(InfoCatólica) Los Redentoristas Transalpinos rechazan a todos los papas desde Pablo VI y piden un concilio sin el pontífice («concilio imperfecto») para juzgarlos. La comunidad tradicionalista, con sede en la isla escocesa de Papa Stronsay, ha publicado un manifiesto de 21 páginas en el que califica a los pontífices posconciliares, incluido León XIV, de «pretendientes al papado» y declara que quienes acepten el Concilio Vaticano II están separados de la Iglesia católica.
El documento, firmado por los 28 miembros de la congregación, conocida formalmente como Hijos del Santísimo Redentor, eleva varios grados la ruptura que la comunidad viene protagonizando desde octubre de 2025, cuando su Capítulo General se desmarcó públicamente de la «Iglesia modernista» en una carta abierta dirigida a obispos, sacerdotes, religiosos y fieles.
Siete tesis contra el posconcilio
El manifiesto se cierra con siete afirmaciones que resumen la posición de la comunidad: la Iglesia habría sido infiltrada por sus enemigos al menos desde el pontificado de Gregorio XVI (1831-1846); el Vaticano II habría enseñado «la herejía masónica del indiferentismo»; los «pretendientes al papado» desde Pablo VI habrían actuado en doctrina y en obras contra sus predecesores preconciliares; y los papas posteriores al Concilio habrían causado «una catástrofe espiritual de la mayor magnitud posible».
El texto sostiene, además, que las decisiones doctrinales, morales, litúrgicas y disciplinares adoptadas desde el Vaticano II contradicen la enseñanza anterior de la Iglesia, y que no es posible para un católico reconocer a un papa y al mismo tiempo rechazar sus enseñanzas en materia de fe, moral, disciplina y liturgia.
«Si la Sede de Pedro enseñara el error», afirma la carta que acompaña al manifiesto, «entonces, sin ninguna duda posible, la persona que enseña ese error no es un Papa católico. Y si no es un Papa católico, no es Papa en absoluto».
Entre el sedevacantismo y el sediprivacionismo
Aunque el manifiesto no declara formalmente vacante la Sede de Pedro, la denominación de «pretendientes al papado» y «supuestos papas» sitúa a los Redentoristas Transalpinos en una posición intermedia entre el sedevacantismo (que sostiene que la sede papal está vacante) y el sediprivacionismo (que considera que un papa formalmente elegido no puede ejercer legítimamente el cargo si profesa herejías).
La solución que propone la comunidad es la convocatoria de un «concilio general imperfecto», una figura que carece de reconocimiento en la doctrina de la Iglesia, pero que circula en ambientes sedevacantistas y sediprivacionistas. Sus defensores la fundamentan en obras de teólogos como el Doctor de la Iglesia Roberto Belarmino (1542-1621), el dominico Tomás Cayetano (1469-1534) y San Alfonso María de Ligorio (1696-1787), que abordaron en sus escritos la relación entre el Papa y los concilios. Sin embargo, la doctrina católica no contempla la celebración de un concilio sin el Romano Pontífice.
«Mientras no se convoque este concilio imperfecto, no se completen sus investigaciones y no se emitan las correspondientes clarificaciones papales, no podemos aceptar a los pretendientes al papado desde la época del Concilio Vaticano II», señala el documento.
Consecuencias canónicas
La negativa a someterse a la autoridad del Papa constituye un cisma según el Derecho Canónico, mientras que la negación pertinaz de verdades de fe se tipifica como herejía. Ambos supuestos son delitos canónicos que llevan aparejada la excomunión latae sententiae, es decir, automática por el propio hecho. El competente en primera instancia es el obispo de Aberdeen, Hugh Gilbert, en cuya diócesis los Redentoristas Transalpinos están erigidos como instituto de vida consagrada de derecho diocesano. Para la resolución judicial de delitos graves contra la fe, la competencia corresponde al Dicasterio para la Doctrina de la Fe.
Una escalada de meses
La publicación del manifiesto representa la última etapa de una escalada que se remonta al menos a octubre de 2025, cuando la comunidad emitió su carta abierta contra la jerarquía. En ella, los religiosos expresaban su arrepentimiento por haberse reconciliado con la Santa Sede y afirmaban que «ha habido un gran error por nuestra parte al pensar que la jerarquía del Novus Ordo era suficientemente católica para operar bajo su mando».
Una semana después de aquella carta, el Obispo Gilbert anunció que había contactado con el Vaticano para determinar la situación canónica del grupo. «La diócesis lamenta profundamente el tono, la dirección y los elementos clave de esta carta», declaró el 24 de octubre. «Los dicasterios competentes de la Santa Sede también están estudiando la situación y proporcionarán orientación canónica y doctrinal».
En noviembre de 2025, la comunidad emitió otra declaración en la que rechazaba Mater Populi Fidelis, la nota doctrinal del Dicasterio para la Doctrina de la Fe que considera «inapropiado» aplicar el título de Corredentora a la Virgen María.
Conflicto en Nueva Zelanda y un religioso desaparecido
El enfrentamiento con la jerarquía tiene otro frente en Nueva Zelanda, donde el obispo de Christchurch, Michael Gielen, ordenó a la comunidad abandonar su diócesis en julio de 2024, tras una visita apostólica motivada por informaciones periodísticas sobre exorcismos no autorizados en los que personas, entre ellas menores, habrían resultado traumatizadas. Los religiosos negaron las acusaciones e interpusieron recursos canónicos ante el Vaticano, que fueron desestimados en el verano de ese año. Pese a ello, anunciaron su intención de seguir ejerciendo su ministerio en Christchurch.
A estas controversias se suma la desaparición, a mediados de abril de 2026, de un religioso de 24 años de nacionalidad neozelandesa del monasterio insular de la comunidad en las islas Orcadas (Escocia). La búsqueda con helicópteros y embarcaciones policiales resultó infructuosa. Las autoridades consideran probable que el joven se haya ahogado en el mar, aunque el caso sigue clasificado como persona desaparecida. La policía escocesa no trata el caso como sospechoso de criminalidad.
Origen vinculado a la Fraternidad San Pío X
Los Redentoristas Transalpinos fueron fundados por el padre Michael Mary Sim en los años ochenta bajo los auspicios del arzobispo Marcel Lefebvre y la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, con el estímulo del cardenal Édouard Gagnon.
En 2008 los redentoristas transalpinos pidieron al Papa volver a la comunión con la Iglesia, como respuesta a la promulgación del Motu Proprio Summorum Pontificum, por el que Benedicto XVI permitía la celebración sin trabas, en toda la Iglesia, de la liturgia tradicional latina anterior a la reforma del Concilio Vaticano II. Para este grupo de redentoristas, el hecho de que la recuperación de la liturgia antigua se expresara en forma de acto personal del Papa fue especialmente significativo.
La comunidad retornó a la plena comunión con Roma y fue erigida como instituto de derecho diocesano en la diócesis de Aberdeen en 2012. La comunidad cuenta también con presencia en Nueva Zelanda (desde 2017).
Su vuelta a la comunión católica se consideró un éxito del deseo de Benedicto XVI de que coexistieran la liturgia antigua y la nueva. Por otro lado, su decisión de volver a la comunión con la Sede de Pedro les acarreó fortísimas críticas desde el mundo lefebvriano, que en general consideró su reconciliación con la Iglesia como una traición a la postura de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X.








