(KathNet/InfoCatólica) El Obispo Fredrik Hansen ha cumplido un año como pastor de la diócesis de Oslo, que aglutina a unos 150.000 católicos en Noruega, y traza un balance marcado por el crecimiento de la Iglesia, los retos financieros y la necesidad de renovar la pastoral para responder a una realidad inédita: cada vez más personas, y más jóvenes, llaman a las puertas de la fe católica.
En una entrevista concedida al portavoz del obispado, Hans Rossiné, y publicada por kath.net, Hansen describe una Iglesia que necesita adaptarse con urgencia al propio éxito de su misión evangelizadora. «Muchas parroquias han tenido que ampliar su oferta de catecumenado para adultos y cursos de formación en la fe», explica. «Los catequistas informan de que las personas que se acercan a la Iglesia poseen un conocimiento considerable y, en consecuencia, plantean preguntas numerosas y exigentes».
Un perfil nuevo de converso
El fenómeno no es solo cuantitativo. Hansen subraya que el abanico de edades en los cursos de formación se está ensanchando y que «cada vez hay más conversos y catecúmenos jóvenes». El diario noruego Dagen llegó a titular que «es cool ser católico», una percepción que, según el obispo, plantea desafíos nuevos: no basta con acompañar a los recién llegados hasta el bautismo o la confirmación; es preciso ofrecer una formación permanente a los adultos que ya llevan años en la Iglesia.
«No es suficiente guiar a los fieles hacia la Iglesia mediante cursos de fe o pensar que quienes llevan mucho tiempo, o toda la vida, siendo católicos deben permanecer indefinidamente, por así decir, en la clase de confirmación», afirma.
Finanzas y patrimonio: la amenaza silenciosa
Al repasar los retos más acuciantes, Hansen sitúa en primer plano la dependencia económica de los subsidios estatales. «Somos completamente dependientes de las subvenciones del Estado, y tarde o temprano habrá probablemente cambios políticos respecto a esas ayudas. No creo que los cambios supongan recibir más. Lo más probable es que recibamos menos», advierte. A ello se suma un patrimonio inmobiliario extenso que exige un mantenimiento creciente. El obispo anuncia que presentará un plan más detallado para toda la diócesis en lo que resta de año.
«Días de ensueño» en conventos y escuelas
Hansen destaca entre los momentos más significativos de su primer año las visitas a todos los conventos de religiosas y a todos los centros escolares de la diócesis, jornadas que bautizó como «días de ensueño». También menciona la instalación de la imagen de «María, Madre de los cristianos perseguidos» en la iglesia de San Juan de Oslo, un gesto para visibilizar el sufrimiento de los fieles perseguidos en el mundo. «Como cristianos estamos unidos en el pueblo de Dios; cuando un cristiano sufre, sufrimos todos», recuerda.
Otro episodio que marcó al obispo fue el encuentro con dos jóvenes católicos con discapacidad que se preparaban para recibir la confirmación y otros sacramentos. «Fueron encuentros muy conmovedores. Pienso a menudo en ellos y en sus familias», confiesa.
El horizonte de 2030 y el jubileo de San Olav
El año 2030 ocupa un lugar central en la planificación diocesana: se conmemora el jubileo de San Olav, patrón de Noruega, y Hansen confía en que el creciente interés por los santos noruegos sirva de elemento unificador. «Que cada vez más personas miren a los santos noruegos y reconozcan que pueden unir a todos los católicos de Noruega es un signo de esperanza», señala. Las peregrinaciones a santuarios como Bønsnes, Selja y Vatnås confirman, a su juicio, una tendencia al alza sostenida.
Evangelización y reorganización pastoral
En el plano operativo, la diócesis ha puesto en marcha varios proyectos: una gran conferencia teológica prevista para el próximo año en Oslo, la elaboración de materiales para fomentar la confesión y la asistencia a misa, y la asignación de una parroquia más pequeña al P. Pål Bratbak para que pueda dedicar más tiempo a la evangelización. El P. Ole Martin Stamnestrø coordina grupos de trabajo que identifican áreas del tejido parroquial que requieren mayor atención, mientras que el P. Sigurd Markussen ha dirigido consultas en todas las parroquias sobre la acción diaconal y ha iniciado una colaboración con Cáritas Noruega.
Hansen reconoce que aún no ha encontrado el equilibrio entre sus funciones de pastor, administrador y voz pública. «Habría preferido dedicar más tiempo a la predicación y a las visitas pastorales. Hay mucha labor administrativa», admite, y confía en que el tiempo y la experiencia le ayuden a calibrar mejor esa balanza.







