(InfoCatólica) Luis Argüello inauguró este lunes la 129ª Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Española (CEE) con un extenso discurso en el que abordó sin ambages los principales frentes abiertos de la Iglesia en España: desde el emotivismo que amenaza la fe hasta las tensiones con el Gobierno por los abusos y el Valle de los Caídos, pasando por la denuncia de las ideologías que fracturan la convivencia eclesial y social. El presidente de los obispos españoles tendió, además, la mano a un acuerdo que demuestre que «es posible superar la polarización».
Sorprendente referencia al Valle poniéndose de perfil, como si no fuese con él la cosa. Precisamente el año pasado por estas fechas estaban todos los obispos entusiasmados unánimemente por las actuaciones llevadas por el Vicepresidente de la CEE, Mons. Cobo, que firmó un acuerdo con Bolaños y es precisamente lo que denuncian los monjes.
La sesión inaugural contó, por primera vez, con la presencia del nuncio apostólico Piero Pioppo, nombrado en septiembre de 2025 en sustitución de Bernardito Auza, quien dirigió su primer saludo al conjunto del episcopado español y transmitió el «saludo y bendición» del Papa León XIV.
El viaje del Papa, una «experiencia de gracia»
Buena parte del discurso de Argüello giró en torno a la visita apostólica de León XIV a España, prevista del 6 al 12 de junio. El cardenal recordó que, tras la audiencia privada de la Comisión Ejecutiva con el Papa el 17 de noviembre, ya existían «esperanzas fundadas» de un viaje que la Santa Sede confirmó el 25 de febrero.
Consciente de las tensiones internas surgidas entre las delegaciones diocesanas encargadas de organizar los actos, Argüello subrayó que el Papa «visitando a algunos, nos visita a todos», y definió el viaje como «un acontecimiento de gracia que tiene una dimensión espiritual, pastoral y también política, entendida en sentido clásico: como la acción de los ciudadanos que se organizan para alcanzar el bien común».
Las sedes elegidas (Madrid, Barcelona, Las Palmas de Gran Canaria y Tenerife) tienen, según el presidente de la CEE, un significado propio: Canarias visibiliza «un sufrimiento injusto» ligado a la inmigración; Madrid posibilita el encuentro con las autoridades y con la Conferencia; y Barcelona ofrece «la significación especial de Gaudí y de la basílica de la Sagrada Familia», cuya torre será bendecida por el Pontífice.
El primer saludo del nuncio Pioppo
El nuncio Pioppo se dirigió por primera vez al conjunto del episcopado con un discurso en el que expresó su gratitud por la «cálida acogida» recibida y confirmó que la preparación del viaje papal se ha convertido en «el honor de mi primera tarea». El representante pontificio mencionó «la satisfacción mutua» de la visita de los Reyes al Papa el pasado 20 de marzo y recordó que el próximo 21 de abril se conmemora el primer aniversario del fallecimiento del Papa Francisco.
Pioppo subrayó que León XIV «es parte y testigo de la herencia hispana», tanto por su ascendencia como por su experiencia misionera en Perú, y animó a los obispos a ser «pastores entregados al ministerio de unidad y guías en el anuncio del Evangelio».
Emotivismo y polarización: cuando las opiniones se convierten en identidades
El arzobispo de Valladolid dedicó un amplio tramo de su intervención a analizar el fenómeno del emotivismo y sus consecuencias en la vida eclesial y social, apoyándose en la nota doctrinal Cor ad cor loquitur, elaborada por la Comisión Episcopal para la Doctrina de la Fe, que será debatida en esta Plenaria.
Argüello valoró las iniciativas de primer anuncio que «han revitalizado la evangelización en contextos secularizados», pero advirtió del riesgo de que la fe se reduzca a «impacto emocional». El «reduccionismo emotivista», afirmó, «es un riesgo cierto que afecta a estas nuevas experiencias, como también a iniciativas de nuevas formas de vida de «especial consagración», demasiado construidas en torno a liderazgos emotivos y experiencias de impacto afectivo».
El prelado trazó un diagnóstico preciso de la polarización como fenómeno fundamentalmente afectivo: «Ya no «opinas» de una manera, sino que «eres» de una forma». «El miedo es el pegamento más fuerte de la polarización», señaló. «No se ve al oponente como alguien con quien se discrepa, sino como una amenaza existencial».
Lo que el Papa dijo (y lo que no dijo)
Argüello abordó también la polémica surgida semanas atrás sobre lo que León XIV supuestamente transmitió a los obispos de la Comisión Ejecutiva en la audiencia de noviembre. Volvió a desmontar el bulo de Julio Nuñez en El País y José Beltrán en Vida Nueva.
Calificó la controversia de «típicamente polarizadora» y aclaró que el Papa alertó, en términos genéricos, del «riesgo de la ideologización de la fe», sin señalar a ningún actor político concreto.
Alerta contra las ideologías
El presidente de los obispos desgranó un amplio catálogo de reduccionismos ideológicos que, a su juicio, hieren la vida eclesial. Las ideologías de género, afirmó, «tienden a anular el significado de la diferencia sexual y el valor de la biología para reducirlo todo a cultura y al poder de decidir sobre el propio cuerpo». Denunció, asimismo, que existen «presiones ideológicas» que interfieren en el acompañamiento que la Iglesia realiza a personas con diversa orientación sexual, pretendiendo que dicho acompañamiento «ha de suponer un cambio radical en la visión católica de la antropología y la sexualidad».
Argüello advirtió también de que «la democracia, vivida como ideología, se pretende aplicar a todas las dimensiones de la existencia y perturba la genuina sinodalidad». Citó como corrientes peligrosas en el ámbito eclesial la teología de la liberación «con sus contaminaciones marxistas», la teología de la descolonización, influida por las ideologías woke, y la teología de la prosperidad, «coartada ideológica para la defensa del poder del dinero o del poder político».
El cardenal reconoció, además, la existencia de «algunas tensiones litúrgicas» derivadas de «una polarización excluyente entre tradicionalistas y progresistas» y alertó sobre la manipulación ideológica de los sentimientos nacionalistas.
Crítica directa al Gobierno
El tramo más contundente del discurso se centró en las relaciones Iglesia-Estado. Argüello denunció que, pese a la aconfesionalidad del Estado, «el Gobierno tiende a tomar posturas «confesionales» en materia antropológica, definiendo el comienzo y el final de la vida, la definición del matrimonio y de la familia, y el significado de la sexualidad humana con criterios de fe ideológica, al margen de la ciencia y de las experiencias humanas más elementales». Acusó al Ejecutivo de tener «una mirada confesional sobre la historia, y selectiva sobre las víctimas», y de manifestar «un deseo desmedido de intervenir en la sociedad civil y de controlar las instituciones que aseguran la división de poderes».
El presidente de la CEE precisó que, en los últimos meses, se ha hablado con el Gobierno de inmigración, vivienda y educación, pero que «el interés prioritario de este Gobierno, el único en el que ha querido forzar acuerdos, ha sido el asunto de los abusos a menores cometidos únicamente en el seno de la Iglesia y la resignificación del Valle de los Caídos (Cuelgamuros)».
Abusos: «Nos preocupa la insistencia del Gobierno»
Argüello explicó las razones del acuerdo alcanzado con el Gobierno y el Defensor del Pueblo para la reparación integral de víctimas de abusos. Recordó que la Iglesia «viene trabajando unida» desde hace años en prevención, formación y regulación canónica, y que en esta misma Plenaria se someterá a discusión un decreto general sobre sanciones a clérigos.
No obstante, se mostró tajante en su malestar: «Nos preocupa la insistencia del Gobierno, al comentar el acuerdo, en no reconocer las reparaciones ya realizadas e insistir en que todo comienza ahora, así como en reducir toda la reparación a una indemnización económica». Recordó que el ministro de Justicia, Félix Bolaños, «ha llegado a decir: "el Gobierno decide y la Iglesia paga», y reivindicó que muchas diócesis «han escuchado y acogido a las víctimas, han puesto en marcha caminos de reparación, de justicia restaurativa, y han indemnizado, en muchos casos, sin necesidad de que ningún gobierno ni sentencia se lo haya impuesto».
Invitación al diálogo sobre el Valle de Cuelgamuros
El cardenal lanzó una invitación explícita «al Gobierno y a los monjes de la abadía del Valle de Cuelgamuros a alcanzar un acuerdo razonable y satisfactorio para ambas partes que, además, sea un testimonio de que es posible superar la polarización y encontrar vías de encuentro».
Líneas pastorales y mirada al futuro
Argüello cerró su intervención presentando las Líneas pastorales de la CEE para el cuatrienio 2026-2030, tituladas «¡Poneos en camino!» (Lc 10,3), un documento que definió como «inconcluso» porque está abierto a acoger las orientaciones que León XIV deje en su viaje. Entre las prioridades figuran la iniciación cristiana y la pastoral vocacional, así como la profundización en la sinodalidad. La Asamblea se prolongará hasta el viernes con cerca de un centenar de obispos reunidos en la sede de la CEE en Madrid.






