(InfoCatólica) El estado norteamericano de Tennessee ha decidido dar un paso que podría ser crucial en las llamadas «guerras culturales» en Estados Unidos y en todo el mundo.
Tennessee es un estado sureño, muy conocido por su afición a la música, sus bellos paisajes naturales y el simpático detalle de no tener impuesto sobre la renta. Como sucede en la mayoría de los estados del sur, los habitantes de Tennessee tienden a ser conservadores y a votar al partido Republicano.
Estamos acostumbrados a que el conservadurismo sea, en la práctica, el mismo progresismo con distinto envoltorio, pero no siempre es así. El gobernador del estado, Bill Lee, firmó una resolución el pasado 9 de abril declarando oficialmente que junio sería el «Mes de la Familia Nuclear» y eliminando su carácter de Mes del Orgullo LGBTQ. La resolución había sido aprobada por el parlamento estatal dos días antes.
Con el término de familia nuclear, la resolución se refiere a lo que otros llaman familia natural o familia tradicional, es decir, la familia formada por un marido, una esposa y sus hijos. Sin ningún tipo de complejos, se afirma en la resolución que la familia nuclear es «el plan de Dios para la estructura familiar» y «el diseño perfecto de Dios para la humanidad». De forma paralela, se rechazan las «ideologías humanistas y globalistas» de la Organización Mundial de la Salud, las Naciones Unidas y otras organizaciones que persiguen «el control de la población».
La nueva medida se fundamenta en los abundantes datos estadísticos que muestran la importancia de que un niño cuente con un padre y una madre para su desarrollo psicológico, educativo y social.
Además de defender a la familia natural como realidad fundamental para la sociedad, la iniciativa de Tennessee resulta importante porque muestra que es posible dar marcha atrás en la sustitución de la familia natural por una compleja combinación de todo tipo de uniones y desuniones al gusto de cada momento. En efecto, quizá el principal cimiento de la llamada «revolución LGBTQ» sea la idea de que cada uno de sus avances es irreversible y los que se oponen a ella son simples nostálgicos intolerantes que están del lado equivocado de la historia. Al margen de cualquier otra consideración, el estado de Tennessee ha demostrado con su Mes de la Familia Nuclear que eso no es cierto: es posible desandar el camino andado y tomar otro distinto.
En un comunicado, la Alianza Gay y Lesbiana contra la Difamación (GLAAD) ha afirmado que «resoluciones como esta manifiestan aún más la ignorancia de los funcionarios electos, cuyas propias familias y las de sus electores presentan diversas dinámicas y estructuras familiares». Según la organización, «las familias más fuertes se basan en el amor» y «los legisladores que intentan excluir y perjudicar intencionadamente a algunas familias deberían ser reconocidos por perjudicar activamente a todos al no dedicar su tiempo a trabajar por un Tennessee inclusivo donde todos sean bienvenidos y puedan prosperar».
El proyecto de convertir junio en el mes de la Familia, en lugar del mes del Orgullo Gay, data del año pasado, pero se han necesitado meses para que fuera aprobado en el parlamento estatal. Otras medidas anteriores en el mismo sentido, pero más ambiciosas, no tuvieron éxito. Una iniciativa para prohibir la exhibición de banderas u otros símbolos LGBTQ en edificios públicos, promovida por el republicano Gino Bulso, fue rechazada en comité por preocupaciones relativas a la libertad de expresión.






