(LifeSiteNews/InfoCatólica) El gobernador demócrata de Delaware, Matt Meyer, ha promulgado una nueva ley orientada a reforzar el acceso de las personas homosexuales y con confusión de género a la gestación subrogada y a la fecundación in vitro (FIV), destructora de embriones, al tiempo que elimina los términos sexuados referidos a la madre y al padre de decenas de leyes estatales.
La Ley del Senado 250 adopta actualizaciones de la Ley Uniforme de Parentalidad que regulan diversos aspectos de la paternidad. La norma «elimina los términos sexuados a lo largo de toda la ley para garantizar la igualdad de trato de los niños nacidos de parejas del mismo sexo» y prevé «el establecimiento de un progenitor de facto como progenitor legal del niño», definido como «quien funciona como progenitor del niño, pero sin vínculo de biología o matrimonio», incluida la «pareja» homosexual de un padre o madre.
Además, la ley actualiza las disposiciones sobre reproducción asistida y sobre la gestación subrogada de la legislación de parentalidad de Delaware «para reflejar los recientes desarrollos científicos, legales y culturales», y establece procedimientos relativos al acceso a la información médica e identificativa de los proveedores de gametos por parte de los niños nacidos mediante reproducción asistida y de sus padres. «Hoy celebramos una victoria para todos los niños y familias de Delaware», declaró Jordan Wilson, director ejecutivo del grupo activista LGBT COLAGE, para quien el estado «ha dado ejemplo a todo el país».
Los deseos de los adultos frente a las necesidades del niño
La nueva ley consuma una reorientación del matrimonio y la paternidad que deja de mirar las necesidades de los niños para atender los deseos de los adultos, en particular de quienes se identifican como homosexuales o «transgénero». Una abundante literatura de ciencias sociales avala la verdad de que los niños están mejor atendidos en hogares con un padre y una madre, pues cada sexo aporta fortalezas propias que se complementan y ofrece al niño un modelo positivo de su propio sexo, además de ayudarle a comprender y relacionarse con el sexo opuesto. Por definición, una «pareja» de dos varones carecería de madre, y una de dos mujeres sería incapaz de proporcionar un padre.
Los defensores de la familia advierten de que la entrega de los políticos de izquierda a la ideología LGBT ha tenido un alto costo, no solo para la salud física y mental de las personas confundidas, sino también para los derechos de quienes disienten: padres privados de voz en la educación de sus hijos, niñas y mujeres obligadas a compartir espacios íntimos con varones, deportistas femeninas forzadas a competir contra varones biológicos, o personas obligadas a afirmar identidades sexuales falsas en contra de su conciencia y sus creencias religiosas bajo amenaza de despido.
Fecundación in vitro y subrogación: la vida tratada como mercancía
Además de la adopción convencional, las personas homosexuales recurren a prácticas sumamente controvertidas como la FIV y la subrogación. El proceso de fecundación in vitro entraña la creación consciente de numerosos embriones humanos «sobrantes» destinados a morir, y la vida humana es tratada como una mercancía con la que comerciar. Se estima que en Estados Unidos hay más de un millón de embriones congelados tras procesos de FIV, y que hasta el 93 % de todos los embriones creados por esta vía terminan siendo destruidos.
Por su parte, la gestación subrogada, prácticamente sin regulación, carece incluso de las garantías básicas del proceso de adopción, lo que ha permitido casos escandalosos, como el de delincuentes sexuales condenados por abuso de menores que han logrado obtener bebés por este medio. Bajo el lenguaje de la «igualdad», se legaliza así la cosificación de la vida más indefensa.






