El arzobispo Coakley condena el tiroteo contra Trump en la cena de corresponsales y pide oración por los dirigentes
Intento de atentado a Trump | Screenshot YT

Un manifiesto con referencias anticristianas

El arzobispo Coakley condena el tiroteo contra Trump en la cena de corresponsales y pide oración por los dirigentes

El presidente de la Conferencia Episcopal de EE.UU. pide oración tras el tiroteo en la cena de corresponsales de la Casa Blanca. El agresor incluía en su manifiesto réplicas a objeciones planteadas desde la fe cristiana.

(InfoCatólica) El presidente de la Conferencia Episcopal de Estados Unidos (USCCB) ha condenado el ataque ocurrido durante la cena de corresponsales de la Casa Blanca e instado a la oración por los dirigentes del país, mientras se conocen detalles sobre el manifiesto del agresor, que incluye una respuesta explícita a objeciones planteadas desde la fe cristiana.

Un tiroteo que pudo ser una tragedia

Cole Tomas Allen, profesor y desarrollador de videojuegos de 31 años procedente de California, irrumpió armado con una escopeta, una pistola y varios cuchillos la noche del sábado en el Hotel Hilton de Washington, donde se celebraba la cena anual de los corresponsales de la Casa Blanca. Allen abrió fuego al intentar acceder al salón de baile, pero fue reducido por el Servicio Secreto antes de alcanzar la sala donde se encontraban el presidente Donald Trump, la primera dama, el vicepresidente JD Vance y cerca de 2.000 invitados, entre ellos congresistas, senadores, diplomáticos y altos cargos de la Administración.

Un agente de la División Uniformada del Servicio Secreto fue alcanzado por una bala, pero su chaleco antibalas le salvó la vida. Fue el único herido. Trump fue evacuado junto a su entorno más inmediato y compareció una hora después en la Casa Blanca para confirmar que todos estaban bien.

Es la tercera vez desde julio de 2024 que Trump es objeto de un atentado o de un intento de agresión, tras el disparo que recibió durante un mitin en Butler (Pensilvania) y el hallazgo de un hombre armado con un rifle en un campo de golf.

Un manifiesto con referencias anticristianas

Apenas diez minutos antes del ataque, Allen envió a sus familiares un manifiesto de algo más de un millar de palabras. Según publicó el New York Post, el documento identifica como «objetivos» a los miembros del Gobierno y justifica la agresión describiéndose como un ciudadano que se niega a tolerar lo que califica como crímenes de la Administración.

El aspecto que ha generado más atención desde la perspectiva religiosa es una sección del manifiesto en la que el agresor replica a objeciones formuladas desde la fe cristiana. A la objeción «como cristiano, deberías poner la otra mejilla», Allen respondía que ese precepto se aplica «cuando tú mismo eres oprimido», no cuando el oprimido es otro, y que la pasividad ante la opresión ajena no es conducta cristiana sino «complicidad en los crímenes del opresor».

Trump afirmó en entrevista con Fox News que el manifiesto era «muy anticristiano». «Cuando lees su manifiesto, odia a los cristianos. Eso es seguro. Es un odio fuerte, anticristiano», señaló el presidente, que calificó al agresor como una persona «muy perturbada» cuya familia conocía sus tendencias violentas.

El fiscal general interino, Todd Blanche, confirmó que Allen tenía «probablemente como objetivo a personas que trabajan en la administración, incluyendo al presidente». Según Blanche, el sospechoso no colabora con las autoridades, pero los investigadores han obtenido información de sus dispositivos electrónicos, del registro de su domicilio en California y de la habitación de hotel, así como de entrevistas con personas de su entorno.

Graves fallos de seguridad

El ataque ha reavivado las críticas sobre las medidas de protección en torno al presidente. Allen se alojó en el propio Hilton uno o dos días antes del evento, y en su manifiesto se burlaba abiertamente de la ausencia de controles de seguridad. Según describió, accedió al hotel con múltiples armas sin que nadie lo detectara, ya que la vigilancia estaba concentrada en el exterior, orientada hacia los manifestantes y los asistentes que iban llegando, sin contemplar la posibilidad de una amenaza interna.

Periodistas presentes en el evento cuestionaron la falta de controles de identificación más allá de una simple captura de pantalla de la entrada. El subdirector del Servicio Secreto, Matthew Quinn, reconoció que Allen pretendía perpetrar «una tragedia nacional».

El arzobispo Coakley: «No hay lugar para la violencia»

El arzobispo Paul S. Coakley, presidente de la USCCB, emitió un comunicado en el que expresó gratitud porque las vidas del presidente, sus protectores y todos los asistentes fueron preservadas de un daño grave. «Oremos todos por nuestros líderes electos y funcionarios públicos para que reciban las bendiciones de Dios. Porque la vida humana es un don precioso, no hay lugar para la violencia de ningún tipo en nuestra sociedad», declaró el arzobispo Coakley.

Allen permanece bajo custodia en un hospital donde se le practica una evaluación psiquiátrica. Se espera que comparezca ante un tribunal federal.

3 comentarios

Chico
Hay muchas dudas que favorecen la opinión de que fue todo un perfecto montaje para favorecer votos para Trump. Yo no me creo nada de esta comedia una más…..
27/04/26 1:18 PM
José
¿Cómo que manifiesto anticristiano? Eso dice Trump pero parece que el contenido es otro.

Revisen las fuentes y la redacción de la noticia para aseverarse.
27/04/26 2:26 PM
Francisco Javier
Los políticos republicanos incluyendo Trump tienen mucho de reprobable pero los del partido democrata son auténticos engendros del demonio.
27/04/26 5:51 PM

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