(NCRegister/InfoCatólica) Un ministerio católico rompe el silencio sobre la infertilidad y ofrece comunidad a los matrimonios que cargan con esa cruz. Springs in the Desert, fundado en 2019 por dos mujeres que compartían el mismo dolor, ha crecido hasta convertirse en una red de apoyo con retiros, formación parroquial, un programa de acompañamiento a familias adoptivas y un pódcast con quince episodios disponibles.
La iniciativa nació de una conversación entre Ann Koshute y Kimberly Henkel, ambas exalumnas del Instituto Juan Pablo II de Washington D.C., que se conocieron años después de sus estudios en una conferencia y descubrieron que compartían la misma herida. «Las semillas de este ministerio fueron plantadas por el Espíritu Santo en aquella mesa. Pasaron varios años más de conversación y apoyo mutuo antes de que el Espíritu finalmente dijera: "¡Es hora de actuar!», recuerda Koshute en una entrevista publicada en el National Catholic Register.
Un desierto que se transforma en manantial
Koshute conoció a su marido algo más tarde de lo habitual y asumió que la llegada de los hijos se demoraría, pero que acabaría sucediendo. «Al fin y al cabo, sentíamos que éramos buenos católicos haciendo todo bien», explica. Sin embargo, la infertilidad se convirtió para el matrimonio en lo que ella describe como «una verdadera escuela de entrega y un recordatorio de que los hijos son un don, no algo que se nos deba».
La experiencia le enseñó que los deseos de formar una familia «son muy buenos y dignos, pero me casé con una persona, el amor de mi vida, no con un conjunto de criterios o expectativas». Con el tiempo, descubrió que Dios estaba colmando ese anhelo de dar vida «de formas realmente profundas y maravillosas», aunque distintas a las imaginadas.
Ni vergüenza ni soledad
Uno de los ejes del ministerio es combatir el aislamiento que sienten muchos matrimonios infértiles dentro de la propia Iglesia. «Existe un sentimiento de soledad, tristemente incluso en la Iglesia, donde podemos sentir que no estamos a la altura de un ideal. Parte de nuestra misión es cambiar la conversación sobre la infertilidad para que no sea algo de lo que avergonzarse», señala Koshute.
Su mensaje a quienes atraviesan esa prueba es directo: la santidad no se mide por el tamaño de la familia, la infertilidad es una circunstancia y no un castigo ni una prueba de falta de fe, y la capacidad de dar vida no se agota en la generación biológica.
Maternidad espiritual y adopción
Koshute recurre al concepto de genio femenino desarrollado por san Juan Pablo II para iluminar la vocación de las mujeres que no pueden concebir. El Papa, explica, invita a toda mujer a reconocer en sí misma un corazón de madre, ya sea por vía biológica, por la adopción o por las múltiples formas de cuidado y atención a las necesidades de los demás. La maternidad espiritual, subraya, «no es un segundo puesto ni un premio de consolación, sino algo intrínseco a la identidad de toda mujer, y desesperadamente necesario para construir una cultura de la vida».
Para quienes consideran la adopción, el ministerio ha puesto en marcha Springs of Love, un programa de formación en pequeños grupos, testimonios y apoyo parroquial que acompaña a los matrimonios en ese discernimiento. Los capítulos parroquiales del programa se están multiplicando por Estados Unidos, con comunidades que rodean a las familias adoptivas y de acogida con apoyo práctico, relacional y espiritual.
Un pódcast para acompañar el camino
La última iniciativa de Springs in the Desert es una serie de pódcast titulada Scripture and Saints for the Path of Infertility, acompañada de una novena mariana para tiempos de infertilidad, pérdida y duelo. Koshute confía en que la serie contribuya a «concienciar sobre la necesidad de sensibilidad pastoral en torno a la infertilidad y llevar consuelo y esperanza a quienes recorren este camino, a menudo solitario».






