(InfoCatólica) El Ayuntamiento de París ha aprobado una moción en la que expresa su preocupación por la situación de las comunidades cristianas en Tierra Santa y el Líbano, denunciando los actos de hostilidad que sufren algunos cristianos en esos territorios. Este rechazo público y formal de la «cristianofobia» es, sin duda, bienvenido. Los cristianos a menudo sufren grandes dificultades en Tierra Santa y los demás países de Oriente Medio a causa de su fe, considerada con prevención o rechazo tanto por musulmanes como por judíos.
El semanario francés Tribune Chrétienne, sin embargo, considera que la iniciativa incurre en una llamativa incoherencia: las autoridades parisinas parecen descubrir la cristianofobia únicamente cuando se atribuye al Estado de Israel, mientras guardan silencio ante la persecución que padecen millones de cristianos en su propio país. La hipocresía es evidente.
«Desde hace varios años, las cifras del Ministerio del Interior demuestran que los lugares de culto cristianos siguen siendo el principal objetivo de los ataques contra el patrimonio religioso», explica el semanario. «Cientos de iglesias son profanadas, vandalizadas o incendiadas cada año. Se decapitan estatuas, se abren sagrarios y se profanan cementerios cristianos. […] ¿Cuántas controversias rodean los belenes navideños expuestos en ayuntamientos o edificios públicos? ¿Cuántas acciones legales se emprenden contra cruces, estatuas o símbolos religiosos en nombre de una interpretación cada vez más radical del laicismo?». Contra todo eso, no hay mociones del Ayuntamiento de París. Una vez más, se busca en vano una resolución del Ayuntamiento de París que denuncie esta cristianofobia tan real.
No es casualidad que la moción parisina haya sido presentada por Sophia Chikirou, del partido de extrema izquierda Francia Insumisa. Chikirou, que es compañera sentimental del líder del partido, Jean-Luc Mélenchon, omite de forma flagrante en su moción los atentados y actos de violencia anticristiana registrados en Francia y en otros países, como Nigeria o Pakistán.
Tribune Chrétienne interpreta esta diferencia de trato como una manifestación de un doble rasero político e ideológico que sirve única y exclusivamente para atacar a los enemigos, pero no supone ninguna limitación para uno mismo. En efecto, Francia Insumisa es un partido virulentamente antiisraelí y propalestino, que aprovecha cualquier oportunidad de atacar a sus adversarios, aunque sea a costa de apoyar en Tierra Santa a los mismos cristianos que, en Francia, deben ser siempre combatidos sin cuartel.
Con un sesgo evidente, el partido de Mélenchon y Chikirou considera la laicidad «un pilar» del Estado francés, pero critica ferozmente esa laicidad cuando afecta a los musulmanes. Incluso denomina peyorativamente «cruzada» a cualquier intento de poner freno a la expansión del Islam, de reconocer el papel especial del cristianismo en la historia francesa o de interpretar de forma «positiva» la laicidad en relación con la Iglesia.
Consejos vendo, que para mí no tengo, les diría el refranero español.







