(InfoCatólica) El Papa León XIV ha rechazado públicamente las ceremonias de bendición para parejas del mismo sexo implantadas por el cardenal Reinhard Marx en la archidiócesis de Múnich y Freising. En la rueda de prensa celebrada durante el vuelo de regreso de su primer viaje apostólico, el Pontífice ha revelado que la Santa Sede «ya ha hablado con los obispos alemanes» y ha dejado «claro que no estamos de acuerdo con la bendición formalizada de las parejas, en este caso parejas homosexuales, o de parejas en situaciones irregulares, más allá de lo que el Papa Francisco ha permitido específicamente». Un permiso del que no está claro su alcance viendo las reacciones de todo un continente, como el africano y muchísimas iglesias locales, por no mencionar la ruptura ecuménica que ha supuesto.
La declaración papal supone la desautorización más explícita hasta la fecha de la vía abierta por el Camino Sinodal alemán en materia de bendiciones, y llega apenas trece días después de que Marx remitiera a todos los sacerdotes y agentes pastorales de su archidiócesis una carta en la que ordena aplicar la guía Segen gibt der Liebe Kraft («La bendición da fuerza al amor») como «fundamento de la acción pastoral».
La pregunta y la respuesta
En el vuelo de vuelta a Roma el Santo Padre respondió:
Verena Stefanie Shälter (ARD Rundfunk): Santo Padre, enhorabuena por su primer viaje papal al Sur del mundo. Hemos visto mucho entusiasmo y también, diría yo, euforia. Imagino que también ha sido muy emotivo para usted. Me gustaría saber cómo valora la decisión del cardenal Reinhard Marx, arzobispo de Múnich y Freising, de conceder permiso para bendecir a las parejas del mismo sexo en su diócesis. Y a la luz de las diferentes perspectivas culturales y teológicas, sobre todo en África, ¿cómo piensa preservar la unidad de la Iglesia universal en esta cuestión?
En primer lugar, creo que es muy importante comprender que la unidad o la división de la Iglesia no debería girar en torno a cuestiones sexuales. Tendemos a pensar que cuando la Iglesia habla de moral, el único tema moral es el sexual. En realidad, creo que hay cuestiones mucho más amplias e importantes, como la justicia, la igualdad, la libertad de hombres y mujeres, la libertad religiosa, que deberían tener prioridad sobre esa cuestión concreta. La Santa Sede ya ha hablado con los obispos alemanes. La Santa Sede ha dejado claro que no estamos de acuerdo con la bendición formalizada de las parejas --en este caso, parejas homosexuales, como usted ha preguntado-- o de parejas en situaciones irregulares, más allá de lo que el Papa Francisco ha permitido específicamente al decir que todas las personas reciban la bendición. Cuando un sacerdote imparte la bendición al final de la misa, cuando el Papa imparte la bendición al final de una gran celebración como la que hemos tenido hoy, hay bendiciones para todas las personas. La famosa expresión de Francisco «todos, todos, todos» expresa la convicción de la Iglesia de que todos son acogidos, todos están invitados, todos están invitados a seguir a Jesús y todos están invitados a buscar la conversión en su propia vida. Ir más allá de esto hoy, creo que puede causar más desunión que unidad, y que deberíamos tratar de construir nuestra unidad sobre Jesucristo y sobre lo que Jesucristo enseña. Esta es mi respuesta a la pregunta.
Qué dice la carta de Marx
En la misiva, fechada el 10 de abril de 2026, el cardenal Marx presenta la guía elaborada por la Conferencia Conjunta de la Conferencia Episcopal Alemana (DBK) y el Comité Central de los Católicos Alemanes (ZdK) y la recomienda como base del trabajo pastoral en la archidiócesis. El documento habilita celebraciones de bendición para divorciados vueltos a casar civilmente, parejas del mismo sexo y parejas queer que no pueden o no desean recibir el sacramento del matrimonio.
«A todas las parejas que se aman y piden a la Iglesia una bendición para su unión, les deseo que en esa bendición sientan la cercanía de Dios», escribe Marx, que añade que «ninguna pareja que pida una bendición debe ser rechazada». Los sacerdotes que no puedan asumir en conciencia la celebración de estas bendiciones deberán derivar a las parejas al decanato correspondiente o conectarlas con otros agentes pastorales. La archidiócesis ofrecerá cursos de formación a partir de junio de 2026 a través de la Queerpastoral y la pastoral matrimonial y familiar.
Marx sostiene que la bendición «no constituye la celebración de una boda sacramental», pero insiste en que eso no significa que «la bendición de una unión no sacramental, que en muchos casos ya es un matrimonio civil, relegue a la pareja al margen de la comunidad y de la Iglesia». Invoca el concepto de benedicere («decir bien», desear el bien) como contribución de la Iglesia «a la curación y la reconciliación».
Un conflicto con Roma que se arrastra desde 2025
La desautorización papal no llega por sorpresa. La guía Segen gibt der Liebe Kraft tiene un historial de desencuentros con Roma que se remonta a su propia gestación. El texto nació de una resolución del Camino Sinodal alemán del 10 de marzo de 2023 y fue aprobado por la Conferencia Conjunta el 4 de abril de 2025, tres días después del fallecimiento del Papa Francisco, ya en Sede Vacante.
Los obispos alemanes sostuvieron que el documento se había elaborado «en consulta» con el Dicasterio para la Doctrina de la Fe. Sin embargo, el prefecto del Dicasterio, el cardenal Víctor Manuel Fernández, desmintió esa lectura. En una carta enviada el 18 de noviembre de 2024 al obispo Stephan Ackermann, coordinador de la elaboración de la guía, Fernández había planteado dos objeciones: que el texto parecía legitimar las uniones no matrimoniales y que proponía una estructura ritual incompatible con la declaración Fiducia supplicans, aprobada en diciembre de 2023 bajo el pontificado de Francisco. Fuentes del entorno del Dicasterio, citadas por Communio, subrayaron que en ningún momento hubo una aprobación explícita por parte de Roma.
Bätzing: «Es absurdo hablar de desobediencia episcopal»
Georg Bätzing, entonces presidente de la DBK, intentó defender la posición alemana tras la Asamblea Plenaria celebrada en Fulda en septiembre de 2025. Bätzing insistió en que la guía era «una concretización pastoral de Fiducia supplicans elaborada en consulta con el Dicasterio para la Doctrina de la Fe, teniendo en cuenta la situación en Alemania», y calificó de «absurdo» hablar de «desobediencia episcopal» por parte de los obispos alemanes.
La defensa de Bätzing respondía a unas declaraciones previas de León XIV en las que el Papa se refirió de forma crítica a la publicación «en el norte de Europa» de «rituales para bendecir a las personas que se aman», señalando que estos «contravenían directamente el espíritu de Fiducia supplicans», que «permite bendiciones espontáneas y breves, pero no ritualizadas ni equiparables a celebraciones litúrgicas».
Preguntado por CNA Deutsch sobre cómo se había llevado a cabo la consulta con Roma, el portavoz de la DBK declinó hacer declaraciones alegando que se trataba de «asuntos internos».
Siete diócesis se desmarcan; once aplican la guía
La guía ha dividido al episcopado alemán. Según una encuesta realizada por katholisch.de, solo las diócesis de Colonia, Augsburgo, Eichstätt, Passau y Ratisbona descartaron expresamente su uso y se remitieron estrictamente a Fiducia supplicans. El obispo de Augsburgo, Bertram Meier, señaló que cuatro puntos del documento «no están del todo en consonancia» con la declaración vaticana. La archidiócesis de Colonia argumentó que la guía «va más allá de las disposiciones de la Iglesia universal».
En el extremo opuesto, diócesis como Würzburg ya practicaban estas bendiciones y las publicitaban en ferias nupciales. Aquisgrán emitió una recomendación oficial; Limburgo, Osnabrück y Tréveris la publicaron en sus boletines oficiales. El obispo de Berlín, Heiner Koch, adoptó una posición intermedia: declaró que él mismo no impartiría estas bendiciones, pero que tampoco «tomaría medidas disciplinarias contra los párrocos que las celebren en casos individuales tras una discusión pastoral».
Acogida universal, conversión personal
En su respuesta a bordo del avión, León XIV ha querido ampliar el enfoque del debate. «Tendemos a pensar que cuando la Iglesia habla de moral, el único tema moral es el sexual», ha dicho, y ha subrayado que existen «cuestiones mucho más amplias e importantes, como la justicia, la igualdad, la libertad de hombres y mujeres, la libertad religiosa», que deberían tener prioridad.
El Papa ha invocado la expresión acuñada por Francisco, «todos, todos, todos», pero ha subrayado que la acogida universal no equivale a una aprobación indiscriminada. León XIV ha recordado que esa fórmula expresa «la convicción de la Iglesia de que todos son acogidos, todos están invitados, todos están invitados a seguir a Jesús y todos están invitados a buscar la conversión en su propia vida».
La llamada a la conversión personal, insertada por el Papa como elemento inseparable de la acogida, marca el límite que a su juicio no debe traspasarse: «Ir más allá de esto hoy puede causar más desunión que unidad», ha advertido, concluyendo que la Iglesia debe «construir nuestra unidad sobre Jesucristo y sobre lo que Jesucristo enseña».






