocesana y, simultáneamente, en distintas parroquias. Fue párroco de la catedral de Chifeng y después de Lindong. El 15 de octubre de 2021 asumió el cargo de administrador diocesano, que ha desempeñado hasta su ordenación episcopal, de modo que la diócesis salda ahora varios años de gobierno provisional.

Las sombras de un pacto que sigue siendo secreto

El texto del Acuerdo Provisional no se ha publicado nunca. Oficialmente reserva al Romano Pontífice la decisión final sobre los nombramientos episcopales e instaura un mecanismo de consulta con las autoridades chinas. En la práctica, Pekín ha procedido en varias ocasiones a designaciones sin esperar la conformidad de Roma, algunas de ellas reconocidas después por la Santa Sede, lo que ha alimentado entre numerosos observadores la impresión de que el Vaticano se encuentra más en posición de ratificar decisiones ya tomadas que de orientarlas.

El episodio más reciente se produjo durante la sede vacante posterior al fallecimiento del Papa Francisco, cuando las autoridades chinas pusieron en marcha la designación de dos nuevos obispos antes incluso de la elección de León XIV. Ese movimiento, atribuido al impulso de la Asociación Católica Patriótica China, se interpretó como una demostración de que Pekín daba por descontada la continuidad del diálogo con Roma, fuera quien fuese el elegido.

A esa fragilidad institucional se suma el deterioro de la situación religiosa sobre el terreno. Informes recientes, como el elaborado por Nina Shea para el Hudson Institute, sostienen que la represión religiosa ha empeorado desde la firma del acuerdo en 2018, de manera que la vida de la Iglesia en el país sigue instalada en un «claroscuro» permanente.

Una Iglesia fracturada y vigilada

Mientras la Santa Sede busca normalizar la vida de los fieles, el régimen presidido por Xi Jinping continúa presionando a obispos y laicos para que se integren en la Asociación Católica Patriótica China, organismo controlado directamente por el Partido Comunista. La política de sinización de las religiones impulsada por las autoridades avanza en paralelo.

La situación de los católicos que permanecen fieles a la llamada Iglesia clandestina sigue suscitando preocupación. Varios obispos y sacerdotes han sido detenidos, sometidos a vigilancia o impedidos de ejercer libremente su ministerio. El Cardenal Joseph Zen, obispo emérito de Hong Kong, se mantiene como una de las voces más críticas con el acuerdo: a su juicio, ha debilitado a la Iglesia clandestina sin ofrecer garantías reales en materia de libertad religiosa.

La ordenación de Chang Yanfeng se produce, además, en un país que no ha restablecido relaciones diplomáticas formales con la Santa Sede desde 1951. Las primeras decisiones de León XIV apuntan a la continuidad, aunque todavía no permiten saber si el pontífice se limitará a mantener el acuerdo vigente o si buscará, a medio plazo, renegociar alguno de sus términos para obtener avances efectivos en favor de la libertad de la Iglesia en China.

2 comentarios

Tayikolla
Si queremos que mejore la situación de los católicos en China entonces debemos reconocer a Beijing y no Taipéi como la capital de China.
No creo que Taiwán tome represalias contra los católicos por reconocer a Beijing.
24/07/26 4:21 PM
Francisco Javier
Sera mas fiel al partido comunista chino que a Dios y al papa . Podra blasfemar contra Dios pero cuidadito con llegar a contradecir a Xi Jinping.
24/07/26 8:27 PM

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