(InfoCatólica) El Papa León XIV ha autorizado este lunes la promulgación de varios decretos del Dicasterio para las Causas de los Santos que reconocen, entre otras causas, el martirio de medio centenar de religiosos asesinados durante la Guerra Civil en Cataluña y el ofrecimiento de la vida de un laico gaditano que murió tras salvar a siete niños de ahogarse en una playa de Ecuador.
El Santo Padre recibió en audiencia al Cardenal Marcello Semeraro, prefecto del Dicasterio, y le autorizó a promulgar los nuevos decretos, que abarcan también el reconocimiento de las virtudes heroicas de tres religiosas.
Cincuenta mártires de la persecución religiosa en Cataluña
El decreto de mayor calado para la Iglesia en España reconoce el martirio del Siervo de Dios Estanislao Ortega García, cuyo nombre de nacimiento era Lorenzo, y de sus 48 compañeros, todos ellos religiosos profesos del Instituto de los Hermanos de la Instrucción Cristiana de San Gabriel. Junto a ellos figura también el sacerdote diocesano Manuel Berenguer Clusella.
Los 50 fueron asesinados entre los meses de julio y noviembre de 1936 en diversos lugares de Cataluña, en el contexto de la persecución religiosa desatada por las hordas republicanas durante la Guerra Civil. El decreto establece que murieron «por odio a la fe», expresión canónica que permite su futura beatificación sin necesidad de acreditar un milagro atribuido a su intercesión.
La decisión se suma al largo proceso de reconocimiento de los miles de religiosos y laicos asesinados durante la contienda civil. El reconocimiento del martirio constituye el paso previo a la ceremonia de beatificación, cuya fecha aún no ha sido fijada.
Un laico gaditano que dio su vida por salvar a siete niños
Junto al decreto de martirio, León XIV ha reconocido el ofrecimiento de la vida del Siervo de Dios Pedro Manuel Salado Alba, fiel laico nacido el 1 de enero de 1968 en Chiclana de la Frontera (Cádiz) y fallecido el 5 de febrero de 2012 en Playa de Tonsupa, cerca de Atacames (Ecuador).
Salado Alba, miembro de la asociación Hogar de Nazaret, llevaba años trabajando con menores en situación vulnerable en Quinindé, donde dirigía una escuela. Murió por agotamiento extremo tras rescatar a siete niños que habían sido arrastrados por la corriente.
El «ofrecimiento de la vida» es una figura canónica introducida por el Papa Francisco mediante la carta apostólica Maiorem hac dilectionem, que contempla a quienes aceptan libremente una muerte cierta por salvar a otros, movidos por la caridad. De confirmarse un milagro atribuido a su intercesión, Salado Alba podría ser elevado a los altares.
Tres religiosas declaradas venerables
El Papa reconoció asimismo las virtudes heroicas de tres Siervas de Dios, que pasan a ser consideradas venerables:
María Eletta de Jesús (de nombre secular Caterina Tramazzoli), religiosa profesa de la Orden de las Carmelitas Descalzas, nacida el 28 de enero de 1605 en Terni (Italia) y fallecida el 11 de enero de 1663 en Praga.
María Teresa de la Santísima Trinidad (Teresa Ysseldijk), religiosa profesa de la Congregación de las Hermanas Carmelitas del Divino Corazón de Jesús, nacida el 13 de noviembre de 1897 en Apeldoorn (Países Bajos) y fallecida el 10 de marzo de 1926 en San Luis (Estados Unidos).
María Rafaela De Giovanna, fundadora de la Congregación de las Hermanas Terciarias Mínimas de San Francisco de Paula, nacida el 30 de julio de 1870 en Génova (Italia) y fallecida en la misma ciudad el 11 de marzo de 1933.
A diferencia de los mártires, para las tres venerables será necesario el reconocimiento de un milagro para avanzar hacia la beatificación.







