Erdogan impulsa la reapertura del seminario ortodoxo de Halki tras más de medio siglo de cierre
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Cerrado desde 1971 y símbolo de las restricciones a la libertad religiosa cristiana

Erdogan impulsa la reapertura del seminario ortodoxo de Halki tras más de medio siglo de cierre

El único seminario del Patriarcado Ecuménico lleva más de medio siglo cerrado. Ahora, con la presión de Trump, la cumbre de la OTAN a la vuelta de la esquina y las obras de restauración a punto de concluir, la reapertura de Halki parece más cerca que nunca.

(InfoCatólica) El presidente turco ha ordenado al Consejo de Educación Superior proseguir las negociaciones con el Patriarcado Ecuménico de Constantinopla para devolver la actividad académica a la histórica Escuela Teológica de Halki, clausurada desde 1971.

El objetivo declarado es completar el proceso antes de septiembre, coincidiendo con el final de las obras de restauración del complejo. El anuncio, realizado por el metropolita Emmanuel de Calcedonia a la agencia Reuters, llega tras un encuentro entre el Patriarca Bartolomé I y Recep Tayyip Erdogan en el complejo presidencial de Ankara, en un momento marcado por la presión diplomática de Washington y las crecientes tensiones entre Turquía y Grecia en el mar Egeo.

La reapertura de Halki trasciende con mucho el ámbito académico. El seminario era la única institución de formación propia del Patriarcado Ecuménico, que ocupa la posición de primus inter pares en la comunión ortodoxa y constituye la referencia espiritual de unos 300 millones de cristianos ortodoxos en todo el mundo.

Su cierre durante más de medio siglo ha obligado al Patriarcado a depender de seminarios en el extranjero, principalmente la Facultad de Teología de Salónica y la escuela Holy Cross de Boston, para preparar a su clero, debilitando su continuidad institucional en su propia sede histórica. El caso se ha convertido en el símbolo más visible de las restricciones que Turquía impone a las minorías no musulmanas y aparece de forma recurrente en los informes de libertad religiosa del Departamento de Estado estadounidense y en las evaluaciones de la Unión Europea sobre el proceso de adhesión turco.

Un encuentro con fecha en el horizonte

El Patriarca Bartolomé fue recibido la semana pasada por Erdogan en Ankara. En la reunión participaron también el metropolita Emmanuel, considerado la «número dos» del Patriarcado, y el obispo Kasianos de Arabisos, abad del Monasterio de la Santísima Trinidad en Halki. Una nota oficial difundida por el Fener, sede del Patriarcado, describió las conversaciones como desarrolladas en una «atmósfera cordial» y centradas en «cuestiones de larga data» relativas a la comunidad greco-ortodoxa de Estambul. El comunicado destacó en particular los «pasos concretos para revivir el histórico seminario», un proceso que se negocia entre el Ministerio de Educación turco, el Consejo de Educación Superior (Yükseköğretim Kurulu, YÖK) y el Patriarcado Ecuménico.

El metropolita Emmanuel declaró a Reuters que Erdogan ha dado instrucciones al YÖK para que continúen las conversaciones con el comité del Patriarcado. Aunque no se ha fijado un calendario oficial, subrayó que, tras décadas de inacción, «la piedra por fin ha empezado a rodar». Según precisó, ambas partes deben completar la renovación del complejo del seminario y alcanzar un acuerdo sobre el marco jurídico y académico bajo el que operaría la institución.

Del entorno del presidente turco, sin embargo, no han trascendido detalles ni comentarios sobre el encuentro, ni se ha emitido declaración oficial alguna.

Septiembre como horizonte y el encargo a Tekin

El propio Patriarca Bartolomé ha confirmado que las obras de restauración del seminario deberían concluirse en septiembre, fecha que se perfila como horizonte para la reapertura. En declaraciones al diario turco Hürriyet, el líder ortodoxo reveló que Erdogan encargó ya en 2024 al ministro de Educación, Yusuf Tekin, examinar la viabilidad de la reapertura. Tekin visitó el seminario en mayo de ese año, y desde entonces se han mantenido «conversaciones constructivas» entre el Ministerio, el YÖK y el Patriarcado.

«El presidente Recep Tayyip Erdogan encargó al ministro de Educación Yusuf Tekin en 2024 que examinara la posibilidad de reabrir nuestra escuela», declaró Bartolomé al diario turco. La semana pasada, el Patriarca comentó el estado de las obras de restauración y añadió que se encontraba a la espera de las autorizaciones de las autoridades turcas para que la escuela pudiera retomar su actividad de forma regular.

La sombra de Trump y la cumbre de la OTAN

El encuentro entre Bartolomé y Erdogan no puede desvincularse del contexto geopolítico. La cumbre de líderes de la OTAN, prevista en Ankara los días 7 y 8 de julio, contará previsiblemente con la presencia del presidente estadounidense Donald Trump, quien ya planteó la cuestión de Halki durante su último encuentro con Erdogan en la Casa Blanca en septiembre de 2025. «Estamos dispuestos a hacer todo lo que nos corresponda en relación con la escuela de Heybeliada», respondió entonces Erdogan a Trump, añadiendo que discutiría el asunto con Bartolomé tras su regreso a Turquía.

Para varios analistas, el impulso repentino de las negociaciones está directamente ligado a la presión política de Washington. Halki funciona en la práctica como una pieza del tablero diplomático entre Ankara y sus aliados occidentales: Estados Unidos la utiliza como palanca en sus relaciones bilaterales con Turquía, y la UE la ha incluido entre las condiciones implícitas para cualquier avance en la integración turca. Bartolomé y Erdogan se vieron por última vez en noviembre pasado, con motivo del viaje apostólico del Papa León XIV a Turquía, lo que sitúa la frecuencia del diálogo directo entre ambos líderes en un ritmo sostenido.

Un seminario con 250 años de historia

Los orígenes del monasterio y la escuela teológica se remontan a 1772, cuando los administradores del complejo recibieron permiso del sultán otomano para construir el centro de estudios. Las primeras clases, sin embargo, no comenzaron hasta 1844, debido a un incendio que dañó la estructura en 1821. El edificio original fue destruido por el terremoto de Estambul de 1894 y reconstruido con la autorización del sultán Abdulhamid II, reabriendo sus puertas en 1896 en un complejo de 2.360 metros cuadrados diseñado con la forma de la letra griega Pi.

La Escuela Teológica de Halki, situada en la isla de Heybeliada –una de las llamadas Islas de los Príncipes, en el mar de Mármara, frente a Estambul–, fue hasta su cierre la principal institución de formación del clero del Patriarcado de Constantinopla y uno de los seminarios teológicos más prestigiosos del mundo. Por sus aulas pasaron generaciones enteras de clérigos ortodoxos, entre ellos el propio Patriarca Bartolomé. Que el centro espiritual de referencia de la ortodoxia mundial no pudiera formar a sus propios sacerdotes en su sede histórica constituía una anomalía que erosionaba la credibilidad de Turquía ante todo el mundo cristiano oriental.

El cierre de 1971 y sus consecuencias

La clausura de la escuela se produjo en 1971, en virtud de una sentencia de la Corte Constitucional turca que estableció que las instituciones privadas de educación superior debían quedar bajo control estatal. Como consecuencia del Tratado de Lausana, la escuela, en cuanto institución extranjera, debía operar conforme al sistema educativo turco, una exigencia que el Patriarcado no pudo satisfacer bajo las condiciones impuestas. Desde entonces, solo la Private Halki Greek High School for Boys ha seguido funcionando dentro del recinto del monasterio.

La decisión supuso una grave restricción de las posibilidades de formación para el clero ortodoxo. El Patriarcado ha sostenido que el bloqueo congeló de hecho la capacidad de preparar a las futuras generaciones de sacerdotes. En su discurso de Año Nuevo de este año, Bartolomé calificó el cierre como un «gran agravio» e insistió en la urgencia de la reapertura. Los esfuerzos por revertir la situación cobraron nuevo impulso tras la elección patriarcal de Bartolomé en 1991, pero pese a las gestiones de actores internacionales como Estados Unidos, la Unión Europea y Rusia, la reapertura no se había materializado hasta ahora.

Halki, rehén de las tensiones entre Ankara y Atenas

El futuro de Halki ha vuelto a las primeras páginas también por su conexión con las crecientes tensiones entre Turquía y Grecia, ambas miembros de la Alianza Atlántica. Un reciente proyecto de ley turco que establece como territoriales las aguas comprendidas dentro de las seis millas náuticas en el Egeo ha agudizado el enfrentamiento, con Ankara oponiéndose a cualquier extensión de las reclamaciones marítimas de Atenas más allá del límite actual.

Turquía ha vinculado históricamente la reapertura de Halki a la reciprocidad con Grecia, condicionándola al trato que recibe la minoría musulmana turca en la región griega de Tracia Occidental. Ankara ha exigido a Atenas el reconocimiento de la identidad turca de esa comunidad, la elección libre de sus líderes religiosos (muftíes) y la resolución de las controversias relativas a las escuelas minoritarias y las fundaciones religiosas.

En este contexto, el Patriarca Bartolomé ha pedido que las disputas entre los dos Estados no se proyecten sobre las comunidades minoritarias de ambos países. Los ciudadanos greco-ortodoxos de Turquía, afirmó, quieren ser tratados en igualdad de condiciones y sentirse parte integrante de la nación, «no como ciudadanos de segunda clase». «Creo que el mismo deseo es compartido por los miembros de la minoría en Grecia», añadió el Patriarca.

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