(InfoCatólica) A veces uno se pregunta por qué van tan mal las cosas en la Iglesia en Alemania. Al menos hasta que descubre que, invariablemente, todas las noticias al respecto indican que los responsables alemanes continúan acelerando más y más por el camino lleva a la extinción del catolicismo germano.
Esta semana, la diócesis alemana de Hildesheim ha anunciado un nuevo paso en su reorganización pastoral y, por primera vez, dos mujeres dirigirán conjuntamente el decanato (agrupación de parroquias) de Brema-Norte.
Este grupo de parroquias, que fue creado como consecuencia de la falta de sacerdotes, está integrado por tres parroquias católicas, la Sagrada Familia (en Bremen-Grohn), la Sagrada Familia (en Osterholz-Scharmbeck) y Sta. María y San Ascario (en Bremen-Blumenthal). Hasta ahora, regía el decanato el P. Holger Baumgard, pero la jubilación del sacerdote ha obligado a la diócesis a tomar medidas.
A partir del 1 de septiembre, la dirección del decanato está en manos de dos laicas. La teóloga Ute Zeilmann asumirá la responsabilidad pastoral, mientras que Agnes Dobrzynski se encargará de la gestión administrativa. Ambas tienen ya experiencia en el decanato.
Un presbítero indio, el P. Pradyut Bahla, que está realizando el doctorado en Alemania, quedará vinculado al decanato únicamente como «sacerdote moderador», con funciones sacramentales y de acompañamiento. El antiguo párroco jubilado y otros sacerdotes en la misma situación también echarán una mano.
El obispado explica que el nuevo modelo pretende inspirarse en la sinodalidad, favoreciendo una dirección colegiada y una toma de decisiones compartida. Zeilmann y Dobrzynski afirman que desean superar el modelo de decisiones individuales y promover un estilo de gobierno basado en el discernimiento conjunto y la corresponsabilidad de los distintos consejos pastorales.
La decisión se enmarca en la profunda transformación que viven numerosas diócesis alemanas, marcadas por un declive a todos los niveles: escasez de sacerdotes, reducción del número de fieles y reorganización de las estructuras parroquiales.
En este contexto, diversas diócesis están ampliando las responsabilidades de los laicos en el gobierno ordinario de las parroquias, mientras que la tarea de los sacerdotes queda cada vez más concentrada en las funciones estrictamente sacramentales, lo que desdibuja la naturaleza propia del ministerio sacerdotal y sustituye el modelo tradicional de gobierno de las parroquias por estructuras de carácter predominantemente administrativo. El hecho de que todo esto solo puede agravar el problema vocacional y de identidad sacerdotal no parece haber sido tenido en cuenta.







