33 años, familia católica y adoración eucarística: el perfil de los más de 400 sacerdotes que se ordenan este año en EE. UU.
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Grupos juveniles parroquiales, adoración eucarística y familia católica estable: las claves de la promoción sacerdotal de 2026

33 años, familia católica y adoración eucarística: el perfil de los más de 400 sacerdotes que se ordenan este año en EE. UU.

Un estudio del CARA revela que los más de 400 hombres que se ordenarán sacerdotes en EE. UU. este año crecieron en familias católicas estables y casi un tercio tiene un pariente sacerdote o religioso. 36 diócesis, sin embargo, no ordenarán a ninguno.

(InfoCatólica) Ojalá tuviésemos el perfil de las vocaciones sacerdotales en otros países. En España, por no tener, no tenemos siquiera los datos por diócesis, se esconden. Pero no es muy descabellado suponer que en muchos países el perfil sea similar al de Estados Unidos.

Más de 400 hombres recibirán la ordenación sacerdotal este año en Estados Unidos. El perfil de esta nueva generación de sacerdotes, según el estudio anual del Centro de Investigación Aplicada en el Apostolado (CARA) de la Universidad de Georgetown, revela vocaciones que germinaron en la adolescencia, una sólida raíz familiar y una vida de oración y compromiso parroquial intensa antes de entrar en el seminario. No obstante, el dato convive con una realidad menos alentadora: 36 diócesis de las que respondieron al estudio informaron de que no tenían ningún hombre previsto para la ordenación este año.

El informe, encargado por el Comité de Clero, Vida Consagrada y Vocaciones de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos (USCCB), se basa en las respuestas de 334 de los 428 ordenandos encuestados entre el 12 de febrero y el 20 de marzo, lo que supone una tasa de participación del 78 %. Los encuestados representan a 110 diócesis o eparquías y 34 institutos religiosos. Como es habitual, los resultados se han dado a conocer mediante un comunicado de prensa del 21 de abril, en vísperas de la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones, que se celebra el cuarto domingo de Pascua (26 de abril), conocido también como Domingo del Buen Pastor en la Iglesia latina. El pasaje evangélico de la Misa (Jn 10,1-10) subraya el papel de Jesús como Buen Pastor.

Vocaciones forjadas en la adolescencia

La edad media a la que estos hombres consideraron por primera vez el sacerdocio es de 16 años. La mitad de los encuestados sintió esa llamada entre los 3 y los 16 años, y la otra mitad entre los 16 y los 51. En el caso de los ordenandos de institutos religiosos, la edad se eleva ligeramente hasta los 18 años. Un dato especialmente llamativo: el 39 % comenzó a plantearse la vocación sacerdotal cuando aún cursaba la enseñanza primaria, entre los 6 y los 13 años.

La promoción de 2026 tendrá una edad media de 33 años en el momento de la ordenación. Casi la mitad (49 %) tiene 30 años o menos, y el 38 % se sitúa entre los 31 y los 40 años. Esta última franja representa el 59 % de los ordenandos de institutos religiosos frente al 33 % de los diocesanos, una diferencia que el CARA califica de «estadísticamente significativa».

Diversidad de orígenes

La mayoría de los encuestados (62 %) se identificó como blanco, el 17 % como hispano o latino, el 11 % como asiático o isleño del Pacífico, el 5 % como negro o afroamericano y el 2 % indicó otra etnia. Más de una cuarta parte (26 %) nació fuera de Estados Unidos, procedente de 30 países distintos. Los más representados son Vietnam (5 %), México (3 %) y Colombia (2 %). Los nacidos en el extranjero llegaron a Estados Unidos hace una media de 14 años, a la edad de 22.

Oración, servicio al altar y vida parroquial

La vida de oración previa al seminario resulta determinante en el perfil de estos futuros sacerdotes. El 81 % afirmó dedicar tiempo a la oración ante el Santísimo Sacramento, práctica algo más extendida entre los diocesanos (83 %) que entre los religiosos (75 %). Muy cerca se sitúa el rosario (79 % en total), seguido de los grupos de oración y estudio bíblico (52 %), la lectio divina (48 %) y los retiros escolares y universitarios.

El 79 % había sido monaguillo antes de ingresar en el seminario (81 % de los diocesanos y 72 % de los religiosos). Otros ministerios ejercidos incluyen lector (49 %), ministro extraordinario de la Sagrada Comunión (35 %), pastoral universitaria o juvenil (34 %), catequista (32 %), cantor o ministerio de música (28 %) y padrino de confirmación (25 %).

Pero el compromiso parroquial iba más allá de los ministerios litúrgicos. Casi dos tercios de los encuestados (64 %) participaron en un grupo juvenil parroquial antes de entrar en el seminario, el 31 % formó parte de la pastoral universitaria católica, otro 31 % fue Boy Scout, el 29 % perteneció a los Caballeros de Colón o a los Caballeros de San Pedro Claver, el 27 % se integró en un grupo de jóvenes adultos parroquial y el 15 % colaboró con movimientos provida.

El papel decisivo del párroco y la familia

Casi todos los ordenandos de 2026 (92 %) recibieron el aliento de al menos una persona para considerar el sacerdocio. La figura más influyente fue el párroco (70 %), seguido de un amigo (49 %), la madre (46 %), un feligrés (44 %) y el padre (37 %). El 41 % encontró, en cambio, algún tipo de disuasión por parte de otro familiar (22 %), amigos o compañeros de clase (17 %), o uno de los progenitores (12 % cada uno).

El entorno familiar de estos hombres se caracteriza por su estabilidad y su arraigo en la fe. El 93 % fue bautizado en la infancia, el 86 % creció con ambos padres católicos, el 97 % fue criado por al menos uno de sus padres biológicos y el 88 % en el seno de una pareja casada que convivía. El CARA prevé que, de mantenerse la tendencia actual, el porcentaje de ordenandos con ambos padres católicos alcanzará el 88 % en 2031. El número medio de hermanos es de tres, y solo el 5 % declaró ser hijo único.

Un dato relevante que subraya la importancia del entorno eclesial familiar: el 28 % de los encuestados tiene o tuvo un pariente sacerdote o religioso, porcentaje que se eleva al 37 % entre los ordenandos de institutos religiosos. El CARA proyecta, no obstante, que esta cifra descenderá al 22 % en 2031 si se mantiene la tendencia actual.

Formación académica y experiencia profesional

El 45 % asistió a una escuela primaria católica, el 38 % a una escuela secundaria católica y el 34 % a una universidad católica. Otro 11 % recibió educación en el hogar. La mayoría (63 %) participó en un programa de educación religiosa parroquial, con una media de seis años de duración.

Seis de cada diez encuestados (61 %) habían obtenido un título universitario de grado o posgrado antes de entrar en el seminario. Filosofía y teología (22 %), administración de empresas (18 %), ingeniería (17 %) y ciencias y matemáticas (11 %) fueron las disciplinas más frecuentes. El 64 % contaba con alguna experiencia laboral a tiempo completo, sobre todo en ministerio pastoral (18 %), educación (17 %), negocios (15 %) y ventas y atención al cliente (12 %). Un tercio de los religiosos que habían trabajado a tiempo completo procedía del ámbito educativo.

Deuda estudiantil: las comunidades religiosas marcan la diferencia

La mayoría de los encuestados (79 %) no tenía deuda educativa al ingresar en el seminario. Quienes sí la tenían acumulaban una media de 33.206 dólares. La diferencia en la reducción de esa deuda entre la ordenación diocesana y la religiosa resulta muy significativa: los institutos religiosos lograron reducir la deuda de sus candidatos en un 79 %, de una media de 32.659 dólares al ingreso a 6.763 en el momento de la ordenación. Los diocesanos, en cambio, redujeron la suya solo un 24 %, de 33.326 a 25.366 dólares. La principal ayuda para saldar la deuda procedió de familiares (65 %), seguidos de las propias comunidades religiosas (29 %), la Sociedad Labouré (19 %), los Caballeros de Colón (16 %), parroquias (10 %) y amigos o compañeros de trabajo (10 %).

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