(InfoCatólica) Ingeniería social a través del lenguaje. El Ministerio de Educación de Países Bajos ha elaborado una guía oficial que recomienda a los funcionarios públicos evitar el uso de las palabras «padre» (vader) y «madre» (moeder) en las comunicaciones institucionales, sustituyéndolas por expresiones neutras. Entre las propuestas del documento destaca rebautizar el Día del Padre y el Día de la Madre como «Día del Tú» (Jij-dag), con el argumento de «incluir a familias de todo tipo» y evitar cualquier forma de discriminación.
La guía, financiada con unos 40.000 euros de dinero público, se inscribe en una política más amplia de «pluralismo familiar» impulsada por el Gobierno del primer ministro Rob Jetten, líder del partido liberal centrista D66, que encabeza desde febrero de 2026 un gabinete de coalición minoritaria con el CDA y el VVD. La directriz no se limita a las relaciones familiares: también recomienda evitar otros términos considerados inadecuados y revisar expresiones vinculadas a la identidad racial.
Rechazo político transversal
La iniciativa ha suscitado una oleada de críticas que trasciende las fronteras partidistas. El exeurodiputado Rob Roos calificó la medida de woke y denunció el despilfarro de recursos públicos en proyectos de carácter ideológico. Pero las objeciones han llegado también desde el propio Gobierno: la secretaria de Estado de Educación, Judith Tielen, del partido VVD, reconoció que la guía resulta «condescendiente» y admitió que no es «la mejor herramienta», lo que ha abierto un debate sobre quién promueve realmente este tipo de políticas dentro de la administración.
Desde el ámbito cultural, la escritora Marieke Hoogwout alertó del alcance de la medida: «cuando el poder dicta qué palabras deben usarse, está moldeando la forma de pensar de la sociedad».
Un paso más en la política de ingeniería lingüística
La recomendación se enmarca en una dinámica de largo recorrido. Países Bajos fue en 2001 el primer Estado del mundo en legalizar las uniones entre personas del mismo sexo. Ya en 2024, el Gobierno anterior planteó sustituir la palabra «madre» en el registro civil por la expresión «progenitor del que nació el niño». Veinticinco años después de aquella primera ley, la nueva directriz lingüística aparece como un paso adicional en esa misma lógica, pero afecta ahora al vocabulario básico de la filiación.
La cuestión antropológica
Diversos analistas señalan que los términos «padre» y «madre» no constituyen un mero uso administrativo, sino que expresan una realidad antropológica enraizada en la experiencia universal de la generación y la transmisión de la vida. Sustituirlos por expresiones neutras e indiferenciadas supone, a juicio de estas voces, fragilizar los referentes fundamentales de la filiación y de la identidad del menor.
Desde la perspectiva de la antropología cristiana, la familia fundada en la unión de un hombre y una mujer constituye la célula básica de la sociedad, y la paternidad y la maternidad son realidades distintas y complementarias que estructuran la identidad del hijo. El Papa León XIV recordó durante el Jubileo de las Familias que «el matrimonio no es un ideal, sino el modelo del verdadero amor entre el hombre y la mujer: amor total, fiel y fecundo», y subrayó que «del seno de las familias nace el futuro de los pueblos».
El debate en Países Bajos se suma así a una tendencia internacional de revisión del lenguaje institucional en materia de familia e identidad que genera una creciente resistencia tanto en el ámbito político como en el social y religioso.






