Monseñor Pioppo ensalza a Isabel la Católica como modelo de servicio cristiano en la misa por su 575 aniversario
Nuncio de España en el 575 del nacimiento de Isabel la Católica

«Levantadora de la dignidad humana»

Monseñor Pioppo ensalza a Isabel la Católica como modelo de servicio cristiano en la misa por su 575 aniversario

Recordó que nació un Jueves Santo: «La institución de la Eucaristía y del sacerdocio, el lavatorio de los pies, clave de interpretación del servicio, de todo poder y de caridad. Esos son todos los acentos de la tarde en que Isabel nació, y que así, creemos, por designios de la misericordia de Dios, jalonan toda su preciosa vida»

(InfoCatólica) El Nuncio Apostólico en España, monseñor Piero Pioppo, ha presidido esta mañana la Eucaristía solemne con motivo del  575 aniversario del nacimiento de Isabel la Católica en el mismo lugar donde vino al mundo: la parroquia de San Nicolás de Bari, en Madrigal de las Altas Torres (Ávila), que se ha quedado pequeña para acoger a los cientos de fieles congregados.

En la misa, concelebrada por numerosos sacerdotes y presidida también por el obispo diocesano y el obispo emérito, el Nuncio ha transmitido el saludo y la bendición de León XIV y ha trazado un retrato de la Reina castellana como modelo de servicio cristiano. «Desde esta su cuna natal, por misteriosos designios de la providencia, supo ponerse al servicio del Señor y de la Santa Iglesia, nuestra Madre, y con su vida, palabras, decisiones y acciones, permitir a Cristo resucitado pasar beneficiando y sanando a tanta humanidad en Castilla, en España y en el Nuevo Mundo», ha subrayado monseñor Pioppo.

Un nacimiento en la tarde del Jueves Santo

El representante pontificio ha situado el nacimiento de Isabel en su contexto litúrgico: la tarde del Jueves Santo, 22 de abril de 1451, cuando la Iglesia celebraba el inicio del triduo pascual. «La institución de la Eucaristía y del sacerdocio, el lavatorio de los pies, clave de interpretación del servicio, de todo poder y de caridad. Esos son todos los acentos de la tarde en que Isabel nació, y que así, creemos, por designios de la misericordia de Dios, jalonan toda su preciosa vida», ha explicado.

Monseñor Pioppo ha recordado además que en la misma iglesia de San Nicolás de Bari se conserva la pila bautismal en la que la futura Reina recibió el sacramento «en los días inmediatos» a su nacimiento, coincidentes con aquellas jornadas de Pascua. La celebración del acontecimiento pascual, ha proseguido el Nuncio, «nos centra en el acontecimiento sustancial de nuestra santa fe. Cristo ha resucitado y vive. Vive para siempre».

El recuerdo de Francisco

El Nuncio ha dedicado un momento especial al recuerdo del Papa Francisco, de cuyo fallecimiento se cumplió el día anterior el primer aniversario. Monseñor Pioppo ha recuperado unas palabras del pontífice argentino sobre Isabel, a la que Francisco describió como «levantadora de la dignidad humana», capaz de presentar, ante la condición humana esclava del pecado, «soluciones valientes, innovadoras y firmes, reivindicando los derechos fundamentales de los hombres y mujeres de su tiempo, por supuesto, de forma proactiva e integral». El Papa Francisco, ha concluido Pioppo, calificó la obra de la Reina como un paso de gigante.

El Nuncio ha destacado asimismo «la historia tan noble e insigne de nuestra nación» y ha subrayado, según recoge la información publicada por el medio que cubre el acto, que todos los biógrafos de Isabel señalan «su gozo particular por el así llamado Nuevo Mundo», que la Reina contempló «como una oportunidad evangelizadora», algo que, a juicio del prelado, «solo ocurre cuando se está sólidamente anclado en las realidades superiores».

Prudencia, piedad y justicia

En la parte final de su homilía, monseñor Pioppo ha insistido en la necesidad de Cristo como fundamento de la vida personal y social. «Nuestro bien solo con Él se hace; se construye la civilización y la vida, tanto a nivel personal como social», ha afirmado. «En Él se fundamenta y progresa sobre el bien, el cual debe estar en el programa de todos, hombres y mujeres que quieran asegurar su propia felicidad cumpliendo su misión», ha añadido.

El Nuncio ha cerrado su intervención con un elogio de las virtudes de la Sierva de Dios: «Isabel destacó por su vida, por su prudencia, su piedad y su sentido admirable de justicia», y ha invitado a los fieles a seguir su ejemplo aportando «toda esta riqueza espiritual a nuestros semejantes, a los demás».

La celebración marca el arranque de los actos conmemorativos en el municipio abulense donde nació la Reina que unificó los reinos peninsulares y promovió la evangelización del continente americano. Al acto han asistido el alcalde de Madrigal de las Altas Torres y representantes de diversas autoridades civiles de la región.

Homilía de monseñor Piero Pioppo, Nuncio Apostólico en España

Con ocasión de la celebración del 575 aniversario del nacimiento de Isabel la Católica 

Queridos hermanos todos, en Cristo resucitado y salvador.

Agradezco al señor obispo, al señor obispo emérito, al señor cura párroco, a todos los sacerdotes que celebran esta acción de gracias, como al ilustrísimo señor alcalde de Madrigal de las Altas Torres, a los señores alcaldes, a todas las autoridades, los presidentes, los concejales, que ennoblecen con su apreciado servicio esta comunidad de Castilla, de Castilla y León, y a todos ustedes también. Gracias, gracias de todo corazón.

Puedo decirlo: gracias a todos ustedes por la amable invitación a unirme en acción de gracias a Dios por la reina Isabel, en el lugar de su cuna. A todos ustedes, el saludo del Santo Padre y su bendición. Gracias.

El Santo Padre León, a quien tengo la dicha y el honor de representarle, bien que indignamente, en España.

La presente celebración del 575 aniversario del nacimiento de la sierva de Dios, Isabel la Católica, concurre y se desarrolla en el corazón de la cincuentena pascual. Un tiempo de gracia. Un tiempo en el que la Iglesia no cesa de repetir con gozo el anuncio fundante y central de su fe y, por consiguiente, de su vida a lo largo de todos los siglos.

El anuncio es este: Cristo ha resucitado.

Es este el anuncio que, llenos de gozo, como venimos de escuchar en la primera lectura, Pablo y Felipe repetían por las ciudades de Judea y de Samaria, y que los creyentes en Cristo han repetido con la palabra, pero por sobre todo con el ejemplo de su vida a lo largo de la historia, también de la historia tan noble e insigne de nuestra nación.

Este precisamente es el caso de la reina Isabel, que desde esta su cuna natal, por misteriosos designios de la providencia, supo ponerse al servicio del Señor y de la Santa Iglesia, nuestra Madre, y con su vida, palabras, decisiones y acciones, permitir a Cristo resucitado pasar beneficiando y sanando a tanta humanidad en Castilla, en España y en el Nuevo Mundo, infundiendo esperanza, dando fuerza y constancia, llenando de alegría y de esperanza los corazones de todos.

¿No por acaso el recordado Papa Francisco --ya lo recordó don Jesús, nuestro obispo-- subrayaba la actuación de Isabel como levantadora de la dignidad humana y capaz de presentar, de cara a la condición humana esclava del pecado y de tantas miserias? Cito al Papa Francisco, del que ayer hemos celebrado el primer aniversario --recordándolo con afecto y con amor-- de su piadoso tránsito. Papa Francisco decía: la reina Isabel supo presentar soluciones valientes, innovadoras y firmes, reivindicando los derechos fundamentales de los hombres y mujeres de su tiempo, por supuesto, de forma proactiva e integral. El Papa Francisco, que en paz descansa, concluía: un paso de gigante.

Y bien, la tarde del Jueves Santo, el día 22 de abril del año 1451, la sierva de Dios, Isabel la Católica, nacía en este histórico municipio. Es un hecho que, en las horas de su feliz alumbramiento, la Iglesia se centraba en el inicio del triduo pascual. La celebración de la misa --in cena Domini, se dice en latín-- la misa en la cena, que recuerda y repropone la cena del Señor, la Eucaristía. El amor hasta el extremo de Cristo, la cercanía y la intimidad de Juan, el discípulo amado, la institución de la Eucaristía y del sacerdocio, el lavatorio de los pies, clave de interpretación del servicio, de todo poder y de caridad. Esos son todos los acentos de la tarde en que Isabel nació, y que así, creemos, por designios de la misericordia de Dios, jalonan toda su preciosa vida.

Aquí además, en esta misma iglesia de San Nicolás de Bari, se halla la pila de su bautismo, sacramento que, conforme a la costumbre cristiana, ella recibió en los primeros días, en los días inmediatos, los cuales coincidieron con estos mismos días de Pascua que alegres nosotros hoy día celebramos.

La celebración del acontecimiento pascual, en el que nos introduce el bautismo y la Eucaristía, nos centra en el acontecimiento sustancial de nuestra santa fe. Cristo ha resucitado y vive. Vive para siempre. Él, sin mérito de nuestra parte, sino porque nos ama hasta el extremo, cargó con nuestros pecados y nuestros sufrimientos. Nos reconcilió con el Padre, sanó nuestras heridas.

Es lo que en cada instante, pero especialmente en este tiempo pascual, los cristianos estamos celebrando, en el antiguo como en el nuevo y en el novísimo mundo. Cristo, como entonces, pasa. Eso es el significado de Pascua. Cristo pasa, ahora también, haciendo el bien, curando dolencias de los hombres y mujeres de todo tiempo.

Cristo es digno de fe y de adoración. No se trata solamente de un hombre bueno, admirable, un gran maestro y profesor que enseñó una ética exquisita de perfección humana. Se trata, como Isabel creyó firmemente, del Hijo de Dios, que nos salva, que nos reviste de una fuerza transformadora, que nos hace renacer a una vida nueva y que renueva también el mundo, la sociedad, las naciones, hermanos y hermanas.

 [Transcripción adaptada de InfoCatólica]

2 comentarios

Pedro de Torrejón
No me explico cómo no fue canonizada la Reina Isabel I de Castilla , cuándo gobernaba la Iglesia ,San Pío V , San Pío X ,o Pío XII ?....No lo entiendo ! ... O tal vez con Pablo VI...... Ahora que estamos en la época de Jorge Bergoglio ,y sus obispos y cardenales , nombrados para la construcción del nuevo orden ; ustedes creen que es el mejor momento ?.......

Sería un verdadero milagro !
22/04/26 7:08 PM
José Herrera
Pedro, la causa de beatificación se abrió en mayo de 1958, bajo el pontificado de Pío XII, tras consultas previas al Vaticano, y siguió su marcha en las décadas posteriores, pero en los 90, durante el pontificado de Juan Pablo II, se detuvo el proceso porque las circunstancias aconsejaban profundizar algunos aspectos del problema, sin dar más explicaciones. ¿Presión judía, según algunos, bajo un papa simpatizante de los judíos, a los que consideraba los “hermanos mayores” de los católicos? Isabel es una figura politizada por las ideologías actuales y eso perjudica su causa. Veremos a ver qué ocurre.
22/04/26 8:19 PM

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