(InfoCatólica) El cardenal Gerhard Ludwig Müller ha irrumpido en el consistorio extraordinario convocado por León XIV para reclamar una respuesta formal a la Fraternidad Sacerdotal San Pío X (FSSPX) y proponer la creación de una estructura de acogida para los fieles y sacerdotes que abandonen la fraternidad tras las consacraciones episcopales previstas para el 1 de julio en Écône (Suiza), según informa Il Giornale.
Una intervención no prevista en la agenda
Aunque el orden del día del consistorio no incluía mención alguna al inminente cisma, Müller tomó la palabra ya en la primera jornada de trabajos para señalar el asunto ineludible: el desafío abierto de la FSSPX a Roma. El cardenal alemán, que fue prefecto de la entonces Congregación para la Doctrina de la Fe, instó a los cardenales a rechazar la profesión de fe enviada el 24 de junio por la fraternidad al Papa y al Colegio Cardenalicio, un documento que de facto acusa a Roma de haberse desviado de la tradición y del magisterio perenne, según informa Nico Spuntoni.
Müller propuso elaborar una respuesta que reivindique que Roma no ha abandonado la tradición, contrariamente a lo sostenido por la FSSPX. La intervención resulta especialmente significativa dado que el cardenal encabezó el dicasterio competente en esta materia.
Una nueva Ecclesia Dei
El cardenal planteó además la necesidad de prepararse para acoger a quienes abandonen la FSSPX tras las consacraciones. Propuso crear una estructura inspirada en la Pontificia Comisión Ecclesia Dei, constituida en 1988 por Juan Pablo II para recibir a quienes quisieron volver a la plena comunión con Roma tras las consacraciones ilícitas realizadas por monseñor Marcel Lefebvre.
Según la información de Spuntoni, el Dicasterio para la Doctrina de la Fe ya está atento a esta cuestión. Entre los miembros de la FSSPX existe preocupación por el alcance de una posible excomunión que, a diferencia de 1988, podría no limitarse a los obispos consagrados y consagrantes. Si afectase solo a estos, quedaría exento Davide Pagliarani, superior general de la fraternidad y principal promotor de la línea dura. No existen aún certezas sobre la respuesta que dará el dicasterio, pero se prevé que un número de sacerdotes, religiosos y religiosas abandonará la fraternidad para regresar a la plena comunión con Roma.
«Contra la voluntad de Dios»
En una entrevista con EWTN News In Depth, recogida por el NCRegister, Müller calificó las consacraciones episcopales sin mandato pontificio como un acto cismático. «Las ordenaciones episcopales sin el Papa son absolutamente imposibles, contra la voluntad de Dios», afirmó, señalando que quienes las lleven a cabo «no son católicos o son anticatólicos». Ese juicio, subrayó, se basa en «criterios objetivos», no en «juicios subjetivos».
El cardenal comparó a la FSSPX con los donatistas, el cisma que combatió san Agustín en el norte de África. «Deberían aprender del camino de los donatistas», dijo, y añadió que san Pío X, patrón de la fraternidad, «rezará contra quienes abusan de su nombre». Müller recordó que León XIV es él mismo agustino.
Misa tradicional y autoridad pontificia
El cardenal, catedrático de teología dogmática, distinguió con claridad entre la devoción a la liturgia tradicional y el rechazo a la autoridad papal, calificándolas como «dos cuestiones absolutamente distintas». Criticó a los obispos que prohíben la misa tradicional latina como «autoritarios».
Preguntado sobre qué deberían hacer los fieles atraídos por las misas de la FSSPX en caso de cisma, Müller respondió que «no deberían ir y no pueden participar en las misas de sacerdotes y obispos cismáticos».
Las consacraciones del 1 de julio
La FSSPX tiene previsto ordenar ilícitamente a cuatro obispos el 1 de julio en Écône, sede de su primer seminario, entre ellos el sacerdote estadounidense Michael Goldade. Sin mandato pontificio, las consacraciones serían válidas pero ilícitas y conllevarían la excomunión latae sententiae.
El 13 de mayo, el cardenal Víctor Manuel Fernández, prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, ya advirtió de que las consacraciones constituirían «un acto cismático». La FSSPX rechaza la acusación, sosteniendo que tales consacraciones no rompen por sí mismas la comunión. El 24 de junio envió al Papa y al Colegio Cardenalicio una «Declaración de fe católica». Su superior general, Pagliarani, ha aducido un «estado de necesidad», señalando que solo quedan dos obispos de la fraternidad en edad avanzada para ordenar a sus sacerdotes.
Müller también abordó otros temas del consistorio, del que esperaba que tratase el ateísmo y la inteligencia artificial, y renovó su crítica a la «sinodalidad», de la que dijo que ha sido «utilizada abusivamente» para impulsar ideas contrarias a la enseñanza de la Iglesia sobre el sacerdocio y el matrimonio.
Contexto litúrgico
Gracias al trabajo realizado por la Pontificia Comisión Ecclesia Dei, existen hoy en la Iglesia institutos en plena comunión con Roma que celebran la liturgia antigua y aceptan el Concilio Vaticano II. La comisión fue suprimida en 2019 por Francisco. En 2021 se introdujeron restricciones a estas celebraciones con Traditionis custodes, pero hoy la línea de mayor tolerancia parece imponerse en el sacro colegio. Según informó la vaticanista Diane Montagna, la mayoría de los obispos consultados antes de introducir la medida se habían mostrado contrarios a las prohibiciones.






