(ACI/InfoCatólica) Tras muchos años de itentar ocultar los hecho, el centenario de la gran persecución rescata su memoria y su ejemplo. Hace unos meses, el centenario de la Cristiada llevó al episcopado mexicano a impulsar una recuperación de la memoria histórica del conflicto que enfrentó a miles de católicos con el Estado entre 1926 y 1929. En ese marco, el Obispo de Zacatecas, Mons. Sigifredo Noriega Barceló, ha lanzado un mensaje directo a los fieles: «Defiende tu fe conociéndola más».
La conmemoración en la asamblea plenaria
El tema de la Guerra Cristera fue abordado durante la 120.ª asamblea plenaria de los obispos mexicanos, celebrada del 13 al 17 de abril. En declaraciones a ACI, Mons. Noriega explicó que la Iglesia en México se encuentra en «plan de recuperar la memoria» sobre aquel acontecimiento, con el objetivo de reflexionar sobre «el significado en aquel tiempo» de la Cristiada «y las implicaciones que tiene para nuestro tiempo».
La Guerra Cristera estalló en 1926, después de que el presidente Plutarco Elías Calles endureciera la aplicación de los artículos anticlericales de la Constitución de 1917 mediante la llamada Ley Calles, que imponía severas restricciones a la vida religiosa. El 31 de julio de aquel año, los obispos mexicanos suspendieron el culto público en todo el país, y el Gobierno federal respondió con una persecución más intensa contra los católicos.
Según la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), «más de 200 mil mártires entregaron sus vidas defendiendo su fe: niños, jóvenes, ancianos; campesinos, obreros, profesionistas; sacerdotes, religiosos y laicos».
«Que no sea necesario tomar las armas»
El obispo de Zacatecas lamentó que, cien años después, para muchos católicos «no están tan sólidos los principios religiosos que rigen nuestra vida», e insistió en la necesidad de fortalecer la formación en la fe y el conocimiento de los acontecimientos que forjaron la Iglesia en el país.
Mons. Noriega subrayó que quienes defendieron la religión católica en aquella época lanzarían hoy un mensaje claro: «Defiende tu fe conociéndola más». A su juicio, «la historia nos ayuda a recordar lo que salió bien y lo que no salió tan bien», lo que permite reflexionar sobre cómo evitar que episodios semejantes se repitan, para que «ya no sea necesario tomar cualquier tipo de armas para defender la libertad religiosa, para defender principios, valores que nos constituyen».
El prelado hizo un llamamiento final a reconocer con admiración a las «personas que dieron su vida, que hicieron frente a estas situaciones, que estaban tocando y trastocando lo más hondo, no sólo de una creencia, sino de la vida misma».








