(InfoCatólica) Uno de los grandes genocidios de la historia aún no ha sido reconocido por muchos países, por motivos diplomáticos, ideológicos o religiosos. Se trata de las matanzas de armenios realizadas por el Imperio Otomano durante la Primera Guerra Mundial. Entre un millón y un millón y medio de personas perdieron la vida en el genocidio armenio, como consecuencia de ejecuciones a gran escala, deportaciones forzadas por el desierto y hambrunas, motivadas por el deseo de acabar con la población armenia y cristiana del territorio turco.
Durante mucho tiempo, Israel ha sido uno de eso países que no utilizaban oficialmente el término «genocidio» para describir los hechos de 1915-1917, principalmente para no perjudicar sus relaciones diplomáticas con Turquía. Sin embargo, el progresivo deterioro de esas relaciones ha favorecido un giro en este aspecto.
El pasado domingo, el Gobierno de Israel aprobó por unanimidad una propuesta para reconocer oficialmente como genocidio las matanzas y deportaciones de armenios a manos de los otomanos a principios del siglo pasado. La medida aún debe ser ratificada por el Parlamento (Knéset), pero supone un cambio histórico en la política israelí.
El ministro de Asuntos Exteriores, Gideon Saar, defendió la decisión afirmando que existe una amplia documentación histórica sobre los hechos y que reconocerlos constituye un «deber moral e histórico». Recordó además que numerosos países ya habían reconocido el genocidio armenio oficialmente.
Turquía sigue rechazando esa calificación. Sostiene, en cambio, que las víctimas fueron consecuencia de la guerra civil, conflictos interétnicos, violencia social y enfermedades, no de un plan de exterminio por parte del Estado.
La reacción oficial turca ante el cambio de postura israelí fue inmediata. El presidente Recep Tayyip Erdoğan rechazó tajantemente la medida de Israel y negó que el Imperio Otomano hubiera cometido un genocidio. El Gobierno turco calificó la decisión israelí de «políticamente motivada». Asimismo, acusó a Israel de intentar desviar la atención de la guerra en Gaza y de las acusaciones internacionales contra sus propias operaciones militares.
Este último es precisamente el enfoque que, fuera de Turquía, han tomado la mayoría de los críticos con Israel. En ese sentido, se ha sugerido que hablar del genocidio armenio puede ser una forma de ocultar las masacres de la población palestina de Gaza por el ejército israelí. Una Comisión de Investigación de la ONU concluyó en informes recientes que las fuerzas israelíes habían cometido actos de genocidio, mediante ataques deliberados contra niños, el bloqueo de ayuda humanitaria y daños masivos a la población palestina. Tanto el Tribunal Internacional de Justicia como el Tribunal Penal Internacional se han ocupado de la cuestión, aunque sin declararla oficialmente un genocidio.








