(LifeSiteNews/InfoCatólica) El P. Larry Holland, sacerdote de 79 años de la Archidiócesis de Vancouver, ha relatado en una entrevista con la publicación diocesana B.C. Catholic que fue presionado en dos ocasiones para someterse a la eutanasia durante su hospitalización en el Vancouver General Hospital (VGH), donde se recupera de una fractura de cadera sufrida al caer en el baño el día de Navidad. El sacerdote no se encontraba en situación terminal: simplemente tenía la cadera rota.
El médico insistió... y la enfermera volvió semanas después
El P. Holland dejó claro desde el primer momento cuál es su postura moral. Sin embargo, un «matasanos», porque difícilmente se le podría decir «médico» del VGH le presentó la denominada eufemísticamente «Asistencia Médica para Morir» (MAiD, por sus siglas en inglés) como una opción en caso de que su recuperación fuera a peor. El sacerdote quedó paralizado por la sorpresa. «Hay cosas de las que simplemente no se habla con ciertas personas», dijo, añadiendo: «Creo que quedé muy impactado». Confesó que se quedó «en cierto modo en silencio» tras la propuesta.
Holland le comunicó al médico su oposición moral al suicidio asistido, pero este continuó presentándolo como una alternativa válida. Semanas más tarde, una enfermera volvió a ofrecérselo, esta vez invocando la «compasión» como argumento. El sacerdote respondió llamando las cosas por su nombre: se trata de «una falsa compasión, en realidad».
Según Vancouver Coastal Health, la entidad que gestiona el VGH, el personal del hospital puede «considerar plantear la MAiD en función de su criterio clínico, siempre que posea el conocimiento y las habilidades necesarias para hacerlo». Así funciona el sistema: la muerte se ofrece como si fuera un tratamiento más.
«Coloca al médico en el papel del diablo»
Cuando la noticia llegó a oídos del P. Larry Lynn, capellán pro-vida de la archidiócesis, su reacción fue de indignación sin paliativos. «Esto debe ser, sin duda, uno de los ejemplos más horrendos del régimen de eutanasia coercitivo e insensible de Canadá», declaró. Ofrecer el suicidio asistido a alguien cuya condición religiosa y cuya oposición a la práctica son públicamente conocidas «coloca al profesional médico en el papel del diablo, tentando a una persona vulnerable a cometer un pecado mortal», afirmó Lynn.
El capellán alertó además de que grupos pro-eutanasia, como la Asociación Canadiense de Evaluadores y Proveedores de MAiD, están intentando activamente llegar a los católicos. Un documento de esa organización sostiene que «los profesionales sanitarios pueden hacerse ideas incorrectas sobre las opiniones de una persona respecto a la MAiD; por ejemplo, pueden asumir que una paciente se opone a la MAiD porque es una monja católica, y sin embargo monjas católicas y otras personas dedicadas a una forma de vida basada en la fe han solicitado la MAiD». Lynn no dudó en calificar de «diabólico» que se use precisamente el ejemplo de una monja para normalizar la práctica.
Canadá, campeón mundial de la eutanasia expansiva
Lo ocurrido con el P. Holland no es un accidente ni un caso aislado: es el resultado lógico de un sistema que lleva años normalizando la muerte como solución médica. El gobierno liberal canadiense, bajo Justin Trudeau primero y Mark Carney ahora, ha expandido la eutanasia trece veces desde su legalización en 2016. Canadá ostenta hoy el programa de suicidio asistido de mayor crecimiento del mundo. La eutanasia se ha convertido ya en la sexta causa de muerte del país.
La expansión no se detiene: la aplicación del suicidio asistido a enfermos mentales está prevista para 2027 como consecuencia de la aprobación del proyecto de ley C-7. Un psiquiatra canadiense declaró recientemente ante el Parlamento que él mismo había visto a pacientes con enfermedades mentales a quienes se les ofrecía la eutanasia en violación de las leyes vigentes. Los obispos católicos canadienses han expresado su apoyo a la proposición de ley C-218, que busca frenar esa expansión.
La situación es especialmente grave en la Columbia Británica, donde el gobierno socialista del NDP ha visto dispararse la práctica. La Providence Health Care, de inspiración católica, libra actualmente una batalla judicial contra el gobierno provincial que decidirá si los centros sanitarios de orientación religiosa podrán negarse a ofrecer la eutanasia.
Pese a toda la presión del sistema, el P. Holland eligió la vida. Reconoció incluso que pudo «sentir la tentación», calificándola de «una reacción humana», pues «siempre buscamos la salida fácil». Pero resistió, y al otro lado encontró no la muerte sino el crecimiento: «Puede motivarte, puede abrirte nuevos mundos, nuevas perspectivas, nuevas oportunidades», afirmó.








