(InfoCatólica) La diócesis de Coira (Chur) ha concluido que las tres personas que dieron a comer hostias consagradas a sus perros durante una misa con bendición de animales en Zúrich no actuaron «con intención sacrílega» y, por tanto, no incurrieron en excomunión. Otra actuación del controvertido obispo Mons. Bonnemain, del Opus Dei.
El resultado de la investigación, publicado el 17 de abril, ha sido cuestionado por dejar sin respuesta preguntas clave sobre la responsabilidad del equipo pastoral de la parroquia y arroja muchos interrogantes sobre los llamados ministros extraordinarios de la comunión y también el modo de recibirla que ayudarían a evitar estos sacrilegios.
Los hechos: hostias consagradas dadas a perros durante una misa
El 4 de octubre de 2025, festividad de San Francisco de Asís, se celebró en la parroquia del Buen Pastor (Guthirt), en la ciudad de Zúrich, una eucaristía con bendición de animales. Durante la celebración, tres mujeres dieron a comer a sus perros fragmentos de hostias consagradas que habían recibido en la comunión.
El portal suizo swiss-cath.ch dio a conocer el caso el 28 de noviembre de 2025. El párroco, Marcel von Holzen, confirmó entonces los hechos por correo electrónico y atribuyó lo sucedido a un malentendido: «Hay fieles que no comprenden correctamente la Eucaristía», señaló, añadiendo que las personas implicadas entregaron las partículas a los animales después de comulgar, de modo que el equipo pastoral solo advirtió lo ocurrido una vez consumado.
El incidente afecta al núcleo de la fe católica: la presencia real de Jesucristo en el sacramento de la Eucaristía, definida por el Concilio Vaticano II en Lumen Gentium como «fuente y culmen de toda la vida cristiana».
La investigación diocesana y su resultado
El Obispo Joseph Maria Bonnemain encargó la investigación a Josef Annen, antiguo vicario general para Zúrich y Glarus. Según swiss-cath.ch, Annen es coetáneo y persona de confianza del prelado, lo que plantea dudas sobre su independencia.
El dictamen, fechado el 17 de abril de 2026, concluyó que las tres personas «no actuaron con intención sacrílega» y que, en consecuencia, no se les puede imputar el delito previsto en el canon 1382 §1 del Código de Derecho Canónico, que establece la excomunión latae sententiae reservada a la Santa Sede para quien profane las especies eucarísticas. La diócesis calificó lo sucedido como un «hecho profundamente lamentable».
El canon exige intención sacrílega para que se configure el delito; sin ella, no hay pena, pero no cierra el cuestionamiento sobre los que ahora se llaman ministros extraordinarios de la comunión.
Preguntas sin respuesta y contradicciones
El resultado de la investigación, sin embargo, no aborda una cuestión central: si el equipo pastoral de la parroquia envió señales confusas, por acción u omisión, que pudieran haber facilitado el incidente. Swiss-cath.ch señala que un desmentido claro del obispo habría disipado las especulaciones al respecto, pero este no se produjo.
En su lugar, la diócesis anunció una jornada de retiro prevista para el 5 de junio «con todo el equipo de la parroquia para profundizar conjuntamente en la exhortación apostólica del Papa Francisco sobre la Eucaristía, Desiderio desideravi». Para swiss-cath.ch, esta formulación sugiere más bien una implicación del equipo pastoral en lo ocurrido.
El dictamen presenta además una contradicción con las declaraciones previas del párroco. La diócesis afirmó que la bendición de animales se trasladó al interior del templo y se fusionó con una eucaristía debido a la previsión de mal tiempo. Sin embargo, el párroco Von Holzen había declarado a swiss-cath.ch en noviembre de 2025 que «la eucaristía se decidió a última hora para atender a los asistentes habituales a misa», y que originalmente estaba prevista solo una celebración de la Palabra. Además, el folleto de la parroquia, ya retirado de su página web, anunciaba un único acto: «Día de San Francisco -- Misa con bendición de animales».
Un rosario de desagravio y el contexto del obispo
El 3 de enero se celebró en la misma iglesia un rosario de desagravio por iniciativa de fieles laicos, al que acudieron unas cuarenta personas.
El Obispo Bonnemain, sacerdote del Opus Dei nombrado por el Papa Francisco en 2021 para dirigir la diócesis de Coira, ha protagonizado diversas polémicas en los últimos años. Según informó The Pillar, más de cuarenta sacerdotes se negaron a firmar un código de conducta diocesano que les instaba a evitar «valoraciones negativas generalizadas sobre comportamientos supuestamente no bíblicos basados en la orientación sexual» y a «reconocer los derechos sexuales como derechos humanos». Los sacerdotes argumentaron que las normas les impedirían enseñar la doctrina católica sobre la sexualidad.
El prelado también afrontó críticas por declarar que no sancionaría a los sacerdotes que bendijeran uniones civiles entre personas del mismo sexo y por proponer --propuesta que retiró posteriormente-- que el matrimonio entre hombre y mujer recibiera una nueva denominación, como «bio-matrimonio», para diferenciarlo de otros tipos de uniones.
En la propia diócesis, en agosto de 2022, una responsable laica de parroquia recitó oraciones junto al sacerdote durante la liturgia eucarística en una misa de despedida, lo que llevó a Bonnemain a abrir una investigación canónica preliminar. Swiss-cath.ch valoró entonces que el obispo cerró aquel procedimiento con un mero apercibimiento sin derivar el caso al Dicasterio para la Doctrina de la Fe.







